Propuestas, silencio, decisión e indecisión
Isaías A. Márquez
Así como el silencio podría constituir la mejor respuesta ante cualquier formulación y/o requerimiento, la indecisión representa la peor decisión de todas. Hacemos referencia a esta paradoja por las tantas reuniones y/o encuentros llevados a cabo por acordar una salida a la crisis inadmisible de Venezuela, para cuyo diagnóstico existe sinnúmero de informes, criterios, reflexiones y recomendaciones, algunas imparciales y otras un poco subjetivas. Pero, siempre a la luz de la dinámica mundial pesente. No obstante, cuando se convoca a reunión para la toma de decisiones sobre la base de los análisis efectuados, la junta culmina sin decisiones concretas ante nuestra problemática, como dejando el asunto a manos del olimpo, lo que conlleva a otorgar mayores facilidades de permanencia al promotor de la crisis ya que parece como si el tema nuestro ya está cansón y no se sale de las mismas apreciaciones y conjeturas sobre la salida de Maduro, cuyo momento le abona, quizá, conmiseración y tiempo para preparar sus ardides a fin de asegurarse las elecciones parlamentarias de Venezuela de 2020, período 2021-2026, a efectuarse el domingo 6/12.
Lamentablemente, la cumbre (6/8) en Lima sobre Venezuela culminó, de nuevo, sin resultados notables, pero sí con los EEUU como protagonista principal tras la imposición de sanciones severas, sobremanera, al régimen, cuando era el momento oportuno a fin de que sus representantes, aunque no diplomáticamente, evitaran tal acaparamiento, hablaran sobre decisiones más concretas y decisivas, aunque una toma de decisión en el caso que nos ocupa, resulte algo compleja, pero no imposible, en virtud de la crisis que segundo/segundo nos oprime y sin expectativa aparente alguna por superarse.