Caracas, Viernes, 18 de abril de 2014

Sección: Sociedad

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El escabino es un jurado

Fernando M. Fernández

Jueves, 27 de septiembre de 2001

Se ha creído que la reforma del COPP eliminó a los jurados. Esa es una verdad a medias: lo que se suprimió fue el jurado anglosajón, llamado a secas tribunal de jurados. En cambio, se fortaleció el tribunal mixto o de jurados escabinos. Su simplicidad, menor número y costo, así como su mayor eficacia y conveniencia, fueron factores determinantes para que el legislador lo escogiera.

Como se sabe, el sistema acusatorio se ha basado en la incorporación activa de los ciudadanos legos en la administración de justicia, con la misma autoridad de un juez profesional, con título de abogado. Así se ha reaccionado en el mundo entero contra el juez unipersonal, negador de la participación ciudadana y característico del sistema inquisitivo, escrito y secreto, vigente desde que Juan Vicente Gómez abolió en 1915 al incipiente escabinado criollo de 1897, el cual no llegó a instaurarse, y adoptó el modelo centrado en el juez profesional y unipersonal, quien monopolizó la justicia hasta 1998. El COPP tiene el mérito de haber acabado con esa exclusividad.

Los tiempos han cambiado. La Constitución de 1999 es reiterativa en relación al tema de la participación ciudadana (la menciona unas 90 veces en su texto), concebida como un deber y un derecho. Ello, en virtud de la solidaridad social, principio consustanciado con el Estado Social, nuevo concepto de la República.

Luego de 500 años de jueces abogados y unipersonales en Venezuela, con el monopolio exclusivo y excluyente de la justicia, valga la redundancia, no existe argumento alguno que justifique la exclusión de la ciudadanía en la administración de justicia. El experimento que se ha realizado desde que se promulgo el COPP es más que satisfactorio: a pesar de las inconsistencias del Estado y el sabotaje de algunos funcionarios, el ciudadano común en función de juez (en ambos modelos de jurados) ha demostrado que es idóneo, responsable y valeroso, capaz de condenar al 60% de los enjuiciados e impedir la condenatoria de muchos inocentes.

Basta con ver que los condenados en la cárcel ahora son el 60% de la población detenida, mientras que se aplicaba el Código de Enjuiciamiento Criminal, el número de condenados no pasaba del 15%. Asimismo, y tal como la ha revelado el Fiscal General, la herencia de los jueces unipersonales habla de unos 12 millones de expedientes sin decisión, por lo que se ha extendido la transición del sistema inquisitivo, hacia el acusatorio, para vergüenza del país. Así, se ha comprobado el fracaso del juez unipersonal, que ha actuado sin rendir cuentas a los ciudadanos, tampoco ha existido transparencia. De ese escándalo no se le puede echar la culpa a otros, debido a que solo abogados ocupaban todas las posiciones en la justicia.

Históricamente, las modalidades de jurados son dos: el escabinado o jurado mixto y el jurado puro o anglosajón. Ambas se basan en la desconfianza que produce el juez unipersonal, quien es una persona sola frente a decisiones trascendentales contra el delito: el error, el abuso, la corrupción, la subjetividad o la lenidad es más riesgosa con una sola persona que con varias, y la calidad de las sentencias es peor.

Se ha probado que ambas formas de jurado han sido la clave del alto grado de cultura legal que exhiben los llamados países desarrollados y superior calidad de vida, donde los ciudadanos participan activamente en la preservación del Estado de Derecho, al garantizar el castigo de los culpables y, simultáneamente, la libertad de los inocentes. Alexis de Tocqueville identificó en el Siglo XIX esta realidad cuando analizó la los Estados Unidos en su magistral libro “La Democracia en América”.

El sistema mixto o por jurados escabinos (que existe desde el Siglo IX, gracias a las reformas de Carlomagno al incorporar el Derecho Romano en su imperio), fue creado para evitar la justicia de los vengadores, permite la decisión conjunta entre el juez profesional y los escabinos, quienes deben producir una sentencia sobre los hechos y el derecho. Esa interacción permite una depuración y controles mutuos.

