Caracas, Jueves, 24 de abril de 2014

Sección: Internacionales

ENVIAR A UN AMIGO  |  ENVIAR AL DIRECTOR

Antecedentes, Proyección y Futuro del Tratado de Cooperación Económica

Emilio Figueredo Planchart

Viernes, 16 de agosto de 2002

1.- Introducción

Antes que nada quiero agradecer a la cancillería brasileña y al CEBRI el brindarme la oportunidad de dirigirme a ustedes en el marco de este importante seminario sobre “ El futuro del Tratado de Cooperación Amazónica” que se celebra en Manaos, la más importante ciudad de la Amazonía.

Es para mi un reto particular volver a centrar mi visión sobre una realidad en la que tuve alguna participación hace ya un cuarto de siglo. Y espero que al hacer esto no me suceda lo que decía el personaje de Antonio Machado,Juan de Mairena, en sus proverbios y consejos “ Los hombres que están siempre de vuelta en todas las cosas son los que no han ido nunca a ninguna parte. Porque ya mucho es ir,! Nadie ha vuelto!.” Bueno, desentendiéndonos de las recomendaciones del gran poeta Machado, considero que con la creación de la Organización permanente, el Tratado cobrará una nueva vida y tal vez podrá enrumbarse hacia nuevas direcciones, afianzado los logros y despejando los caminos del futuro, por eso con mucho entusiasmo y placer vuelvo a mojarme en las aguas de la Amazonía

El tema que me toca desarrollar en esta breve exposición de apertura se refiere en alguna medida a la dinámica de desarrollo de un Tratado que se originó como una respuesta del colectivo amazónico. Es decir, de las naciones que compartían ese enorme espacio verde bañado por el río Amazonas y sus principales afluentes y cómo este acuerdo marco logró crear un espíritu particular que se materializa precisamente ahora en una nueva organización internacional.

El proyecto de Tratado, que surgió de una iniciativa brasileña, se convirtió muy pronto en un interesante proceso de negociación colectiva en el que destacaban algunos actores principales como lo fueron por un lado los países andinos, por el otro los estados amazónicos de la costa Atlántica, es decir Suriname y Guyana y por supuesto Brasil que es el país con la mayor extensión de territorio en lo que convencionalmente se denominó la Amazonía.

Baste decir por ahora que, las aspiraciones que teníamos los negociadores de lo que entonces se denominaba el Pacto Amazónico, han sido en gran parte superadas por la evolución de un acuerdo que cada día se reinventa, agregando a los principios generales que formulamos una serie de iniciativas de orden práctico que hacen que el alcance de este Tratado sea prácticamente ilimitado. Mucho se ha hecho, sin embargo, falta aún más por hacer y sobre todo se requiere que los Estados miembros de la nueva organización se sientan más comprometidos con el desarrollo equilibrado de ese espacio que no debe ser visto como un mero patio trasero de cada uno de los países, sino más bien como un reto para potenciar una de las reservas más importantes que tienen estos países para promover el crecimiento y desarrollo de sus respectivas economías.

En nuestra charla de hoy tocaremos brevemente los antecedentes que dieron lugar a la firma del Tratado en Brasilia el 3 de julio de 1978. Luego haremos un breve análisis de los aspectos más importantes del Acuerdo, así como los más controvertidos. Continuaremos la exposición destacando los principales logros alcanzados a través de las labores de las comisiones, reuniones de Cancilleres, de Presidentes y de las diversas Secretarías pro témpore, hasta llegar a la actualidad en la que se procede a iniciar una nueva etapa con la creación de una estructura permanente . Para concluir trataremos de hacer un balance entre lo realizado y lo que no se ha logrado. Espero que esta visión panorámica les sea útil como marco de referencia para las exposiciones más técnicas y más detalladas que forman la sustancia de este seminario. Trataré de sintetizar al máximo dentro del lapso de veinte minutos que es la extensión fijada para esta exposición.

