Caracas, Miércoles, 23 de abril de 2014

Sección: Sociedad

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Rómulo Betancourt (1928-1945):
Estado, petróleo, Democracia y desarrollo capitalista

Ramón Rivas Aguilar

Jueves, 5 de marzo de 2009

Hay que empobrecer al Estado
Para enriquecer a la nación
Rómulo Betancourt

La globalización es el tema de nuestro tiempo. Es el resultado de un proceso histórico complejo, contradictorio y paradójico. Modificó radicalmente la vida material y cultural de la mayoría de los pueblos del planeta tierra. Ante nuestra mirada desconcertante, se configuró un vasto mercado planetario en la que no hay cabida posible para las viejas formas económicas y políticas de carácter nacional, estatista y proteccionista. Es el fin de las economías nacionales y el auge de inmensos bloques económicos bajo los parámetros del mercado, de la competencia y del libre comercio. De igual modo, se percibe el desarrollo de economías locales, regionales y federales. Es decir, la coexistencia entre esquemas de integración con pequeñas economías.Definitivamente, El mundo depende de una red mercantil, interconectada e integrada.

Hoy, se descubre una sociedad de comerciantes a lo largo y ancho de la geografía mundial. Por esto, la utopía, el estatismo, el nacionalismo económico, el proteccionismo y el endogenismo no tienen perspectiva en la era global.

Ahora bien, dentro este panorama breve y conciso ¿Cuán importante son las reflexiones de Rómulo Betancourt sobre el rol del estado y la renta petrolera en la profundización de una economía capitalista en sintonía con una democracia representativa y de partidos

La figura política de Rómulo Betancourt fue fundamental en la vida nacional para la instauración de la democracia y el fortalecimiento del capitalismo.

En primer lugar, fue el artífice de la democracia representativa y de partidos como el medio para promover las libertades políticas y económicas y el bienestar en el marco de una economía capitalista. En ese sentido, le asignó un papel significativo al estado, a la planificación y a la renta petrolera en la profundización, consolidación del desarrollo capitalista compatible con los principios de la democracia. Fue posible un objetivo de tal naturaleza, a través de una teoría, una propuesta de Estado y nación y el auge de las organizaciones políticas.

En segundo lugar, fue un luchador político con vocación democrática que enfrentó las dictaduras de derecha y de izquierda en América Latina y combatió radicalmente el fascismo, el nazismo y la utopía comunista y socialista.

En tercer lugar, Rómulo Betancourt fue uno de los protagonistas de la configuración de la Carta de Bogotá, firmada en el año de 1948. La Carta de Bogotá recogió los fundamentos de la democracia, del desarrollo capitalista y de la integración económica. Por otro lado, Rómulo Betancourt junto con Pérez Alfonso fundó la OPEP en su gobierno que presidió en la era democrática, entre 1959 y 1963.

Rómulo Betancourt fue de una compleja personalidad política e histórica, inquisidor, provocativo, controversial y, sobre todo, un estudioso del tema petrolero y de la historia contemporánea de Venezuela. Pero sobre todo, un fervoroso defensor de la democracia representativa y de partidos y del capitalismo. Por eso, sus ideas políticas y económicas fueron el fruto de una larga reflexión histórica que las modificó y profundizó de acuerdo al desarrollo de los acontecimientos políticos, económicos e ideológicos. Consideró el análisis marxista como una herramienta valiosa para explicar la evolución de las sociedades. Para él, los hechos sociales no podían ser explicados sino estaban conectados con las relaciones económicas y las clases sociales. No lo convencíó la gastada explicación de los teóricos del gomecismo al definir los hechos sociales como un problema de raza y de geografía. Rómulo Betancourt entendió el gobierno de Gómez, como expresión de un gobierno al servicio del capitalismo internacional, del latifundismo, de la burguesía parasitaria e importadora etc.

Estuvo a la altura de los tiempos; captó el significado de los nuevos procesos económicos, políticos, culturales y tecnológicos de la sociedad contemporánea. Comprendió la importancia de la revolución rusa y de su nuevo liderazgo Lenín y León Trosky. Del primero, aprendió la importancia de la organización política para las transformaciones sociales. Y, del segundo, comprendió las consecuencias terribles que derivaron de la persecución y la muerte como resultado de la hegemonía de un partido único y del totalitarismo.

