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Viacrucis de la muerte | Esfuerzos del venezolano por un último adiós

La dificultad económica del venezolano ha generado que sea casi imposible realizar una última despedida a sus seres queridos que fallecieron. Resulta que en Venezuela un salario mínimo de 40.000 Bs.S, además de no garantizar una alimentación balanceada, una atención médica y muchos otros aspectos, tampoco entiende de servicios funerarios.

Luego de una operación de alto riesgo, la señora Dulce Ibarra de 55 años murió en el Hospital Vargas y su familia tuvo que costear cerca de 470 dólares por el velatorio en la Funeraria Vallés, lo que equivale a  2.800.000 Bs.S, calculado con la tasa no oficial de ese momento que se encontraba en 6.000 bolívares.

Tuvimos que cuadrar entre toda la familia y poco a poco ir recaudando el dinero. Muchos amigos cercanos también nos ayudaron con lo que podían y así fue como logramos pagar. No fue una situación fácil para nosotros, comentó un integrante de la familia Ibarra.

La compra de arreglos florales se ha visto afectada gravemente debido a que tan solo una cruz adornada puede llegar a costar cerca de 90 mil bolívares. Ante esta situación, los dolientes prefieren aceptar una ayuda económica que les permita alcanzar el monto total del velorio.

Según un trabajador de la Funeraria Los Palos Grandes, quien prefirió mantenerse en el anonimato, los costos varían considerablemente de acuerdo con el ataúd que se escoja y, para realizar el entierro en el Cementerio del Este, un paquete oscila el millón de bolívares. Esto ha generado que muchas familias en el interior del país hayan optado por velar a sus seres queridos en urnas improvisadas  con cartón y otros materiales porque no tienen cómo costearlas.

Las cajas son de cartón

Otra alternativa que encuentran muchos venezolanos es optar por la cremación para poder ahorrarse el espacio dentro del panteón o una suma significativa de dinero porque en estos casos solo se debe alquilar el ataúd y sale mucho más económico.

Los velorios han tenido que reducirse de 24 a ocho, seis o cuatro horas, e incluso, hay quienes prefieren contratar el servicio directo al cementerio o crematorio por la falta de dinero.

Otro gasto que las personas prefieren ahorrarse es la atención de cafetería y desayunos. “Muchas veces la gente prefiere que no le repartan nada porque necesitan pagar menos, igualmente nosotros damos agua de tomar”. En otras funerarias se han presentado situaciones que los individuos tienen que llevar el café en polvo para que ellos lo sirvan.

El proceso de despedida puede ser más complicado cuando se trata de trámites legales y al momento de movilizar el cuerpo. En la Funeraria El Rosal ocurrió un caso que la persona que perdió la vida fue devuelta del cementerio debido a que faltaban papeles de sanidad para que pudiera ser enterrado, lo que generó que sus acompañantes tuvieran que cancelar más horas de servicio velatorio mientras lograban resolver los trámites legales.

Vimos cómo lo devolvieron y ahora tenían que conseguir más dinero. Las caras de tristeza y desesperación de las personas eran indescriptibles, apuntó un individuo que se encontraba en el lugar.

De diez vehículos, solo están trabajando cuatro”, comentó el empleado y aseguró que el resto están parados por falta de repuestos o por la imposibilidad económica de mantenerlos rondando. Asimismo, ya no se cuenta con carros de acompañamiento puesto que la empresa que trabajaba con este servicio cerró.

La realidad económica del país tiene contra la pared a muchas empresas, y las que ofrecen servicios funerarios no escapan de ello
La compra de materiales para la preservación de los cuerpos está dolarizada, según la fuente consultada por Analítica.com

La decisión de los venezolanos por irse a otros países para explorar una mejor calidad de vida también ha afectado al sector. El personal de las funerarias ha disminuido considerablemente, tanto que han tenido que repartirse diferentes funciones para poder cumplir con las tareas básicas diarias de atención al público.

Aquí todo el mundo hace de todo, vamos resolviendo. En verdad hay muy poquitos trabajadores al frente de la funeraria.

Las redes sociales se han convertido en una ventana que, además de pedir donaciones de medicamentos, también solicitan dinero necesario para poder decirle adiós a quienes ya partieron. Otros, logran “resolver” con remesas de familiares que están afuera de Venezuela.

Despedir a un ser querido en Venezuela no solamente conlleva una carga emocional que provoca su ausencia, sino también la angustia por no poder dar la sepultura que quisieran, quedar con deudas y buscar por todas las vías posibles poder reunir el dinero necesario para cubrir con el servicio funerario más básico.

 

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