2.- Qué es el Tratado de Cooperación Amazónica

Preguntarse a esta alturas qué es el Tratado Amazónico pudiera parecer un ejercicio de disquisición académica. Sin embargo, estimo que es de interés aclararlo ya que muchos piensan que este acuerdo es algo que en realidad no es. Según el art. 2, “ El presente Tratado se aplicará en los territorios de las Partes Contratantes en la Cuenca Amazónica, así como también en cualquier territorio de una Parte Contratante que, por sus características geográficas, ecológicas o económicas se considere estrechamente vinculado a la misma”

Veamos, a diferencia del acuerdo del Río de la Plata este Tratado no es un Acuerdo de Cuencas, porque aunque tiene muchos elementos comunes con los principales tratados internacionales de cuencas hidrográficas, no considera los diferentes usos sino de manera incidental y no aborda los problemas específicos que puedan generarse en una cuenca tales como : a) prevención de inundaciones b) erosión c) sedimentación d) intrusión de agua salada e) sequía. Sólo para nombrar algunos de ellos.

No es un acuerdo de integración económica, a pesar de que contiene algunas disposiciones referentes al consumo local de las poblaciones fronterizas, ya que no pretende de ninguna manera sustituir a los diversos mecanismos existentes de integración económica, tales como MERCOSUR, Acuerdo de Cartagena, y CARICOM.

Tampoco es un acuerdo de integración física, aunque los elementos de interconexión vial, fluvial y aérea fueron elementos ampliamente discutidos , que generaron y siguen haciéndolo, las mayores expectativas sobre el éxito de este Acuerdo. Todavía tengo presente los planes e ideas de interconexión entre las cuencas del río de la Plata, el Amazonas y el Orinoco , los tres grandes sistemas fluviales de nuestra América del Sur, que siguen siendo un sueño o tal vez una utopía pero que deberán ser resueltos un día si queremos de verdad hablar de una verdadera integración latinoamericana.

Entonces, surge la pregunta ¿ Cuál es la naturaleza jurídica de este Tratado? . En sus orígenes fue sin lugar a dudas un acuerdo marco de contenido fundamentalmente político. La cancillería brasileña consideró que era necesario desarrollar un marco jurídico internacional para promover un genuino desarrollo sostenible de esa inmensidad que se denomina convencionalmente como la Amazonía, es decir el espacio geográfico que ocupa toda el área centro-oriental de la América del Sur, 7.800.000 km2. que representan más del 40 % del territorio suramericano, zona relativamente despoblada no llegando a los 40 millones de habitantes , pero con enormes riquezas y con formas de vidas únicas en el planeta.

Esas riquezas no sólo se expresan por su enorme biodiversidad, más de 30000 especies vegetales, cerca de 2000 especies de peces, 60 familias de reptiles, 35 familias de mamíferos y 1800 especies de aves, sino además contiene en la sola cuenca del río Amazonas, 20% de toda el agua dulce del mundo, un recurso cada vez más escaso y codiciado y la generación del 50% del oxígeno puro que respira toda la humanidad.

Asimismo, es una importante fuente de recursos para el desarrollo de las economías de la región. A título de ejemplo y sólo para mencionar algunos elementos, contiene una de las mayores reservas conocidas de Bauxita, aproximadamente un 15% del total mundial, y al mismo tiempo es uno de los mayores proveedores para el mercado mundial de hierro, eso sin tomar en cuenta el potencial de desarrollo de sus recursos en madera, oro , estaño y probablemente uranio .

Esta realidad contenida en esa enorme verditud, generaba y genera una mirada interesada por parte de la comunidad mundial que veían en ella la posibilidad de considerarla como patrimonio común de la humanidad, tal como se proclamó a los fondos marinos situados más allá de los límites de las respectivas jurisdicciones nacionales en la tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Las razones variaban desde aquellos que deseaban que ese pulmón verde quedara tal como estaba, es decir, sin explotar a otros que, tomando como base la necesidad de preservar las culturas autóctonas, pretendían crear jurisdicciones especiales fuera del control de los respectivos estados soberanos de esa región. En todo caso, en el ambiente prevalecían intenciones de internacionalizar ese espacio y someterlo a normas internacionales que disminuirían considerablemente la soberanía que los diversos estados ejercían sobre esos espacios.

Por eso, y a pesar de que no exista ninguna disposición en el Tratado que defina su naturaleza, resulta evidente del estudio que se haga de la negociación del mismo, que la intención de las partes era la de reservarse el ejercicio de sus respectivas soberanías sobre la región y articular mecanismos de cooperación para lograr un desarrollo sustentable tomando en cuenta las peculiaridades de esos territorios, desde el punto ambiental y poblacional y desarrollar el tratado como un instrumento estratégico al servicio de los Estados miembros de la organización.