En Alemania se piensa que si los escabinos votan contra el juez profesional es porque éste no logra ilustrar a los ciudadanos jurados: es evidente que la alta profesionalización de la judicatura alemana logra su objetivo, por eso no existe data alguna sobre votos de disenso entre ellos. De otra parte, la cultura jurídica de la ciudadanía el altísima y de calidad. Finalmente, si allí existen excelentes jueces es porque los ciudadanos le exigen ser mejores. El jurado mixto o escabinado forma un círculo virtuoso, debido a que se enriquece el ciudadano al aprender de leyes y se favorece a la justicia en transparencia y control de la excelencia de los jueces profesionales.

El jurado puro anglosajón (que nace en el Siglo XII, fue llevado desde el continente europeo a Inglaterra por los Normandos) existe en los países que fueron colonizados por Inglaterra, en Rusia y España, entre otros. Sin embargo, cada país varía en el número y forma de actuación del jurado. Así las cosas, se pueden apreciar diferencias notables entre el sistema escocés, el canadiense, el irlandés y el de los Estados Unidos. Lo que predomina en todos es el principio democrático de la participación. Se trata de evitar el error de los jueces profesionales, a veces causado por la rutina o por la vulnerabilidad ante la corrupción, la subjetividad o influencias extrañas, especialmente las de tipo político, económico, la familia y las amistades.

Con el COPP, Venezuela es el único país que ha tenido, al mismo tiempo, ambas modalidades de participación popular mediante el jurado mixto y el puro. Lo cual ha permitido que, en un corto plazo, muchas personas hagan justicia de forma directa, sin violencia, venganzas ni pasiones. Gracias al COPP se ha creado un medio de drenaje de las emociones que genera un delito, sin llegar a la autojusticia. No obstante, razones de costos y eficiencia hacen recomendable que se adopte un solo modelo. Esta vez tocó al jurado escabinado, quién quita que más adelante este ceda paso al jurado anglosajón.

Además, es necesario reconocer públicamente a los ciudadanos que han donado su tiempo al país y arriesgado su tranquilidad, debido a que el Estado no ha creado las condiciones de protección material y legal que le permita cumplir con su función de forma cómoda y segura. Con la reforma del COPP se ponen los correctivos legales a esta anomalía y se exige una fuerte inversión del Estado.

La sed de justicia de los seres humanos solo la aplaca la participación popular, cuando actúa severa y oportunamente, y cuando protege a los inocentes. De hecho los linchamientos, venganzas y otras formas de autojusticia están determinados, en gran medida, por la usurpación de la soberanía popular mediante la institución del juez unipersonal. Ahora las cosas volverán poco a poco a su sitio. Tardará un tiempo acostumbrarse a los ciudadanos dictando sentencia, asumiendo su rol de protagonista de la justicia y el derecho.

En mi opinión, era saludable que los escabinos jurados conocieran de todos los delitos y faltas, o al menos desde los dos años, pero privó el criterio de empezar a conocer los delitos desde los cuatro años de prisión en adelante. Los delitos de violencia familiar, por ejemplo, quedaron excluidos.

También me pareció recomendable la formulación de un escabinado calificado para los delitos graves, a los fines de cubrir el vacío que generaba la eliminación del jurado anglosajón. Aun cuando hubo varios apoyos, la moción no fue aprobada. El tiempo dirá si esto es necesario o no.

No existe una fórmula perfecta, ni sistema judicial que no se equivoque. Lo saludable es que el ciudadano se involucre en el combate jurídico contra la delincuencia, como una vía para “curar” la anomia social. De allí dependerá la educación legal de los ciudadanos, algo imposible en el sistema unipersonal que administró justicia desde 1492, cuando los españoles llegaron a nuestro territorio con su carga inquisitiva,

Finalmente, la reforma del COPP no eliminó los jurados como se ha dicho. El legislador venezolano tuvo que escoger uno entre los dos sistemas que existen en el mundo. Creo que la elección del jurado escabinado o tribunal mixto es la correcta, la menos costosa, la mejor adecuada a los tiempos y es más eficiente. Espero que el Estado se coloque a la altura de los ciudadanos jurados escabinos, quienes han probado que son valientes, serios y responsables. Que se haga justicia.

Coordinador del Equipo Técnico de la Comisión Mixta de la AN y Co-Redactor de la Reforma del COPP.
E-mail: fernando.fernandez@bakernet.com

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