¡El necesario racionalismo petrolero!

Muchas veces hemos dicho, emulando a Lafayette, su famosa su expresión: “De todo lo que pienso, veo, leo, oigo, escucho, percibo o atiendo, luego de analizarlo, me formo una idea, antes de tomar una decisión, para tener la mayor certeza de su efecto”. Esto, a propósito del peligroso juego político que está activo en Venezuela, antes y luego de las elecciones del 28 de julio del pasado año.
Sin dudas, todo el acontecer político ha cifrado esperanzas en el racionalismo que siempre ha demostrado el venezolano contra vientos y avatares, a pesar de muchas irracionalidades opositoras, que, a pesar del interés por lograr una unidad política para el cambio gubernamental constitucional, han tratado de hacer ver o creer, que el triunfo fue solo de una parcialidad y un liderazgo político-partidista, que ha transformado el triunfo en una acuciosa y lamentable estúpida batalla en nuestro país, producto de un liderazgo dividido en la oposición, que han logrado mantener bajo el engaño personalista de parcialidades; todo bajo el disfraz de un minipartidismo legalizado que, desde hace mucho tiempo viene distorsionando la llamada libertad de pensamiento. Ya lo dijimos en nuestra publicación” La justicia militar para el siglo XXI”: “Inconscientemente, el poder político dividido en minipartidos, ha perdido la orientación filosófica de la política como tal y se ha transformado en un sistema de acomodo clientelar, que solo busca espacio para el sustento económico, utilizando la Administración Pública para el reparto burocrático como fuente de ingresos”. Desgraciadamente, hemos encontrado una disparidad peligrosa en el liderazgo que fue a elecciones el 28 de julio pasado, lo que hemos observado en el análisis del resultado y en la conducta para el reclamo del triunfo. No podemos dejar de reconocer que hubo un gran triunfo unitario en la escogencia de un candidato, pero su liderazgo promotor no atendió, o aparto de la proclama a los demás partidos que depositaron su voto, inclusive los votantes del PSUV que lo hicieron por candidatos de la Oposición; y muchos de ellos, diputados de la Asamblea Nacional estuvieron presentes y avalaron el cuórum el 10 de enero pasado en la cuestionada proclama.
Hoy hemos puesto un tinte de curiosidad en nuestro escrito, haciendo revivir el tema de las medidas llevadas al extremo sobre el petróleo; esta curiosidad la asomamos al hablar el necesario racionalismo petrolero que, obviamente, nos lleva al tema con la anunciada medida del presidente estadounidense, Donald Trump, anunció de que cualquier país que compre petróleo o gas a Venezuela deberá pagar un arancel del 25% en las exportaciones a Estados Unidos; medida que entraría en vigencia el próximo 2 de abril. Es lógico que este anuncio cree temor por el supuesto efecto que generaría en nuestra economía que ya se está sintiendo en el incremento de los precios por el cambio de dólar, índice de inflación peligrosa e incertidumbre en el porvenir. Creemos que llego el momento de sincerarnos sobre la legalidad y la bondad o perjuicio para los venezolanos de las medidas que se imponen a nuestro país. Desde hace tiempo se ha venido aceptando esta imposición, como un hecho beneficioso, a sabiendas de que su apoyo se ubica como traición a la patria, ya que tal acción repercute en el ingreso económico necesario producto de nuestras riquezas naturales y de nuestro trabajo luego del pago de los beneficios a los aportes e inversiones, como es de ley.
El tema nos obliga a recordar un escrito que hicimos el 28 de febrero de 2014 intitulado: “¿No compren petróleo a Venezuela?”, en el cual dijimos que: “Desde hace algún tiempo venimos escuchando y leyendo la solicitud que algunas personas hacen al “imperio” (USA), de que no compre petróleo a Venezuela. Nos perdonan lo ofensivo, pero creemos que es una grandísima estupidez el solo pensarlo. Decimos pensarlo, pero creemos que es todo lo contrario, no lo han pensado. De hacerlo, tendrían que analizar nuestro futuro a posteriori, por lo que tendrían que razonar sobre las consecuencias adversas para los que tenemos algún ingreso, aunque mísero, como sueldo o ganancia controlada por la ley, ya que estas consecuencias no serán de daño al gobierno, sino a nosotros mismos…Pensemos sobre la situación que sobrevendría de cumplirse esta fausta idea…” “… y en tal sentido nos preguntamos: ¿Qué nos ocurriría si estos malignos gobernantes no tuvieran el chorro de dólares del petróleo que nos compra USA? Pareciera que no se han dado cuenta que sobrevivimos, por este ingreso, que es dilapidado por los malos administradores, pero al menos permite que comamos y no utilicemos las reservas de nuestros hígados para sobrevivir…” Entonces, y hoy nos preguntamos: ¿Quienes proponen estas medidas, creen que le hacen un daño al gobierno? Para el análisis, respóndanse esta otra pregunta: ¿Es la misma política empleada en Cuba desde 1960?