Algunas disposiciones del Tratado van claramente en ese sentido como lo son, en el propio primer párrafo del preámbulo, la mención a la importancia que para cada una de las Partes tienen sus respectivas regiones amazónicas como parte integrante de sus territorios. Esa consideración se matiza, para darle un carácter multilateral al acuerdo, con la mención que se hace en el segundo párrafo a la necesidad de promover un desarrollo armónico de la Amazonía que permita una distribución equitativa de dicho desarrollo entre las partes contratantes. Pero esa cooperación va referida fundamentalmente al intercambio de informaciones, coordinación de políticas y a la celebración de acuerdos y entendimientos operativos entre las partes

El Tratado reitera en diversos artículos la primacía de las respectivas soberanías nacionales y no contempla ninguna disposición que permita dar base a una organización supra nacional. Un buen ejemplo del espíritu del tratado lo expresa el Art. 4 en el que señala “Las partes contratantes proclaman que el uso y aprovechamiento exclusivo de los recursos naturales en sus respectivos territorios es derecho inherente a la soberanía del Estado y su ejercicio no tendrá otras restricciones que las que resulten del derecho internacional.”

Este cierre a una eventual internacionalización fue un factor importante y de hecho el Tratado no era, un acuerdo verdaderamente internacional, porque dejaba la responsabilidad de las acciones a tomar en manos de cada uno de los Estados (y en forma expresa se indica que estos rechazan el concepto de recursos naturales compartidos)

Uno de los aspectos más polémicos en la negociación del Tratado, y que casi puso en jaque su elaboración, fue la subsistencia en el ámbito territorial de este acuerdo de varios problemas fronterizos entre los Estados parte del mismo. En particular existían y existen reclamaciones territoriales entre Venezuela y Guyana, Guyana y Suriname y Ecuador y Perú. Esto acarreaba dificultades para definir, en primer lugar, el ámbito de aplicación de este acuerdo, ya que si por ejemplo se adoptaba como criterio de definición del ámbito del Tratado, la cuenca del río Amazonas, no sólo dejaba fuera del mismo a Suriname, que no tiene afluentes del Amazonas, sino que además se entreveraba con la reclamación territorial que tiene Venezuela con la República Cooperativa de Guyana. Por ejemplo, los ríos afluentes del Amazonas – Ireng y Tacutú- están situados en la zona en reclamación, por lo que, de haberse usado este criterio, si prosperara la reclamación venezolana, paradójicamente Venezuela se vería en la obligación de cederle los espacios bañados por los ríos en referencia al Brasil, en virtud que la delimitación entre Venezuela y Brasil se basa en la divisoria de aguas entre los ríos Orinoco y Amazonas, con la única excepción de la peculiar situación del caño Casiquiare, que formando parte del sistema del Orinoco, es también afluente del Amazonas.

Problema mucho más serio era la disputa entre el Ecuador y el Perú que generó una serie de conflictos bélicos entre estas dos naciones. Por eso fue necesario redactar una cláusula de salvaguardia territorial que impide que ninguna de las partes pudiera utilizar el nuevo Acuerdo a favor o en detrimento de sus respectivas disputas bilaterales Esa disposición está contenida en el artículo XIX que reza de la siguiente manera “ Ni la celebración del presente Tratado, ni su ejecución tendrán efecto alguno sobre cualesquiera otros Tratados o Actos Internacionales vigentes entre las partes, ni sobre cualesquiera divergencias sobre límites o derechos territoriales que existan entre las partes, ni podrá interpretarse o invocarse la celebración de este Tratado o su ejecución para alegar aceptación o renuncia, afirmación o modificación, directa o indirecta, expresa o tácita, de las posiciones e interpretaciones que sobre estos asuntos sostengan cada parte contratante” Esta disposición era esencial para que los países referidos suscribieran el Acuerdo sobre todo porque el Tratado incluía una disposición precisa en el Art. XXVI en la que se prohibía terminantemente hacerle reservas o declaraciones interpretativas al mismo.

