Caracas, Miércoles, 16 de abril de 2014

Sección: Sociedad

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Francisco de Miranda: Americano universal y ciudadano responsable

Julio Alexander Parra Maldonado

Lunes, 2 de abril de 2001

Discurso de Grado de la Unidad Educativa Claudio Corredor Müller Año Escolar 1999 – 2000.

Centro Cultural Mariano Picón Salas. El Vigía Estado Mérida. Julio de 2000.

Miranda
Me honra dirigirme a ustedes en este acto tan emotivo, compromiso mayor al tener que presentarles una disertación sobre el genio universal que representa Don Francisco de Miranda, ese prohombre connotado, Precursor de la Independencia, ejemplo de virtudes y afecto libertario. Ese hombre que entregó su vida a la lucha por la independencia de Venezuela, su Patria, y de América su continente amado. Espero cumplir esta misión, superando mis propias limitaciones y complaciendo sus expectativas; además de evitar caer en la simple apología o en caso contrario, subestimar su importancia.

Francisco de Miranda, de padre canario y con sangre de la nobleza española, nace en Caracas el 28 de marzo de 1750. Es el hijo mayor de Don Sebastián de Miranda y Doña Francisca Antonia Rodríguez Espinoza. Recibió la educación privilegiada de la época dada a los jóvenes de su condición social. También curso estudios en la Universidad de Caracas. A pesar de ello, su vida estuvo signada por el descontento clasista ya manifiesto en las colonias españolas. Él mismo sufriría el desprecio de la elite colonial; ya que los criollos de linaje español miraban mal a los peninsulares llegados a última hora para dedicarse a la explotación del comercio o para ocupar cargos públicos. Este era el caso de los Miranda, quienes a pesar de tener uno de los apellidos más nobles de Europa, que era para ese tiempo un verdadero valor de peso y no simbólico como podría serlo hoy; no son vistos como iguales por la aristocracia colonial. Miranda será rechazado a un mismo tiempo por pardos y mantuanos.

En 1771, al ser rechazado para realizar carrera militar en Caracas, parte a España con el propósito de servir en el Ejercito Real, donde obtiene rápidamente el grado de Capitán del Regimiento de Infantería de la Princesa. En la Corte siguió estudios de matemáticas e idiomas. Allí destacó por su liderazgo, habilidad militar, al mismo tiempo que por sus ideas liberales que se comenzaban a enfrentar con el status quo del imperio español. Combatió en las colonias españolas en Africa, sirve en distintas plazas españolas y es enviado a Cuba como edecán del Capitán General Cagigal. Desde La Habana partirá como oficial español a dar apoyo al ejército independentista norteamericano, destacando y obteniendo el grado de Teniente Coronel. Allí hace buenas amistades que le apoyaran años después en sus expediciones libertarias.

En 1781 comienza a manifestar públicamente su oposición a la relación de explotación de España y sus colonias americanas. Sirviendo en nuevas misiones militares y diplomáticas desde Cuba hacia Jamaica y Bahamas, es injuriado y se le sigue un largo proceso legal, del que años después se le declarará inocente. Rompe su relación con el gobierno español y marcha a Estados Unidos en 1783, después recorre Europa y lleva un minucioso Diario de Viajes, que posteriormente compilara junto a documentos de su época, estudios, descripciones geográficas y su correspondencia, la hará encuadernar en 64 tomos bajo el titulo de Colombeia, uno de los más grandes legados humano y literario para la comprensión de la historia venezolana y universal de su tiempo. Durante estos años de viaje pule sus ideas sobre la independencia americana, busca apoyo para sus proyectos y se da a conocer como sagaz diplomático.

Miranda conoció y se relacionó con los próceres Washington, Jefferson y otros destacados norteamericanos, autoridades inglesas, científicos y literatos europeos, se hace amigo personal del Primer Ministro ingles Pitt, fue presentado al Rey de Prusia, Federico El Grande, y en la Corte Rusa entabla gran amistad con la Emperatriz Catalina Segunda. En 1889 contacta con los revolucionarios girondinos y sigue de cerca el proceso de la Revolución francesa. Así, Miranda, favorecido con una educación clásica, y gracias a sus finos modales, se abrió paso en los más cultos e ilustrados círculos europeos. Ganó en experiencias y conocimientos, además de forjarse de un historial pronunciado de conocedor de los regímenes políticos y de luchador por la independencia y libertad de América.

Al no poder concretar sus proyectos y no contar con un apoyo fuerte para la independencia de su Patria, en 1892 marcha a la Francia revolucionaria y se incorpora al Ejercito republicano. Recibió el grado de General de Brigada, y luego fue ascendido a Teniente General. Participó en la campaña de Bélgica, donde, por sus logros es nombrado Lugar-Teniente General. Su actuación despertó suspicacias entre sus enemigos políticos, y fue llamado a la Convención en París bajo el cargo de traición. Miranda es absuelto tras asumir él mismo su defensa. Aún libre es perseguido políticamente por sus relaciones con los girondinos, y vuelve a ser encarcelado hasta 1895. Al salir conoce a Napoleón Bonaparte. En 1897 siguen las acusaciones, y tras una sentencia absolutoria decide abandonar Francia y se dirige una vez más a Inglaterra.