Este es un tema escabroso, que creemos requiere tener claridad en los conceptos de política, las políticas y sobre todo, en el manejo de las políticas, por esto cerramos con el esbozo de algunos elementos que interviene en el análisis de la “racionalidad petrolera en Venezuela”:
LA INTERNACIONALIZACION PETROLERA
A raíz del proceso de internacionalización emprendido por PDVSA, iniciado con la adquisición de acciones en la VebaOel de Alemania, surgió la necesidad de crear empresas operadoras a nivel internacional, para el manejo y la administración de los convenios de asociación en los Estados Unidos (USA) y en Europa, para lo cual fue creada la empresa INTERVEN. Se obtuvo una información, bastante real, que esta empresa, en un comienzo sirvió para un trueque de crudo entre Rusia y Venezuela, donde Rusia enviaba crudo a esta refinería, para compensar el que debía suministrar a Cuba, que esta aportado por Venezuela.
Así mismo, fue creada la empresa REFINERIA ISLA, que administraba y operaba una refinería y un terminal de almacenamiento en Curazao, bajo un acuerdo de arrendamiento a largo plazo con el gobierno de ese país. También poseía terminales de almacenamiento en Bonaire y Bahamas.
En USA, es propietaria de CITGO PetroleumCorporation, empresa de refinación, mercadeo y transporte con sede en Tulsa, Oklahoma, que tiene a su cargo la operación de los activos y los derechos exclusivos de mercadeo de la empresa, también de PDVSA, UNO-VEN en la zona del medio oeste de los Estados Unidos, con las cuales opera varias refinerías, con acceso a una capacidad instalada de procesamiento de 700 mil barriles diarios. En USA, CITGO es el tercer suplidor más grande de gasolinas y ocupa el primer lugar en puntos de venta.
PATRIMONIO DE PDVSA.
Petróleos de Venezuela S. A. fue registrada con un capital inicial de 2.500 millones de bolívares, divididos en cien (100) acciones nominativas de Bs. 25.000.000,00 cada una, pagadas en un 40%, las cuales de acuerdo al Decreto de creación no podrán ser enajenados ni gravados. Dicho capital fue totalmente suscrito por la República de Venezuela en fecha 2 de enero de 1976. En la actualidad, se encuentra pagada la totalidad del capital.
El 1-1-76 Petróleos de Venezuela S. A., adquirió a su valor nominal, la totalidad de las acciones de las catorce (14) empresas filiales que fueron creadas conforme al Art. 6º de la Ley Orgánica que Reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos. El capital actual de 25.000.000, se obtuvo con un aumento del capital efectuado el 29-12-76 por la Asamblea Extraordinaria, que aprobó aumentar el Capital de la Empresa Matriz a Bs. 10. 650 millones divididos en 426 acciones nominativas de Bs. 25.000.000 cada una.
De acuerdo con la Constitución de 1999, PDVSA mantiene el monopolio exclusivo de todos los hidrocarburos que se encuentren en el subsuelo del territorio, y sus acciones y como empresa puede ser vendida a particulares. No obstante, la empresa puede asociarse y entregar concesiones para la prestación de servicios relacionados con sus productos. Llegó a ser la tercera empresa en el mundo en capacidad de refinación, capaz de procesar 3,3 millones de barriles diarios de petróleo, aunque dicho nivel de producción se vio mermado en los últimos años hasta ubicarse en 2.729.000 b/d. Posee 24 refinerías en todo el mundo, 18 de ellas en el exterior y 6 en el país. Entre las instalaciones en suelo venezolano, destaca la segunda refinería más grande del mundo: el Complejo Refinador Paraguaná, en el estado Falcón, con una capacidad de procesamiento de 940.000 barriles diarios de crudo, así como las refinerías de Puerto La Cruz, con una capacidad de procesamiento de 200.000 barriles diarios y El Palito, que refina 130.000 barriles diarios. (Temas tomados de “Derecho y Economía del Ambiente y de los Recursos Naturales-Derecho Ecológico)