Definido entonces el ámbito de aplicación del Tratado, podemos concluir que el mismo es un Acuerdo de cooperación de interés fundamentalmente hidrográfico y ambiental, que busca preservar el control de los Estados sobre sus respectivos territorios amazónicos sin que por ello se cree un ordenamiento supranacional

Es un eslabón más en los diversos esfuerzos de convergencia latino-americana a través de la cooperación para lograr el desarrollo de ciertas áreas. Es evidente que el grado de interés por esa región no es simétrico, ya que varía mucho el porcentaje del territorio que ésta representa para cada país, en el caso del Brasil es obvio ya que la Amazonía representa entre el 60 y 70 % del territorio, según sea el criterio de definición del mismo y representa además el mayor porcentaje de habitantes en esta zona que tiene como denominador común de todos sus miembros el ser la menos desarrollada económicamente.

3.- Aspectos positivos del desarrollo del Acuerdo

Es evidente que la extraordinaria significación económica y ambiental de la Amazonía iba a impulsar el desarrollo de este acuerdo marco y facilitar una serie de acciones y acuerdos de cooperación de largo alcance. En ese sentido podemos destacar que ya desde la primera década de vigencia del Tratado comenzaron a funcionar y actuar las diversas comisiones especiales previstas, en particular la de asuntos indígenas, de salud, de ciencia y tecnología entre otras.

Se celebraron varias reuniones de Cancilleres . En la primera, celebrada en Belem en octubre de 1980, se reafirmó que el uso y aprovechamiento de todos los recursos naturales de la Amazonía es potestad soberana y exclusiva de cada uno de los Estados en ella ubicados y se reiteró el rechazo a cualquier injerencia externa sobre las políticas que los estados miembros aplicaban en la Amazonía así como la necesidad de fomentar los esfuerzos de coordinación de las diversas planificaciones nacionales para articular una infraestructura de transportes y telecomunicaciones tal como esta previsto en el Art. 10 del tratado. ( Ver Declaración de Belém 24/08/80 1 reunión de cancilleres)

En la Tercera reunión celebrada en Quito en Marzo de 1989 empieza a cobrar fuerza a nivel político los acuerdos y mecanismos de cooperación amazónica bilateral existentes entre los países miembros y se manifiesta la voluntad política de los gobiernos para promover en forma dinámica y efectiva el desarrollo amazónico. De nuevo se reitera con base en el Art. 4 el rechazo a cualquier injerencia externa y se crea la Comisión Especial de Asuntos Indígenas de la Amazonía

En la Declaración de Caracas del 6 de abril del 2000 se reconoce que este acuerdo constituye una iniciativa sin precedentes de concertación y cooperación regional y que cada vez tiene más relevancia como instrumento para el desarrollo sostenible de los pueblos amazónicos. Se reitera la responsabilidad compartida de los Estados signatarios sobre ese patrimonio que es únicamente de los Estados. Para lograr que la cooperación regional amazónica sea más eficaz y se logren resultados prácticos de mayor proyección los Estados se comprometieron a acelerar el establecimiento de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica con su respectiva Secretaría permanente.

Entre los otros objetivos que merecen ser destacados está la coordinación de esfuerzos para, conjugar los imperativos del desarrollo económico y social con la conservación y preservación del medio ambiente, dirigidos a la erradicación de la pobreza en la zona. La necesidad que las políticas de desarrollo sean sostenibles y que se aproveche de manera eficiente la biodiversidad

Una de las preocupaciones fundamentales, reiterada en la Declaración de Caracas, ha sido la proliferación de actividades ilícitas que se llevan a cabo en la Región Amazónica que afectan la seguridad y el desarrollo de los Estados de dicha región. En particular apoyan las iniciativas que se realicen en el marco del Tratado para solucionar los problemas de cultivos ilícitos, narcotráfico, tala indiscriminada de bosques ,biopiratería y minería ilegal.

Otro aspecto destacado en la declaración de Caracas es el relativo a la necesidad de profundizar las acciones , aún sin concretar, de establecer una infraestructura de transporte intermodal a través de la Amazonía.

Entonces, si quisiéramos destacar cual ha sido el logro más importantes de los últimos tiempos, podemos sostener, sin temor a equivocarnos, que ha sido la consolidación irreversible de una conciencia ambiental y la aspiración de los miembros de la organización de que en este nuevo siglo se logre un desarrollo sostenible de la Amazonía mediante la utilización racional de los recursos naturales, logrando un equilibrio entre el ser humano y la naturaleza. Otro aspecto de gran importancia para lograr los propósitos del acuerdo es sin duda la creación de la nueva organización – la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) con su secretaria permanente con sede en Brasilia. Es importante destacar que Colombia depositó hace pocos días su instrumento de ratificación de la enmienda por lo cual ya se cumplieron todas las ratificaciones necesarias para que inicie sus labores la nueva organización. Y por supuesto hay que destacar – en lo que a realizaciones específicas se refiere- la labor de las Comisiones Especializadas- que han visualizado el proceso como algo mucho más concreto, basándolo en la realidad misma de lo que ocurre en la Amazonía, dándole particular énfasis a las repercusiones de sus acciones en las condiciones de vida de un habitat muy particular.

