¿Soberanía venezolana sobre el espacio exterior?

Adolfo P. Salgueiro

'...también forma parte del ejercicio de la soberanía el espectro electromagnético y el espacio donde actúa, así como el segmento de la órbita geoestacionaria, en conformidad con el Derecho Internacional y las leyes de la República'

La cita que antecede corresponde a la parte final del segundo artículo (sin número) del Capítulo III Del Estado del proyecto constitucional presentado por el presidente Chávez ante la ANC y suficientemente difundido ya en la opinión pública.

La primera parte (no transcrita) de este mismo artículo es una repetición más o menos literal del artículo 7 de la 'moribunda' que extiende el ámbito de ejercicio de la soberanía territorial al espacio correspondiente a la Capitanía General de Venezuela antes de la transformación política iniciada en 1810 con las modificaciones resultantes de los tratados celebrados válidamente.

El proyecto presidencial incorpora algunos elementos novedosos de los cuales unos están perfectamente en sintonía con los tiempos que corren y otros, lamentablemente, entran en el campo de la fantasía, los deseos imposible y por qué no decirlo la franca ridiculez.

Entre las adiciones razonables se encuentra el párrafo que dispone que '...la función jurisdiccional de autoridad y vigilancia se ejerce sobre el mar territorial, la plataforma continental, el espacio aéreo, el medio ambiente y los recursos naturales...'. En el área fantaseosa destaca el texto que transcribimos al inicio de este comentario y que pretende conferir al Estado soberanía sobre cosas que no son susceptibles del ejercicio de la misma, como lo son el espectro electromagnético y la órbita geoestacionaria. Hoy trataremos sobre el primero de ellos.

Es cierto que los antecedentes de esta equivocada pretensión provienen en forma literal del artículo 101 de la vigente Constitución de Colombia que comete el mismo error de querer dar forma jurídica y jerarquía constitucional a un sueño romántico ya descalificado por la evidencia de la realidad y la evolución jurídica consecuente.

El espectro electromagnético y el espacio donde actúa se refiere concretamente al ámbito de las telecomunicaciones. En esta área la realidad demuestra suficientemente que la jurisdicción nacional de cualquier Estado puede aplicarse a las empresas que trafican en el campo de las telecomunicaciones, más no a la onda de frecuencia electromagnética sobre la cual transita la comunicación misma. (Ejemplo Internet, Radio Martí, etcétera).

Adicionalmente, Venezuela como todos los demás países del mundo es miembro de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) cuya existencia proviene del tratado internacional de su fundación. Esta organización es la que administra y distribuye el uso del espectro electromagnético, no porque el mismo pueda ser objeto de apropiación sino porque es necesario ordenar el uso de las frecuencias de onda. Una señal de emergencia (ejemplo: un SOS) debe ser transmitida en una frecuencia internacional determinada, asignada previamente, a fin de que haya siempre guardias para atender la misma cuando se presente. Si la señal se transmitiera en frecuencias asignadas nacionalmente ¿cómo haríamos para estar atentos a una llamada de socorro sin saber en qué lugar del dial hacer la guardia?

Venezuela, con todo lo soberana que quiera ser, no puede asignar frecuencias del espectro electromagnético a su antojo porque de hacerlo así se encontraría en estado de aislamiento telecomunicacional, lo cual equivale a la parálisis total en estos albores del siglo XXI. Además ello atentaría contra una de las limitantes que tiene la ANC de conformidad con la convocatoria del 25 de abril que exige el respeto a los tratados internacionales suscritos por la República. Una disposición así redactada sería pues nula, aun cuando proviniese de la 'soberana' ANC.

En la próxima semana comentaremos el tema de la órbita geoestacionaria y explicaremos también las razones por las cuales la misma no es susceptible del ejercicio de ninguna soberanía nacional.

En todo caso esperamos que a la hora de abordar estos temas los señores constituyentistas se asesoren bien, con los que saben de verdad, y ahorren a Venezuela una posible fuente de frustraciones. Tirar piedras hacia las estrellas no suele ser un ejercicio exitoso.

apsalgueiro@etheron.net
El Universal Digital, 21 de agosto de 1999