Se compenetró con los movimientos políticos sociales, laborales, sindicales, ideológicos y culturales de los países de América Latina. Captó la incidencia del petróleo en los cambios de nuestro país; la conciencia histórica del igualitarismo del pueblo venezolano en los siglos anteriores y el calor del nuevo proceso democrático iniciado a partir de 1936.

Pues bien, no fue casual que el nacimiento de la organización política más significativa de la historia contemporánea de Venezuela, fuera el resultado de la acción política de una generación que desarrollo una base programática que tuvo sus antecedentes en la semana del estudiante, en la creación de ARDI en el año de 1931; en la fundación de ORVE (1936) y PDN ilegal (1939) hasta la fundación de Acción Democrática en el año 1941. En esa base programática se describió el papel del estado, de la planificación, de la renta petrolera y de la necesidad de la democracia representativa y de partidos en Venezuela. Así, nació un proyecto de Estado y de nación de contenido democrático en sintonía con el capitalismo.

Su preocupación central consistió en cómo hacer del estado y de la renta petrolera un instrumento para el mejoramiento material y cultural del pueblo venezolano en correspondencia con el sistema democrático. Su tono era reformista y conciliador. Su idea era armonizar la relación capital-trabajo en el marco de un Estado democrático con una capacidad financiera autónoma proveniente de los ingresos petroleros.

El propósito era sembrar el petróleo mediante la inversión y el consumo con el objetivo de fortalecer las condiciones de vida del venezolano. Afirmó que la capacidad financiera del Estado y el atraso de la economía del país hacían del intervencionismo el camino para estimular el desarrollo económico. Lo que no significaría autoritarismo o totalitarismo sino la posibilidad de que las fuerzas sociales participaran en igualdad de condiciones para la creación de la base material (1941).

A pesar del carácter antiimperialista y anticapitalista del pensamiento político de Rómulo Betancourt y del pesimismo sobre el fin del capitalismo; Betancourt se convenció de las bondades de un Estado rentista y de las posibilidades de democratizar las necesidades y expectativas del venezolano. Por eso creía en el papel del empresariado para promover la riqueza material en el marco de instituciones libres. Por tanto, Rómulo Betancourt vio en la creación del Consejo Nacional de Economía una vía para Agrupar al empresario en aras del desarrollo económico. Para esto, era necesario:

Convocar un congreso económico, en el cual estuvieran representadas todas las fuerzas que intervienen en los procesos de producción y circulación de la riqueza desde el industrial, el agricultor y el comerciante hasta el trabajador manual e intelectual (1941).

Por otro lado, estuvo convencido de la importancia del capital internacional en el país, siempre y cuando éste favoreciera el crecimiento económico al servicio de las grandes mayorías. Así se lo hizo saber al empresario capitalista Nelson Rockfeller en el año 1947, cuando se creó la Corporación Básica de Economía:

Deba realizarse con el fin de colaboración para el negocio lícito y no de colonización monopolizadora. Contra los monopolios existen en nuestro país una activa resistencia y de ello se han dado cuenta quienes comprenden que el régimen de libre empresa no puede ni debe a la exportación de los pueblos (Rómulo Betancourt, 1947).

Esta conciencia antimonopolista de Rómulo Betancourt tuvo sus raíces en unas cuantas vertiente a saber: sus lecturas sobre el imperialismo y los monopolios a escala mundial; la extensa cultura y la trayectoria histórica del pueblo venezolano contra la agresión del capital internacional; sus estudios sobre la legislación norteamericana antimonopolista y sus experiencias en el exilio donde percibió en carne propia el fenómeno imperialista.

De igual modo, Betancourt consideraba vital la eliminación del latifundio mediante una reforma agraria que impulsara la modernización económica y social del campo. Se opuso a las reformas agrarias clásicas propiciadas por la lucha de clases. Venezuela tenía la ventaja de que poseer ingresos petroleros y abundantes tierras como para promover una reforma agraria sin seguir los esquemas clásicos de la reforma agraria en los países socialistas, comunistas, y en algunos de América Latina.

Al mismo tiempo, era indispensable impulsar un proceso de industrialización a través de un Estado democrático y fomentador de las manufacturas. Así, se profundizaría un mercado nacional propiciado por un Estado rentista y democrático.

