Repensar la democracia y los Derechos Humanos
Dado el despliegue de la violencia política en la democracia venezolana y sus implicaciones políticas sobre los Derechos Humanos frente al quiebre de las instituciones, se nos presenta de suma importancia repensar el estado de la democratización por el progresivo irrespeto a los preceptos constitucionales por parte de ejecutivo en el país.
Es decir, y como bien lo analizó décadas atrás Carlos Santiago Nino,(1943-1993) que defendió en la Argentina de las masivas violaciones de derechos humanos producida durante la última dictadura militar (1976-1982) durante el período del primer gobierno de transición democrática del Dr. Raúl Alfonsín (1983-1989), de los Derechos Humanos tras el abuso propinado por la dictadura, se preguntaba con gran preocupación: “¿Qué principios morales y realidades prácticas debe considerar el régimen sucesor en el intento por hacer responsable a un régimen anterior por violaciones de los Derechos Humanos?”.
Esa pregunta se nos presenta de suma vigencia; y la cual debemos irnos preguntando para el futuro de la función de la democracia en Venezuela a raíz de las repetidas violaciones a los Derechos Humanos, más las prácticas de confrontación social, corrupción e irrespeto a muchos de los preceptos jurídicos, condicionados por el abuso, y sobre todo las persecuciones políticas, violación a la propiedad privada, así como el socavamiento progresivo a las libertades de expresión por parte de los gobernantes actuales.
En efecto, en la teoría constructivista de Nino, los Derechos Humanos devienen como formas de convivencia en tres principios básicos sobre los cuales se está de acuerdo en todos los documentos internacionales en las democracias occidentales. Ellos son: El principio de autonomía, la inviolabilidad y la dignidad humana de todo ciudadano independientemente de su condición social, religiosa o política. Lo que da como condición la creación de una sociedad más justa y equitativa. En donde los Derechos Individuales y Colectivos son respetados, tanto por los gobernantes como por los gobernados. Así se evita el aumento de la injusticia social.
Dado el estado de confrontación permanente entre los detentadores del poder en Venezuela, se palpa por parte del régimen militarista y autoritario la no aceptación a toda diversidad de pensamiento. Por ello, ataca discursivamente, encarcela, divide, ahora expropia. Entre tanto, se observa el aumento del uso coercitivo del poder político que se aplica para forzar a un grupo de personas a realizar algo contra su propia voluntad que beneficia a otro grupo reducido de personas que se beneficia por ello.
De modo tal que el objetivo de las democracias como sistemas de gobierno, se basa en que las decisiones colectivas sean tomadas y respetadas por las instituciones políticas, cuya base estructural, su composición y prácticas, traten a todos los miembros de una comunidad como individuos con igualdad de derechos, consideración y respeto. Es decir, la democracia promueve el consenso y la diferencia, que busca la persecución de un balance, siempre problemático, en las relaciones de poder, sin afectar de modo general el pluralismo competitivo.
Asimismo en donde no existen esas condiciones, no existe democracia, y cuando los preceptos básicos de está son atacados desde posturas autoritarias, los Derechos Humanos caen en desuso. Porque la igualdad de estatus para los ciudadanos en el sentido político, desde la entrada al poder de Chávez no se percibe en la construcción social.
Así, para Stephen Holmes; “una constitución debe simultáneamente prevenir la tiranía y la anarquía, o debe permitir que el gobierno gobierne a los gobernados pero sin abusar de su poder”. Y como vivimos en un Estado Insolvente e irrespetuoso con su Constitución, y los Derechos humanos y la propiedad privada no se respeta, da un traspié en la construcción y continuidad democratizadora que se emprendió en aquel pacto de Punto Fijo para la gobernabilidad democrática en 1958. Es decir, desde 1999 con la entrada en escena de la Constitución Bolivariana de Venezuela se burló de manera descarada 40 años de democratización social, independientemente de los errores políticos de los partidos políticos de entonces, hayan cometido.
En fin, la alternancia política es atacada desde el ejecutivo, principio esencial e irrenunciable de todo régimen democrático. Se pretende una sociedad “socialista” para el disfrute de los detentadores del poder a costillas de la pobreza generalizada. Se asaltan, bajo una supuesta justicia social que no es tal, la propiedad privada y como colofón, la oposición en todas las regiones de Venezuela, se la pasan en busca de dádivas del Estado sin pensar en la grave situación que se plantea en la actualidad con el proyecto de resentimiento que trae el mal llamado proceso de milicos y corruptos, de hacer de esta nación, un país de pobres, de irracionales en el poder, que a toda costa y desvirtuando el sentido esencial de la democracia, mantenerse en el poder. Ello, ya de por sí, viola todo derecho fundamental. Por ello, mientras la oposición no reaccione y se una, en una sola voz, Venezuela se perderá en el trasnocho Castrista, se atrasará más en la historia bajo la economía cooperativista, para dar paso al peor gobierno, el peor populismo, el peor “socialismo” de nuestra historia.