Un respiro para los venezolanos

La decisión del juez Edward M. Chen de bloquear la eliminación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para los venezolanos en Estados Unidos es mucho más que un revés judicial para la administración Trump. Esta decisión no solo frena una medida que ponía en peligro a miles de migrantes, sino que también reaviva el debate sobre la responsabilidad de Estados Unidos frente a la crisis humanitaria en Venezuela.
El argumento del gobierno de que las condiciones en Venezuela han mejorado es, en el mejor de los casos, una negación de los hechos. Basta con revisar la propia evaluación del Departamento de Estado, que desaconseja viajar al país sudamericano debido a la inseguridad, la crisis humanitaria y la falta de garantías democráticas. Pretender que miles de venezolanos pueden regresar sin consecuencias graves es, cuando menos, una temeridad.
No obstante, la batalla legal está lejos de terminar. Ahora, la administración Trump tiene la opción de apelar, prolongando la incertidumbre de miles de familias. El destino de miles de venezolanos en EE. UU. sigue en juego. Pero por ahora, la justicia ha dado un paso en la dirección correcta, recordándole al mundo que la compasión y la razón deben prevalecer sobre la indiferencia y la burocracia.