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La angustia que todos sentimos

La angustia es un sentimiento coexistencial con la naturaleza humana. Ya en la Biblia tiene cabida en numerosas entrada entre las cuales nos viene a la mente la del Deuteronomio 4:30 “En los postreros días, cuando estés angustiado y todas esas cosas te sobrevengan, volverás al SEÑOR tu Dios y escucharás su voz”
Según el gran filósofo danés, Soren Kirkegaard, quien escribió un monumental libro titulado La Angustia, la angustia se remonta a la decisión de Adán de si comía o no del árbol de la sabiduría, desobedeciendo la orden de Dios.
Según Kirkegaard los humanos vivimos permanentemente al borde de un precipicio y tenemos la plena libertad de elegir si nos arrojamos o no. Pero también nos señala el filósofo que la angustia es el camino para que la humanidad sea salvada; la ansiedad nos informa sobre nuestras opciones, nuestro propio conocimiento y nos conduce de un estado de autoconciencia inmediata a uno de autoreflexión.
Ahora, aterrizando en la angustiosa realidad de Venezuela, cuando creemos que ya es inevitable caer sin remisión al abismo, tenemos que detenernos a reflexionar y pensar qué podemos hacer para no inmolarnos.
Lo primero es tener fe y esperanza en que todo lo que se ha venido haciendo para ponerle punto final a la insoportable usurpación, a pesar de que ha tomado más tiempo del que hubiéramos deseado, está próxima. No solo porque son numerosos los países que nos están ayudando a alcanzarla, sino también porque tenemos al fin un liderazgo que -sin miedo y con perseverancia- recorre el país con el propósito de unificarlo en la lucha para vencer al mal que nos agobia y sembrar la esperanza de que puede existir un mejor futuro en el que la familia venezolana unida pueda, como el Ave Fénix, construir una nación en la que todos podamos crecer y desarrollarnos de manera armónica e inteligente.
El pasado hay que desterrarlo y solo extraer de él lo que nos sea útil para cambiar lo malo que hemos podido hacer y dedicarnos con entusiasmo a aprender lo que necesitamos saber para vencer los retos que nos impone la nueva realidad del siglo XXI.