Fondo de ¿estabilización o desestabilización?
Juan Pablo Pérez Castillo
Estaba preparando un artículo sobre temas que han estado debatiéndose (sustitución del bolívar por el dólar, defensa de los precios del petróleo, etc.) cuando me sorprendió ver críticas a la reforma del famoso (pero innecesario) Fondo de Estabilizacion Macroeconómica, cuyos planteamientos tienen serias implicaciones.
Lo renombran fondo de desestabilización, porque consideran que el gobierno quiere: (1) esterilizar 50% del excedente de ingresos petroleros por encima de los 9 dólares presupuestados para 1999; (2) confinar 35% a obras sociales a través del Fondo Único Social y el Fondo de Inversiones; y (3) condenar el 15% restante al pago de la deuda pública. Según ellos, la reforma (1) priva a PDVSA, las gobernaciones y los municipios de recursos adicionales, empobreciéndolos; (2) otorga exagerada discrecionalidad al Ejecutivo con recursos para el FUS y el FIV; y (3) malgasta el resto de los ingresos en pago de deuda.
Lo que realmente están demostrando es que continúan: (1) manejando ideas obsoletas y periclitadas respecto el uso de las divisas petroleras y el empobrecimiento real de los venezolanos; (2) confirmando su desconfianza desproporcionada al manejo del gobierno por personas nuevas al juego político; y (3) manteniendo su posición "yuppista" de menospreciar la importancia de ser solvente libre de endeudamiento.
Me veo forzado a repetir lo que tantas veces he escrito: las divisas petroleras no resolverán nuestros problemas, lo hará el trabajo disciplinado, organizado y persistente. Las divisas únicamente sirven para importar los bienes y servicios que otros producen, mientras nosotros necesitamos bolívares para generar empleo productivo y exportaciones no petroleras. La educación, la salud, la vivienda y la infraestructura requieren de pocas divisas. Si las utilizamos para respaldar enormes gastos en bolívares, el consecuente sacudón inflacionario solo podrá ser evitado mediante la importación masiva de todo aquello que nos ha caracterizado en el pasado como derrochadores y despilfarradores.
Precisamente, nuestra característica primordial en los últimos 50 años ha sido el mal uso (por excesivo) de las divisas petroleras (y el fracaso del FIV por modificar su estatuto en 1975 para poder gastar los ingresos petroleros), con sus efectos distorsionantes sobre el país, por la limitada capacidad de absorción de la economía. Nuestra "enfermedad holandesa" ha sido estructural y permanente, como lo demuestra la crisis económica que padecemos. Es más, seguramente la capacidad de absorción es menor hoy que cuando se inicio la apertura petrolera hace unos años. Solo PDVSA se beneficiaria gastando divisas, precisamente lo que se quiere evitar para no volver a los tiempos de la Apertura Petrolera, agravante de los males que padece el país hoy y del empobrecimiento real de la población.
En cuanto a la discrecionalidad del Ejecutivo para gastar en obras sociales a traves del FUS y FIV, supuestamente soslayando al Congreso, no hay que olvidar que ambas insituciones fueron creadas por gobiernos anteriores y que es a través del gasto social como se combate la crisis económica y se expande la capacidad de absorción, preparando gente para elevar su productividad y aumentar las exportaciones no tradicionales. Por lo tanto, la atención debe fijarse en la gente que las manejan y sus estrategias y políticas de acción; aunque también debe preocupar que ese gasto, por estar financiado con divisas, no produzca efectos inflacionarios innecesarios. La discrecionalidad del ejecutivo es un mal cuyo remedio puede perfilarse a través de la constituyente y de cambios en las reglas de comportamiento de nuestra democracia.
Finalmente, consideran de baja prioridad y hasta contraproducente pagar la deuda pública, cuando lo que tendrían que criticar es su existencia misma. Una deuda malhabida que nunca debió permitirse y nunca ha sido necesaria ni conveniente para el país. Salir de ella libera a los venezolanos de una obligación forunculosa, un tumor, que complica y dificulta el camino hacia su desarrollo y el bienestar de sus descendientes. La alternativa seria gastarse las divisas como en el pasado, financiando importaciones que beneficiarian a las minorias afortunadas, en detrimento de los desafortunados, que hacen mayoría.