Caracas, Lunes, 21 de abril de 2014

Sección: Política

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El Colegio de abogados de Caracas

José Gabriel Sarmiento S

Miércoles, 28 de mayo de 2008

Esta antigua Institución alberga a todos los Abogados que inscriban en ella sus Títulos debidamente expedidos por autoridades universitarias con el fin de ejercer la profesión en el Distrito Federal u ocupar en esta jurisdicción cargos públicos, interpretándose que hoy en día se debe incluir dentro de su área de acción al Área Metropolitana. Legal y técnicamente su actual denominación es la de Colegio de Abogados del Distrito Federal, aunque en los tiempos en que el Licenciado Miguel José Sanz fue Secretario y Decano (1790-1793) todavía se le conocía como el Colegio de Caracas. Originalmente, el 12 de mayo de 1836 el Senado y la Cámara de Representantes de la República aprobaron una Ley “Que establece los requisitos necesarios para ser Abogado de la República”, en la cual se establecieron los requisitos para ejercer la profesión, uno de los cuales, entre otros, era la necesidad de justificar conducta moral apropiada. Posteriormente a la Independencia y la separación de la Gran Colombia, en el año 1863, en plena dictadura del General Páez, se aprobó la Ley de Abogados y Procuradores que ordenó que en cada Distrito debería existir un Colegio de Abogados, pero con motivo de la Revolución Liberal despareció la Institución y no fue sino hasta el 7 de febrero de 1883 que Guzmán Blanco estableció el Colegio de Abogados de la República, cuya sede estaba en el Distrito Federal, y ante el cual debían inscribirse todos los Abogados independientemente del lugar de su domicilio. Por cierto, para ser directivo de este Colegio era preciso ser centralista o guzmancista y además, residir en el Distrito Federal. Finalmente, el 30 de junio de 1894, el Congreso de la República dictó la Ley de Abogados y Procuradores, la cual permitió que los Abogados se colegiasen en las provincias, dando origen al nacimiento de una importante Institución que hoy es el Colegio de Abogados del Estado Zulia. Fue así como el Colegio de Abogados de la República pasó a ser el Colegio de Abogados del Distrito Federal con sede en Caracas. Es a este Colegio, al que era honroso pertenecer, el mismo al que me refiero ahora, y el conocimiento de su realidad viene desde el período 1962-64, cuando mi difunto padre JOSE GABRIEL SARMIENTO NUÑEZ fue electo Presidente siendo acompañado en las Juntas Directivas por distinguidos y respetables colegas. A partir de ese entonces, las Juntas Directivas fueron alternándose con alguna influencia política de menor importancia, e incluso, en un determinado momento el Colegio fue rescatado de la acción política volviendo luego a manos partidistas, pero mediando siempre el proceso electoral previsto por la Ley. De pronto hoy nos encontramos con que los rojitos, han intervenido las instancias Administrativas del Colegio y sin el menor recato, al frente del mismo se ha impuesto a ilustres desconocidos, de facha chavista, quienes no han tenido la menor vergüenza para jurar en vano y poner su ciencia y su conciencia al servicio de los perversos y malignos intereses del régimen. La realidad es que los Abogados de Caracas no necesitamos Directivos salvadores de la Patria, sino como lo exigía la Ley del año 1836, ciudadanos de justificada conducta moral que enaltezcan el ejercicio de la profesión y lo salven de las garras de la proletarización y decadencia. Caracas, mayo de 2008.

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