Evidentemente no puedo entrar a considerar en detalle todo lo que se ha hecho en cada una de las comisiones, ello superaría por mucho el alcance de esta presentación , pero no puedo dejar de mencionarlo porque es precisamente aquí donde reside la verdadera vitalidad del proceso y que será tratado en detenimiento por los diferentes expositores de este seminario.

Finalmente debo señalar con reconocimiento el apoyo y aporte de diferentes organismos internacionales, ONG, y terceros Estados, que han facilitado la labor de dichas comisiones y que han permitido el desarrollo de algunos proyectos específicos.

4.- Algunos puntos pendientes

A pesar de los logros que hemos mencionado aún quedan lamentablemente sin desarrollar plenamente algunas de las aspiraciones mas importantes del Tratado, como lo son aquellos aspectos relativos a la integración física de los respectivos territorios. Es verdad que ha habido importantes iniciativas como la carretera marginal de la selva y la carretera que une al Sur de Venezuela con el norte de Brasil, y que ahora hay vuelos directos desde varias ciudades hasta Manaos. Sin embargo, la interconexión fluvial sigue siendo una aspiración inconclusa.

La cooperación científica y tecnológica ha avanzado, pero no ha alcanzado aún el nivel necesario para lograr un efectivo desarrollo social de la región. Esto sin duda ha sido consecuencia de la profunda crisis económica que azota la región y que ha implicado una considerable reducción de los recursos destinados a la educación superior, lo que ha complicado la actividad de investigación y desarrollo, sobre todo en las universidades públicas, por lo cual se hace necesario contar con el interés y apoyo de los centros de investigación de los países desarrollados.

Por último, el incremento de las corrientes turísticas tanto nacionales como de terceros países está aún muy lejos de alcanzar las metas deseables para el desarrollo de la región.

Sin embargo tal vez uno de los obstáculos mayores para lograr cambios fundamentales en la región es la dificultad de acceder a un estructura de financiamiento adecuada.. Esto puede deberse en parte a la naturaleza misma del acuerdo, que a pesar de que se refiere a un espacio común, la Amazonía, en realidad no es otra cosa que la yuxtaposición de espacios soberanos que tienen características comunes lo que implica que los financiamientos estarán directamente relacionados con la situación crediticia de cada uno de los Estados, independientemente de que sean o no amazónicos.

Otro aspecto que bien puede limitar el campo de acción del acuerdo es su naturaleza cerrada, es decir que expresamente éste no permite adhesiones al mismo. Las razones por las cuales se incluyó esta cláusula ya la hemos explicado, el temor a una eventual internacionalización, y la exclusión de una posible participación de la Guayana francesa, que le hubiera dado ingerencia a Francia en este acuerdo. Sin embargo, ahora que se ha creado una organización permanente, sería tal vez interesante considerar la posibilidad de que formen parte de la misma organizaciones internacionales y estados interesados en el desarrollo sostenible de la región. La forma como estos puedan participar debería ser objeto de una negociación entre los estados miembros, pero la posibilidad de que algunas entidades tengan un status particular en el marco del desarrollo de grandes proyectos que beneficien a la totalidad de los Estados de la región pudiera ser un propósito a ser explorado por la nueva organización.

5.- Proyección para el futuro

Es evidente que la tendencia mundial hacia una economía globalizada generará presiones para que se incorporen a ese proceso zonas, que como la Amazonía, contienen una gran diversidad biológica. Esa es una razón para generar a través de la nueva organización iniciativas creativas para el uso, manejo y conservación de la cuenca del Río Amazonas. Y que los Estados signatarios del Tratado fortalezcan sus posiciones negociadoras en los diversos foros mundiales en los que se negocien materias referentes al desarrollo sustentable. En particular será de particular importancia la acogida que se le dé al proyecto de Declaración de los Países Amazónicos en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable, a celebrarse en Johannesburgo en el próximo mes de septiembre.

No se puede dejar pasar por alto que la Agenda 21, reconoció la necesidad de conciliar las funciones productivas de los bosques con su papel ecológico, mediante una nueva concepción de la gestión forestal. En ese sentido el Tratado de Cooperación Amazónica, mediante el proceso de Tarapoto colocó a la región en el debate internacional en materia de criterios e indicadores de sostenabilidad para la implementación del desarrollo sostenible de los bosques integrando para ello la participación activa del Estado y la Sociedad civil

Otro aspecto, que a pesar de no contar con una disposición expresa del Tratado merece la mayor atención en el futuro, es la necesidad de mejorar la seguridad en la región que se ve cada día mas comprometida por diferentes actos de naturaleza delictiva, que van desde el cultivo y tráfico de estupefacientes hasta las talas ilegales, la explotación sin control y en perjuicio del medio ambiente de algunos recursos naturales. En ese sentido debemos aplaudir y considerar como un paso fundamental la pronta culminación del proyecto SIVAM mediante el cual el gobierno brasileño ha procedido a instalar una serie de sensores y radares para monitorear y rastrear las actividades en la amazonía brasileña., esta inversión de 1400 millones de dólares fue financiada por el Banco do Brasil y Eximbank ,así como por SER/EKN de Suecia y Raytheon credit facilities. Con este sistema las autoridades brasileñas contarán con un sistema de vigilancia tan sofisticado y de alcance tan preciso, que según algunos se podría llegar hasta discernir el aleteo de una mariposa. Además podrá determinar, por primera vez quien esta sobrevolando su espacio aéreo, lo cual forzará sin duda a que los narcotraficantes tomen otras rutas aéreas, a menos que se implemente una colaboración más amplia para que todos los países miembros puedan impedir que el sobrevuelo de la Amazonía sea una de las mejores rutas para realizar sus actividades ilícitas. Pero este sistema también será importante para detectar las actividades ilegales de deforestación, las eventuales incursiones de la guerrilla, la mejor protección de los territorios indígenas y evitar al contrabando de extracción de especies animales y vegetales en peligro de extinción. Según una información suministrada recientemente al New York Times por el General Teomar Fonseca Quírico, este sistema ,al estar basado en radares, operará día y de noche con buen o mal tiempo y podrá observar desde una altura de 33.000 pies y hasta una distancia de 125 millas una imagen tan diminuta como la de un ser humano desplazándose por esa zona. Esperamos que la oferta que hizo el Presidente Fernando Enrique Cardoso en la última reunión de Jefes de Estado en Guayaquil se haga realidad y así se pueda contar en futuro no muy lejano con un control efectivo sobre la Amazonía que beneficiará enormemente los diversos programas necesarios para lograr un desarrollo armónico de la región.

No queremos concluir esta exposición sin traer una vez más a colación la enorme importancia que tendría para la integración sudamericana la interconexión de los tres grandes sistemas fluviales del sub continente. Esperemos que una vez resuelta la crisis económica que nos impide proyectar iniciativas audaces hacia un futuro mejor, podamos conservar la voluntad, el interés y el deseo de establecer avenidas fluviales que nos trasporten desde el Plata hasta el Orinoco. En ese momento la Amazonía dejara de ser el gigante verde que separa el encuentro de nuestras naciones para convertirse tal vez en el eje más dinámico de intercambio entre nuestras respectivas poblaciones.

efiguere@analitica.com

ANALITICA.COM no se hace responsable por las declaraciones y conceptos emitidos en los artículos de opinión publicados en nuestro sitio Web, los cuales son de la exclusiva responsabilidad de sus autores


Mundo


 
Procuraduría impugnará el fallo que restituye a Petro como alcalde de Bogotá

Procuraduría impugnará el fallo que restituye a Petro como alcalde de Bogotá

 
HRW pide a la ONU que sancione a los responsables de los ataques a civiles

HRW pide a la ONU que sancione a los responsables de los ataques a civiles

 
Miles de armenios queman bandera turca tras condolencias por muertes masivas

Miles de armenios queman bandera turca tras condolencias por muertes masivas

 


Sociedad


 

Encuentros sinceros, no desencuentros frustrantes

 

El jardín

 

A propósito de López Contreras

 

blog comments powered by Disqus

 
Sobre Autor