En Londres asume nuevamente el proyecto de independencia americana. Su casa se convierte en centro de reunión y formación de muchos de los hombres que conducirán luego la independencia en el continente. Con todas sus fuerzas buscó el apoyo ingles a la causa americana, pero no lo consiguió. Volvió a Francia por ayuda, con igual suerte. Frustrado por la negativa, en 1805 se dirige a Estados Unidos a proponer sus planes.

El 2 de febrero de 1806 parte desde Nueva York a bordo del bergantín Leandro, con el apoyo del gobierno norteamericano y el de viejos amigos que sufragaron los costos de la expedición. El 12 de marzo iza una bandera tricolor en Haití, será la bandera nacional. En Santo Domingo se le unen las goletas Bacchus y Bee, que le acompañan hasta las costas orientales de Tierra Firme. Los españoles los están esperando, han sido avisados y apresan a las goletas acompañantes. Esta vez los planes de Miranda fallan, y se retira al Caribe, donde luego de recorrer varias islas, consigue ayuda en Trinidad. Emprende una nueva expedición con diez buques, llega a la Vela de Coro, derrota las tropas españolas y toma el fortín, desde donde se dirige a Coro. Encontró la ciudad abandonada por las autoridades civiles y la mayor parte de su población. Ante esta realidad decide retirarse, se va a Barbados y luego a Trinidad, contrariado por el rechazo de su gente. Es incomprendido, los blancos criollos que ya están pensando en la independencia no aceptan el liderazgo de Miranda, por sus largos años de ausencia de Venezuela y las viejas diferencias por su linaje.

En 1810, desde Inglaterra edita El Colombiano, para que sirva de órgano propagandístico a la causa americana. Ya han despertado las ideas independentistas en América. En julio es visitado por Andrés Bello, Luis López Méndez y Simón Bolívar como enviados diplomáticos del nuevo gobierno instaurado luego de la Declaración de Independencia en Caracas. Miranda parte hacía Caracas, con renovada voluntad emancipadora.

Al llegar a Caracas se da cuenta que aún hay recelo hacía él, por parte de la oligarquía criolla. Sin embargo es recibido con mucho entusiasmo por los patriotas jóvenes, con quienes se reúne en la Junta Patriótica. Desde allí hace votos por la independencia total de Venezuela. Es electo Diputado al Congreso, donde firmó el Acta de Independencia el 5 de julio de 1811. Se destaca en la vida política de la nueva República. El 23 de Abril de 1812, es nombrado por el Congreso como Generalísimo, con facultades extraordinarias para que dirija las tropas patriotas contra el ejercito español liderado por Domingo Monteverde.

Se trata de la defensa de la primera república, pero la pugna interna entre Miranda y algunos patriotas, el terremoto de marzo de 1812, la perdida de Puerto Cabello, y el descontento popular con el nuevo gobierno por la crisis económica generada por la guerra, hacen que las condiciones militares sean totalmente adversas a los republicanos. Miranda reúne a los representantes del Gobierno y les plantea negociar un armisticio con los españoles para evitar más derramamiento de sangre y salvaguardar la vida de los líderes patriotas.

Se firma la capitulación el 26 de julio de 1812, se pierde así la República. El jefe realista irrespetando el acuerdo de rendición, dicta orden de detención a los patriotas. Ante tal situación Miranda decide escapar, se dirige a La Guaira, pero jóvenes militares patriotas, que lo consideran traidor por la rendición, lo apresan y lo entregan a las autoridades españolas. Termina así la vida publica del Precursor de la Independencia, preso en La Guaira, Puerto Cabello, Puerto Rico y por último en la prisión de La Carraca en Cádiz. Allí muere el 14 de julio de 1816, tras numerosos llamamientos a las autoridades y al Rey Fernando VII, exigiendo se cumpliesen los acuerdos de la rendición, y tras haber intentado fugarse. Muere solo y olvidado por sus compañeros de causa, sin ver realizada la independencia económica y política de su patria a la que dedicó su vida adulta, y peor aún lejos de su terruño natal. Sin embargo pasa a la historia por su constancia y lealtad a la causa americana.

Una vida destacada al servicio de la libertad del continente americano, en sus escritos siempre con ideas claras a favor del respeto de los derechos del hombre y de los pueblos, enfrentando las injusticias de su época, anticipando un orden liberal ajustado a las ideas que nacieron de la ilustración europea del siglo XVIII. En sus observaciones de viajero, siempre muestra un humanismo diáfano, aún para nuestros días. Con visitas y descripciones de hospitales, cárceles y apreciaciones sobre la administración de justicia en las sociedades que conoció, y una profunda admiración por la naturaleza que recorrió, son muestras de su pensamiento universal. Como memorial de su acción está escrito su nombre en el Arco del Triunfo en París, el único latinoamericano, junto al de los generales y héroes de la Revolución Francesa.