En ese sentido, era necesario estructurar una economía estable y diversificada menos dependiente del petróleo: producir lo que consumimos y consumir lo que producimos. En esa dirección, afirmaba:

Estimular y apoyar, resueltamente, a la industria nacional. Consumir lo que producimos y empeñarnos en producir cada vez más. Que tengamos orgullo de andar vestidos con la tela con que fabricó la mano de obra nacional; de curarnos con la medicina que elaboró en los laboratorios nacionales, el técnico nacional; de construir nuestras casas con las maderas que aserraron en las montañas venezolanas, los peones de Venezuela. (Problemas venezolanos, 1941).

Es de importancia destacar que Betancourt fustigó con firmeza la tendencia parasitaria del capital nacional. Los cuestionó como unos usureros y rentistas sin inclinación a riesgo para producir, viviendo del trabajo del resto del país. Por tanto, se requería una legislación cuyo objetivo consistiría en canalizar la riqueza monetaria hacia el crecimiento económico del país. Así, Betancourt lo indicó:

Se trata de gente enriquecida al amparo del presupuesto; o de quienes recibieron jugosas parcelas de los hidrocarburos, en los días que no forjó sus capitales en la siempre arriesgada vida de los negocios, que no los sudó… Carecen de esa vocación aventurera de quienes hicieron sus fortunas en pugna con los competidores sorteando las crisis, afrentando todas las contingencias que amenazan al productor urbano, rural, al empresario o al agricultor. (1941).

Se trataba, en definitiva, de hacer del Estado, de la renta petrolera y de la democracia el camino para mejorar el bienestar, material y cultural de hombres y mujeres que vivían tanto en el campo como en la ciudad. Sólo eran importantes esos cambios económicos y sociales si estaban al servicio de la gente y no de las cosas. Por lo que consideró al capital humano como la riqueza más valiosa de los pueblos. Siempre insistió en que educar, curar y dar vivienda al pueblo venezolano era una tarea inaplazable. En una oportunidad sobre este aspecto, dijo:

Al llegar al gobierno (1945) definimos la orientación nueva en los rumbos administrativos. Haríamos una labor nacional, venezolana, y no sólo urbana… y cambiaríamos el centro de gravitación del estado, desplazándolo de las cosas hacia la gente (Rómulo Betancourt, 1950).

El 18 de octubre de 1945 se dio un golpe cívico-militar contra las viejas formas de gobernabilidad Y significó el inicio y el desarrollo de la democracia representativa y de partidos compatible con un desarrollo económico impulsado por el Estado. De igual modo, el Estado creó la corporación venezolana de fomento con el objetivo de orientar una parte de los recursos financieros hacia el desarrollo de la empresa privada. De la misma manera, estimuló la demanda aumentando sueldos y salarios lo que provocó un incremento significativo en el consumo tanto de bienes nacionales como extranjeros.

En el año de 1947, La Junta Revolucionaria de Gobierno mediante una Asamblea Constituyente aprobó una Constitución Nacional que contempló los fundamentos políticos, económicos, sociales, culturares y jurídicos de una democracia representativa y de partidos y de un Estado de bienestar. Asimismo esa Constitución planteó la eliminación del latifundio mediante una reforma agraria y una política sistemática de industrialización mediante la acción del Estado.

Dicho proceso fue interrumpido por una dictadura militar que duró diez años (1948-1958). El 23 de enero de 1958, una Junta Cívico militar derrotó al tirano y se retomó las riendas de la democracia. Los tres grandes partidos políticos Acción Democrática, COPEY, URD firmaron un documento político de alcance histórico y un programa mínimo de gobierno para defender, consolidar la democracia y el capitalismo. Fue un época difícil por los golpes de Estado de derecha y de izquierda y un intento frustrado del comunismo cubano por cambiarle el rumbo histórico a nuestro país.

En consecuencia, la figura de Rómulo Betancourt es fundamental para comprender el papel del estado, de la renta petrolera y una voluntad política para sentar las bases de una democracia representativa y de partidos compatible con una economía capitalista bajo la égida del estado rentista. Para ello, fue necesario la configuración de las organizaciones políticas, un proyecto de Estado y nación al servicio de hombres y mujeres en el ámbito de las instituciones democráticas.

rmnrivas@yahoo.com

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