Economía

¿Viviendas reales o virtuales?

Más de medio país urgido por un techo decente esperaba que en el 2007 el Estado definiera una política coherente, sobre todo veraz, capaz de producir viviendas reales y no virtuales en cantidad y calidad para enfrentar la emergencia y cubrir las expectativas de millares de ciudadanos que aspiran mejorar su vivienda y su calidad de vida.

En los últimos años los resultados logrados en la construcción de viviendas han sido menguados. Lejos de calmar la tensión social la han maximizado, porque las familias exigen cuando ven conculcados sus derechos. El Despacho del ramo presentó ante la Asamblea Nacional el plan de viviendas que contempla la producción de 110.877 viviendas en el lapso de dos años con una inversión de 11,6 billones de bolívares. Significa que en 2007 se culminarán 79.108 viviendas, mientras que en el 2008 está prevista la realización de 31.769 casas.

Estas no son las cifras prometidas al comenzar el año, de construir entre 150 mil y 200 mil viviendas anualmente, para recortar el déficit habitacional y responder al crecimiento vegetativo de la población del orden de las 106 mil viviendas cada año. Existe un abismo entre las soluciones prometidas por el Estado y la programación 2007-2008.

Si bien el 2006 fue el año que marcó un repunte en la construcción, la actividad no tuvo impacto, ni se orientó hacia los estratos más sensibles, porque la contratación de nuevos desarrollos privilegió a pequeñas cooperativas sin experiencia, marginando al sector privado con sus conocimientos, tecnologías y capital intensivos. Además los insumos y materiales constructivos fueron insuficientes para atender la demanda. De esta manera, un año que pudo ser óptimo en resultados, no logró cubrir la meta del gobierno y cerró con un incremento en el déficit habitacional.

Deben ensancharse los programas, subsidios y financiamiento a través de la banca comercial y del Estado porque la tarea no es fácil ni posible de enfrentar en el corto plazo. No es el Estado que podrá salir airoso actuando por si solo. Tampoco la experimentada presencia de inmobiliarios y constructores puede dar el giro que la sociedad espera si proceden unilateralmente. Si el ente rector de los programas habitacionales del Estado no logra entender que el esfuerzo debe ser colectivo e inspirado en el consenso, pasaremos el 2007 y los años que vienen inmersos entre palabras y promesas vanas que harán difícil romper el cerco del monumental déficit de viviendas.

La multiplicidad de actores es importante para participar en tan magna tarea si demuestran capacidad gerencial y una programación coherente, donde no se pierda de vista la necesidad de masificar la construcción de viviendas, y de flexibilizar el acceso al crédito, tanto a los adquirentes de unidades habitacionales, como a los promotores y constructores de nuevos desarrollos.

El gobierno inició el 2007 potenciando la Misión Villanueva y la Fundación Misión Hábitat. A esta última le otorgó facultades para «organizar, planificar, promover, administrar, financiar y ejecutar programas y proyectos definidos en los planes de vivienda y hábitat a nivel nacional». Dicho ente que antes se limitaba a «brindar apoyo» en la ejecución de programas y proyectos asume ahora la realización de cualquier actividad, proyecto u obra que a juicio del Ejecutivo Nacional, por órgano del ministerio de adscripción, le sea conferida o encomendada.

Si el objetivo es enfrentar de forma profesional, renovada y plural el complejo déficit habitacional, y asumir funciones de entes en proceso de liquidación, bienvenida sea. Pero, si por el contrario se trata de un parapeto más, improvisado, se seguirá defraudando la confianza de las familias que esperan viviendas reales. La meta propuesta por el gobierno para el 2007, que era de 200 mil nuevas viviendas, y que ahora queda recortada en menos de 80 mil soluciones, crea incertidumbre, como el hecho de que no se advierten señales para generar los niveles de confianza y seguridad jurídica que activen el ciclo inmobiliario.

Director General del Centro Inmobiliario Profesional (CEINPRO).

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