En sus palabras, al referirse al sistema colonial español cuando recordaba los trescientos años de opresión en el continente, señala: “la conservación de los derechos naturales, y, sobre todo, de la libertad de las personas y seguido de los bienes, es incuestionablemente la piedra fundamental de toda sociedad humana, bajo cualquier forma política en que ésta sea organizada”.

Es su vida y sus escritos, a 250 años de su nacimiento, guía para interpretar los tiempos que vivimos. Su ideal por la libertad política y económica del país aún no se construye del todo. Aún no hemos roto todas las cadenas que nos oprimen, en un mundo signado por la confusión y las desigualdades humanas. Venezuela carece de hombres libertos que construyan un país libre, de ciudadanos conscientes de sus derechos y de sus deberes, deseosos de trabajar, respetuosos de la Ley y preparados para asumir la conducción de una sociedad débil en un mundo acérrimamente competitivo y con tecnologías que acrecientan las distancias entre el primero y el último. Nos podemos preguntar ¿somos libres de forjar nuestro destino? Hoy estamos buscando respuestas, aquí y seguramente en toda Venezuela. Hoy cada uno de ustedes, jóvenes graduandos, alcanza una meta. Como vemos con Miranda, la vida es más notoria y seguro da mayor satisfacción cuando la llenamos de metas alcanzadas, y más aún si estas metas son grandes y distantes. Ustedes tienen el poder de uno, de cada cual, el poder de escoger contra que piedra golpearse, ustedes no son olas del mar que se estrellan irremediablemente en la misma playa. Ustedes pueden escoger, ese es su derecho. Hasta hoy escogieron estudiar, pueden seguir haciéndolo, pueden escoger trabajar; pero piensen en los que les conviene de verdad, piensen en el futuro, en su futuro. Lo que sea que escojan, recuerden que deben hacerlo bien, además si escogen con libertad deben ser responsables de esa decisión, nadie tendrá la culpa de su actuación, solo ustedes deben responder por sus actos. Ya empiezan a ser hombres y mujeres, alcanzan la madurez personal, unos más que otros, pero están en el camino de su adultez.

Libertad implica responsabilidad. El título que hoy alcanzan les da mayor libertad, en la misma medida en que les da responsabilidad. Con sus profesores, quienes confiamos en haberlos orientado y educado, responsabilidad con el Estado venezolano que ha sufragado los costes de sus estudios, con sus padres que han hecho un esfuerzo grande para brindarles el apoyo necesario para que estén hoy aquí, pero sobre todo responsabilidad con ustedes mismos quienes saben mejor que nadie lo fácil o lo difícil que ha sido llegar hoy a este auditorio para llevarse el papel que van a recibir. Este titulo que esperamos les sirva de estimulo para nuevos logros.

Sus profesores brindan por la labor cumplida, saludan el entusiasmo que hoy ven en ustedes, y les desean éxitos a cada uno en su vida, sus logros y sus fracasos son en parte nuestros también. La Unidad Educativa Claudio Corredor Müller siempre será un punto de referencia para ustedes, y ustedes carta de presentación de la institución, lo que ustedes hagan por el resto de sus vidas, para la institución representa lo que haga un ex - alumno del “Claudio Corredor Müller”.

Para terminar unas palabras dichas por alguien con mucho éxito en la vida, que en un acto de grado similar a este, dirigió a los presentes:

    Imaginen la vida como un juego en el que ustedes hacen malabarismos con cinco bolas que arrojan al aire: trabajo, familia, salud, amistad y el espíritu. De pronto se dan cuenta que el trabajo es una pelota de goma, si se cae rebota. Pero las otras cuatro bolas son de vidrio. Familia, salud, amigos y espíritu, si las dejan caer quedaran irremediablemente dañadas, rayadas o rotas. Nunca volverán a ser las mismas. Compréndanlo y busquen el equilibrio en la vida. ¿Cómo? No disminuyan su propio valor comparándose con otros. Es porque todos somos diferentes que cada uno de nosotros es especial. No fijen sus destinos en razón de lo que otros consideren importante. No abandonen cuando todavía son capaces de un esfuerzo más, nada termina hasta que uno deja de intentar. No teman admitir que no son perfectos, ese es el frágil hilo que nos mantiene unidos. No teman enfrentar riesgos, es corriendo riesgos que aprendemos a ser valientes. No teman aprender, el conocimiento es liviano, es un tesoro que se lleva fácilmente. No usen imprudentemente el tiempo y las palabras, no se pueden recuperar. La vida no es una carrera, sino un viaje que debe ser disfrutado a cada paso. El ayer es historia, el mañana un misterio y el hoy es un regalo, si, un regalo, por esta razón se llama “presente”; el como disfrutes el presente depende solo de ti.

Cada uno de sus logros será un logro para sus familias y para el país. Ustedes son responsables de la felicidad propia, la de sus familias y del avance del país. Ustedes pueden escoger su destino.

Por su atención y tiempo gracias.

Adelante. Graduandos, Bachilleres, mil felicitaciones.

No se detengan.


jalexp@telcel.net.ve
Don Francisco de Miranda

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