Precios del petroleo y privatización de PDVSA: ¿democracia accionaria?

Juan Pablo Pérez Castillo


"Analistas" venezolanos que ayer nos decían que la defensa de los precios no era la política adecuada para el país, frente a la realidad de hoy, demostrando cuan equivocados estaban con los precios superando los 17 dólares, vuelve a la carga vociferando que es hora de abrir los grifos y aumentar la producción para evitar que suban más y estimulen el regreso de los productos de altos costos, que nuevamente podrán producir sin pérdidas y quitarle mercado a nuestro petróleo. El mismo argumento que están esgrimiendo los consumidores para no pagar más y debilitar a una OPEP en proceso de refortalecimiento. Argumento que eufemisticamente esboza planteamiento económicos cuando en realidad contradice el sentido común económico y técnico.

Estos mismo "analistas" aprovechan las expectativas que produce el calor de las elecciones a la ANC para volver a insistir en la privatización de PDVSA bajo la bandera falsa de venezolanización, democratización y participación. Son los que ayer cacareaban los supuestos éxitos de la apertura petrolera con su estrategia volumétrica de producción de cualquier costo y venta a cualquier costo y venta a cualquier precio, como también los supuestos fracasos de la OPEP inefectiva, inoperante y negativa para los venezolanos.

De acuerdo con estos "analistas" (algunos de los cuales son ahora, además, candidatos de la ANC), debernos quedarnos contentos y felices con los precios de los niveles que han llegado, porque la cesta venezolana ha superado los 17 dólares, sin importarles que son precios nominales, que no toman en cuenta el poder de compra real por no tomar en cuenta la inflación.

La realidad es que apenas estamos recuperando el poder adquisitivo de 1.997, por lo que continuamos muy por debajo del poder adquisitivo de 1.974. Todavía necesitamos producir dos barriles de petróleo para poder comprar en el exterior lo que comprábamos con un solo barril en 1.974. Su alegría, por lo tanto, debería esperar que recuperemos buena parte del poder adquisitivo perdidos durante los últimos 25 años y que comencemos a ahorrar reservas produciendo cada vez menos petróleo.

Respecto a la privatización de PDVSA, bajo la consigna democratización accionaria ("democratizar la propiedad y el control de PDVSA"), no hay nada más engañoso por falso que el argumento—la propiedad privada es más democrática, equitativa y justa que la propiedad colectiva (especialmente en este país cuya distribución de riqueza y bienestar es exageradamente desigual).

Sólo en Venezuela somos capaces de argumentar que propiedad privada (de una acción) es equivalente a participación individual (en la empresa). Ni siquiera en el país que emulamos se plantea semejante absurdo. La propiedad privada no es sino el mecanismo, el instrumento, que habré el cambio para poder andar en dirección de la participación, a través del interés específico que produce. Pero no asegura el éxito final. Esto depende de muchas otras condiciones y factores.

Cuando la propiedad privada es limitada al extremo (por ejemplo, en el caso de una acción de PDVSA, cercenando el derecho al voto o a su enajenación) se anula el efecto instrumental. Los dueños de acciones sin derecho a voto son los propietarios más pasivos y menos participativos que han inventado el capitalismo democrático (que unos llaman democratización accionaria) para evitar el control de empresas se diluya entre los muchos accionistas propietarios. Por otra parte, si se impide transarlas en el mercado accionario, el valor de la acción se minimiza, si no es que desaparece, y con ello su valor instrumental.

No obstante, aún con el voto y el derecho de enajenación, la mayor parte de los accionistas en los países con mercados de valores maduros (como los europeos y EUA) son pasivos y no participan, simplemente porque ser propietario de acciones no les altera el orden de su prioridades, ni les induce a cambiar su conducta normal tradicional.

Es un exabrupto pretender crear " un nuevo tipo de venezolano y una industria mucho más integrada con el país " mediante la magia de " la compra o transferencia directa a cada ciudadano de una acción de PDVSA, en condiciones que impidan su venta (pero) de forma tal que la participación garantice algún grado de control" (como nos dice Maxin Ross en el Universal del 09/07).

La "mayor integración al país" se logra llenando la matriz insumo-producto, que nada tiene que ver con propiedad, democratización o venezolanización. Es un aspecto netamente técnico de la economía y la ingeniería concernientes a las relaciones inter-sectoriales de la economía nacional, las actividades inter-empresariales de compra y venta en el país.

El "nuevo tipo de venezolano" se logra mediante la educación y las expectativas que esta crea, además de tantos otros factores, como el empleo, la salud, la familia ,etc., sin olvidar otros importantes factores como son el comportamiento de las elites y el funcionamiento del estado en ele ejercicio del poder, la administración de justicia, la administración del presupuesto, la formulación y ejecución de las leyes, etc.

El petróleo y PDVSA son demasiado importantes para jugar con ellos en apuestas destinadas al fracaso inevitable. El aprendizaje debe ensayarse con empresas y actividades menos criticas y menos sensibles, económica y políticamente. Por ejemplo, el hipódromo sería un buen inicio por sus características sociales y técnicas, pero hay otros que también pueden explorarse.