Domingo, 22 de noviembre de 2009 Quiénes Somos | Analitica.com como Página de Inicio | Mapa del Sitio | Registro | Buscador | Contáctenos
Home Editorial Política Economía y Petróleo Internacionales Global y Social Arte Entretenimiento Sintesís de Noticias
Bitblioteca Analítica Premium Mujer Analítica Zona Empresarial Medicina y Salud   Medio Ambiente
Columnistas Bitácora Foros RSS Noti-tips     Horoscopia WAP Ley Orgánica de Educación
Global y Social

 Índice Opinión y Análisis:   

 Actual

DISMINUIR LETRA | AUMENTAR LETRA | ENVIAR A UN AMIGO | ENVIAR AL EDITOR       Bookmark and Share


Sufrimiento inútil
Javier García Ropero

Miércoles, 4 de noviembre de 2009

Periodista

Gran parte de los diez millones de personas encarceladas en el mundo viven en condiciones inhumanas que violan su dignidad como seres humanos. La desnutrición, el maltrato físico, la ausencia de luz, ventilación o cobertura sanitaria son algunas de las prácticas a las que muchos Estados someten a los presos, sin cumplir con la obligación de respetar su dignidad humana.

A pesar de las numerosas normativas y declaraciones que prohíben y condenan la tortura, los métodos empleados para conseguir confesiones de los encarcelados han ido modernizándose, con el fin de conseguir una mayor eficacia. Sobre todo, en un tipo de tortura que no deja rastro físico en el cuerpo de la víctima: la psicológica. Aunque no resulta tan efectiva como se piensa. Según un estudio, la presión y el estrés psicológico al que se somete a los torturados es tal que éstos generan falsos recuerdos que toman como verdaderos. El tejido y los órganos cerebrales encargados de las funciones de la memoria y de la toma de decisiones quedan dañados por las técnicas de estrés practicadas, por lo que las declaraciones de los presos no responden a la realidad.

Para llevar a los torturados al límite del sufrimiento psicológico existen distintos mecanismos. Algunos de ellos han sido revelados en los últimos meses, tras la desclasificación de un informe de la CIA sobre torturas llevadas a cabo en cárceles extranjeras tras los atentados del 11-S. La ridiculización de las víctimas, obligándoles a llevar un pañal como única prenda; amenazas de violación y asesinato a familiares; presencia de torturas físicas realizadas a otros presos; el aislamiento, cubrir sus cabezas con capuchas y hasta la representación de asesinatos a otros presos que, en realidad, no eran tales. En total, un promedio de hasta veinte técnicas de tortura psicológica y de elementos de estrés mental. A raíz de los datos presentes en el informe, el juez Eric Holder decidió investigar los casos y llevar a los responsables ante la justicia si el proceso da sus frutos. Entre ellos se encuentran el ex presidente estadounidense George W. Bush, miembros de su gobierno y altos cargos de la CIA. El actual mandatario de Estados Unidos ya ha recibido presiones de ex dirigentes de la agencia norteamericana para detener el proceso, alegando que podría revelar datos que pondrían en peligro la guerra contra el terrorismo. El propio Obama, premio Nobel de la Paz, ha llevado a cabo medidas para controlar la tortura a los presos, además de haber prometido el cierre de la prisión de Guantánamo en enero del próximo año. Sin embargo, el plazo parece que no va a cumplirse, y su gobierno continúa con centros de retención de presos en el extranjero. Además, varias organizaciones han denunciado la presencia de métodos de tortura psicológica en los Centros de detención de inmigrantes ilegales dentro de Estados Unidos. Acusan a las autoridades de tratar a los indocumentados como criminales y de forma inhumana mientras esperan su deportación a sus países de origen.

A pesar de que la tortura psicológica no deja huellas en el cuerpo de los torturados, las consecuencias en la mente son tan devastadoras como la tortura física. Los recuerdos de lo sufrido se convierten en una nueva tortura. Son los trastornos por estrés postraumático. Un estudio de la Universidad de Londres, que analizó a 270 víctimas de tortura psicológica durante los años que duró el conflicto de la antigua Yugoslavia, prueba que los torturados continúan sufriendo, mucho tiempo después, las mismas consecuencias que si las agresiones hubiesen sido físicas: pesadillas, trastornos del sueño, pánico, pérdida de conciencia e incluso dolor corporal. El 75% de los encuestados había sufrido en alguna ocasión trastornos de estrés postraumático. El 55% los sufría habitualmente cinco años después del fin del conflicto.

La práctica de la tortura, tanto física como psicológica, viola el derecho internacional y la dignidad de las personas. A pesar de ello, aún son muchos los países, tanto democráticos como no democráticos, que la utilizan en sus interrogatorios. El afán por conseguir respuestas no justifica la humillación y el sufrimiento al que son sometidos los presos. Unas respuestas que, como se ha comprobado, no son fiables por culpa de los propios torturadores.

ccs@solidarios.org.es

ENVIAR ARTÍCULO A UN AMIGO  |  ENVIAR AL DIRECTOR DE SECCIÓN  |  COMENTAR EN LOS FOROS



blog comments powered by Disqus  
Lo más reciente en
Global Y Social

La culpa fue de Marx
Carlos Alberto Montaner


De las leyes de educación y un poco más
Américo Gollo Chávez

"Gobierno en mano" memorias (1958-1963) de Enrique Tejera Paris
Roberto J Lovera de Sola

Edgar Morin reclama una metamorfosis del conocimiento, la ética y la política
Alberto Martin

Celebrar la caída del Muro y lamentar 20 años perdidos
Federico Mayor Zaragoza

Alimentos para el futuro
Jacques Diouf

Inxiliados bolivarianos
Enrique Viloria Vera

Las confusiones del marxismo
Gabriel S. P. Pautasso

Índice Semanal
Recibe  en tu buzón de correos las noticias publicadas durante la semana.

suscribirse

Analítica WAP
Navega Analítica desde tu móvil para mantenerte informado de las noticias del día.

más información

Analítica RSS
Recibe en tu escritorio los titulares y resúmenes de noticias al momento de su publicación.

Agregar Sección a:











más información

 


Columnistas


Luis Barragan

Kira Kariakin

Ramón Azócar



Copyright © 1996 - 2009 por
Analítica Consulting 1996
Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas.