Caracas, Jueves, 17 de abril de 2014


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Demasiado civil para ciertos militares y demasiado militar para algunos civiles

Guaicaipuro Lameda: “entre dos mundos”

Equipo de Venezuela Analítica

Jueves, 6 de junio de 2002

General de brigada, Licenciado en Ciencias y Artes Militares e ingeniero electricista egresado de la academia Militar en 1974 se ubicó siempre en las primeras posiciones de la Academia Militar, Guacaipuro Lameda también tiene un postgrado en Planificación Económica y un master en Seguridad y Defensa. Compartiendo el tiempo entre su formación académica profesional y su preparación militar en manejo de tropa ha insistido en profundizar de manera integral en diversas áreas. A través de toda su carrera tomó seriamente sus vacaciones regulares, reflejando de esta manera una percepción moderna del manejo del tiempo, y de la importancia que tiene el descanso en la eficiencia.

Considerado demasiado civil por los militares y demasiado militar por algunos civiles su seriedad y responsabilidad, demostradas en una impecable carrera, condujeron a Hugo Chávez a llevarlo desde la Dirección de Presupuesto del Ministerio de la Defensa a la jefatura de la Oficina Central de Planificación, de idéntica manera, la solvencia con la cual ejerció ese cargo conllevó a que el Presidente reafirmará su confianza en él al designarlo en octubre del año 2000 como el tercer presidente de Petróleos de Venezuela en un lapso de dos años.

Dentro de PDVSA su gestión fue destacada por diversos expertos, al menos dos logros hablan de este éxito, pudo ordenar la gerencia de recursos humanos y finanzas después de la gestión de Ciavaldini, y logró “despolitizar” la conducción de la corporación. El liderazgo que ejerció dentro de la empresa estatal le ganó la confianza y el respeto de los empleados y gerentes.

De allí que su remoción de la dirección de la empresa, por divergencias fundamentales con el Ejecutivo, levantó una importante ola de preocupación. Pero sería sólo a finales de febrero, cuando colgó el uniforme, que decidió hablar libremente de la política nacional y ejercer su derecho a criticar las acciones del gobierno.

Las posiciones públicas que ha venido asumiendo lo han colocado en un lugar destacado dentro del debate político venezolano. En la acera opositora fue recibido con los brazos abiertos, mientras el oficialismo prepara sus argumentos contra el General retirado. Su actuación durante la crisis de abril en PDVSA, y en el breve régimen de Carmona Estanga actúan para reforzar percepciones encontradas sobre Guacaipuro Lameda.

Venezuela Analítica (VA): General, se dice que Usted es el alumno con la más altas calificaciones en el Escuela Militar y que solo el general Pérez Jiménez había alcanzado una posición similar. ¿Es eso cierto?

Guaicaipuro Lameda(GL): Bueno, cuando se llevan las calificaciones a valores reales es cierto. En el año 1986 hubo un cambio en la metodología de los cómputos acumulados por años, lo que se llamó la inflación de las calificaciones. La evaluación más que verla en valores absolutos se debe ver en términos relativos. Es la separación en calificaciones entre quien ocupa el primer lugar y el segundo lugar lo que realmente importa. Normalmente la diferencia. En el caso de mi promoción, la diferencia entre quien ocupó el primer lugar, que fui yo, y quien ocupó el segundo lugar, fue de dos puntos completos, es decir, dos mil milésimas.

Cuando yo voy a la graduación, prácticamente gané todos los premios en todas las áreas, en Formación Física, Formación Académica, Formación Militar, Paracaidismo, Contraguerrilla, Ingeniería, etc. Es difícil que se presente este tipo de resultado. Cuando yo me gradué se hizo el cómputo y Pérez Jiménez tuvo un perfil similar. Y eso me generó a mi algo, porque aunque estoy orgulloso de los resultados que obtuve no deseo la comparación política con Pérez Jiménez.

VA: Después de su licenciatura en Estudios Militares, ¿qué otros estudios realizó y dónde?

GL: Básicamente estudié ingeniería eléctrica en Estados Unidos. Fui asignado al programa de Ingeniería Nuclear y me cambié a Ingeniería Eléctrica. Estudié en una universidad muy interesante, muy humana, la Universidad del Pacífico, que tiene más de 150 años, donde hacen mucho énfasis en la formación ética del personal con una educación muy personalizada.

Tuve la oportunidad de tomar unas clases sobre el Sistema Económico Latinoamericano, ya que el programa era muy flexible. Hice varios cursos militares y en economía me toco participar, en un programa para modernizar la Administración Pública a través de la Planificación Estratégica en Venezuela. A mí me tocó hacer un postgrado que llamaban Ciencias y Técnicas de Gobierno. De un grupo de cuatro mil personas que participaron en el seminario, escogieron 21. Estuve un año haciendo ese postgrado. Hice mucho contacto con mis profesores, porque yo creo que más importante que los conocimientos son los contactos humanos que haces con las personas. Básicamente he tenido una formación bastante global, con intereses variados. Siempre traté de balancear mi vida militar: un tercio con los estudios, un tercio de mi vida lo dediqué a actividades de combate y el otro tercio de mi vida lo dediqué a actividades administrativas de la Fuerza Armada. Probablemente por eso fue que fui Director de Presupuesto del Ministerio de la Defensa, fui Secretario General de CAVIM.

Traté de balancear mi carrera con una formación global, donde tuvo mucha importancia la experiencia específica de militar o de combate. Ejercí el cargo de Comandante de Pelotón, Comandante de Compañía, Primer Comandante de Batallón, no por tres meses, sino generalmente por dos años. También tuve experiencia administrativa importante, en el ministerio de Defensa, en CAVIM, en el CUFAN, es decir, cantidad de cargos que me permitieron balancear mi carrera y he pensado que el pensamiento es algo fundamental y por eso los libros siempre me acompañan.

VA: Hay algo que llama la atención. Usted “colgó” el uniforme antes de declarar políticamente, lo cual evidentemente tiene un valor simbólico y mucho más en este país ¿Usted cree que la gente lo sigue viendo como un militar o lo perciben como un civil, y cómo se percibe usted?

GL: Mira, me percibo como la condición más noble del hombre: como ciudadano. Siempre concebí la profesión militar como una profesión, como el médico cirujano, quien no anda de bata y bisturí cuando va para una fiesta, es simplemente un profesional que cumple una función para la sociedad. Y así siempre vi la carrera militar.

En la Fuerza Armada algunos me veían como civil por lo balanceado de mis intereses y es posible que los civiles me vean como un militar. Creo que tengo algunas características típicas de lo que concibo que es el mundo militar: lo que es disciplina, lo que es respeto, verticalidad en las cosas, Creo que estos atributos son positivos y hay que mantenerlos. Creo que soy firme, pero con mucha confiabilidad. Es posible que los civiles me ven como muy militar y los militares como muy civil, y yo me veo como un ciudadano.

VA: Según se comenta en la última encuesta de Eugenio Escuela Usted y Liliana Ortega están como representantes de la sociedad civil y la aceptación para usted fue excelente. ¿Qué piensa de esta ubicación y de los resultados?

GL: No conozco la encuesta. El potencial resultado positivo podría estar relacionado, al menos es lo que me han comentado, a que a la gente le gusta el respeto, la disciplina, el orden y los resultados. A lo mejor esa es la imagen que se ha construido alrededor de Guacaipuro Lameda. Esa imagen posiblemente tiene relación, o alguna relación, con la realidad, porque siempre me he propuesto hacer eso: obtener resultados.

VA: Haremos una exposición inicial para introducir la próxima pregunta. La economía venezolana, prácticamente desde 1978 hasta el presente, tiene una tendencia general de decrecimiento del producto por habitante. Hasta 1999 declinó en una tasa interanual promedio 1 por ciento y probablemente en este cuatrienio va a declinar 3 por ciento o más. Da la impresión de que el esquema central en que sustentada la economía venezolana tiene deficiencias importantes.

Para este problema ha habido dos tipos de respuestas: Una respuesta dice que el “rentismo petrolero” típico es decreciente y está agotado, en consecuencia se necesita cambiar el esquema. La segunda, que parece la del actual gobierno, mantiene que se puede reeditar el esquema reforzando el papel del Estado.

Habiendo pasado por el conocimiento interno de los problemas económicos, ¿qué evaluación hace? ¿Es cierto que hay que modificar sustancialmente el esquema, cambiar el “rentismo petrolero”, o por el contrario, se puede reeditar reforzando el papel del Estado?

GL: Creo que los elementos fundamentales mencionados, en el sentido de que hay un “rentismo” decreciente, esto, analizado con otros comportamientos de la economía, corresponde a la realidad. Si no cambiamos, estamos irremediablemente condenados a vivir cada día peor. No podemos tratar de vivir la ilusión de los setenta, con ingresos petroleros semejantes a los de ese período. En el área de petróleo tendrías dos vías, por el orden de la producción y por el orden del llamado precio justo. Para llegar a los promedios altos de los años setenta, en este momento se necesitaría tener una producción de 10 millones de barriles diarios y estamos en el orden de 3 millones. Sería absurdo proponerse llegar a 10 millones de barriles diarios en el muy corto plazo. Así que por esa vía no se puede.

Si se ve por la vía del precio, con la producción que tenemos ahora, deberíamos tener el precio a unos niveles de 50 dólares por barril para igualar los setenta, lo cual tampoco es posible. Si nosotros quisiéramos la curva del aporte petrolero no fuese declinante sino que por lo menos se mantenga estable, necesitas un crecimiento constante de la producción y unos mecanismos de estabilización para el comportamiento cíclico. Es decir, necesitas una política de crecimiento sostenido, con unos mecanismos de estabilización para compensar lo cíclico. En este sentido soy partidario de modificar el esquema “rentista” tradicional.

Salir del actual atolladero es complicado, porque la economía no petrolera se ha descapitalizado en los últimos veinte años, y los problemas con este gobierno se han agravado: “rentismo”, corrupción, ineficiencia. Es necesario cambiar el esquema, y para ello se requiere un cambio de actitud y de pensamiento. La idea de que con sólo eliminar la corrupción se puede hacer funcionar el “rentismo” es una ilusión, aunque creo que es estrictamente necesario combatir la corrupción que parece incrementarse.

Les voy a contar una anécdota de cuando estaba en la OCEPRE. Recuerdo que cuando estábamos discutiendo la contratación con los maestros, fue presentado por uno de los dirigentes del sindicato un argumento como el siguiente: “Pero es que aquí se roban mucha plata, y si no se robaran la plata, alcanzaría para aumentarle el sueldo a los maestros”. Entonces yo les decía, bueno, vamos a ver cuánto se están robando de la administración pública y cuánto de eso podemos utilizar para aumentar los sueldos. Si por ejemplo se va en pago de nómina de la administración pública, que es muy importante, y les pregunté, eso se lo roban? Dicen no, bueno, yo creo que sí porque a los “reposeros” hay que sacarlos.

Luego continuaba, empiezas a ver que lo que te queda y empiezas a discriminar: el pago de la luz, teléfonos, alquileres, eso se lo roban? También te dicen no, entonces sácalo, y cuando empiezas a ver partida por partida dónde es que se “roban” el dinero, es inevitable llegar a la conclusión que les presente a los maestros: la corrupción es uno de los problemas, pero no es el problema. Por tanto intentar reeditar el “rentismo” no es la salida.

En los dos sitios donde a mi me tocó trabajar había gente que de manera muy clara me pudo explicar la circunstancia y yo tuve la oportunidad concreta de comprender el problema. Pude analizar por qué Pérez intento dar un viraje en su segundo gobierno, porque Caldera lo hizo lo mismo en la segunda parte de su segundo gobierno: Pérez “aprendió” durante el primer gobierno, no por lo que hizo sino por lo que no debió hacer. El aprendió a posteriori. El razonamiento de Caldera fue otro, pero lo tomo dos años aprender. Chávez tiene tres años y medio y no parece aprender. Nosotros hemos tenido que pasar por circunstancias históricas que nos dicen con claridad cual podría ser el camino correcto, pero aparentemente políticamente no queremos comprender cual es el camino correcto.

VA: ¿Y cuál es el camino correcto?

GL: Yo creo que el segundo Pérez no estaba equivocado en su intención, creo que Caldera no estaba muy equivocado en la segunda parte de su segundo gobierno y creo que Tobías Nóbrega hoy día podría estar animado a hacer algo similar, pero no existe la voluntad política para poder hacerlo.

VA: ¿Existe piso político para hacerlo?

GL: Sí, yo creo que existe piso político para hacerlo, pero está del lado de los que el gobierno llama “contrarrevolucionarios”. Dentro de los “revolucionarios” no. El problema radica que para el Presidente el piso político esta del lado de los “revolucionarios”. Yo no sé si tú viste en mi interpelación una cosa que se dijo allí: el único que quiere el aumento de la gasolina es el Gral. Lameda. Es eso: los pobres tienen que seguir siendo beneficiados por el gobierno, la gasolina que siga siendo super-barata, no hay porqué subirle el precio, aunque es un subsidio bastante regresivo e impone unos costos cada vez menos soportable y termina por perjudicar en forma patente a los más pobres. Ese es el pensamiento de los “revolucionarios”.

Un tema importante que es necesario afrontar es el de la seguridad social de los trabajadores, eso es fundamental para la economía. Sí tu quieres salir de un esquema “petrolero – rentista” tienes que generar todas las condiciones necesarias para que la economía no petrolera comience a funcionar de alguna manera. Y allí tu tienes que vincular el capital, el trabajo, la dirección y la gerencia para que funcionen apropiadamente las actividades económicas.

El gobierno debe dedicarse a lo que tiene que dedicarse. El modelo al que nosotros debemos ir es que el gobierno, aparte de cumplir sus funciones de darle estabilidad para la conducción de la sociedad, en el área económica tiene que generar las condiciones para que funcione el sector privado. El gobierno no debería ser el actor económico primario. Sencillamente es el que genera las condiciones para que los demás actúen. En mi concepto el Estado empresario como norma es un error. Algunas empresas pueden estar en manos del Estado, pero no puede ser la norma general. Sí se quiere cumplir una función distributiva, es necesario generar la riqueza y lo que más le convendría al Estado es que haya muchas empresas privadas prósperas, que permitan aplicar una política redistributiva entre otras políticas, dentro de un programa global de crecimiento y desarrollo.

VA: Supongamos que los nuevos ministros de la Economía tengan intención cambiar el rumbo, ¿existiría viabilidad política para aplicar ese programa económico?

GL: Hasta ahora no lo veo. Tendríamos que esperar para ver que esta estructurando. Para resolver los problemas lo primero que hay que hacer es reconocerlos y uno de los elementos fundamentales que estamos enfrentando es que el gobierno no quiere reconocer el problema económico que tiene entre manos.

¿Qué va a pasar ahora en junio? ¿Tú crees que van a aprobar una ley de Seguridad Social ahora? Posiblemente vendrá otro diferimiento y llevamos tres años y medio de diferimiento,. Yo participe en las discusiones sobre el sistema de pensiones cuando se llevaban a Gabinete Económico y todos los esquemas que estaban en discusión no eran viables. Poner en práctica lo que dice, en forma literal, la Constitución de 1999 sobre las pensiones no es económicamente viable. Ese es el problema. Por ejemplo, dice que todos los ancianos y todas las ancianas tienen el derecho a una pensión, o toda ama de casa .Ahora, quien puede fondear ese esquema de pensiones.

La mayoría de las personas que están en posiciones de gobierno hoy día aspiran que el gobierno pague todo y lo que no se piensa es de donde el gobierno saca los recursos. Por eso creo que no hay viabilidad política por parte de la actual dirección política, la que maneja el gobierno, para un cambio de rumbo.

Se requiere de un acuerdo nacional con otros actores. Ustedes están trabajando en restablecer la convivencia, la tolerancia y el acuerdo global del país. Para mí el gran problema de hacer un plan nacional esta allí, porque en este momento tenemos una gran confrontación ideológica entre la supuesta “revolución” y “contrarrevolución”.

VA: ¿La solución a esta crisis que estamos viviendo podría darse con el actual gobierno, rectificando, o es exógena al actual gobierno? .¿Se requiere de un nuevo gobierno?

GL: Yo creo que es exógena. Estoy convencido que la rectificación del Presidente aun cuando sea su voluntad, lo cual es discutible, no es acompañada por la gente que esta alrededor del Presidente, entonces la solución de la crisis implica un cambio de gobierno.

VA: Es decir, una fase de relegitimación de los poderes agotando las vías constitucionales.

GL: Por supuesto.

VA: Ahora, las vías constitucionales sin la participación activa del Presidente…

GL: En la administración del Presidente Chávez se han mezclado muchas cosas de manera inconveniente. Ha existido una turbulencia política tremenda por intolerancia y por falta de respeto hacia lo que se llamo la minoría. Si a ti te definen como minoría, de todas maneras te tienen que respetar. Pero ha habido un irrespeto hacia los otros y eso ha generado serios problemas. Resulta asombroso escuchar al Presidente decir, “Yo no se quien ha generado odio en este país” Yo no se si ustedes lo escucharon, pero por Dios, como tu vas a hacer esa pregunta ahora. Además está el problema de fondo, los objetivos de la “revolución”. Y eso es lo que yo venia alertando desde agosto pasado, frente a un gobierno que esta radicalizado, con una “revolución” que no quiere discutir. Dentro de ese esquema, de una “revolución” que nadie sabe muy bien que significa pero que evidentemente no es una vía para la tolerancia y el acuerdo, es muy difícil llegar a acuerdos. ¿Que es y que significa la “revolución”? Pienso que se requiere un cambio.

VA: Y la pregunta más difícil: ¿Hay salida sin él?

GL: La salida sin él pasa por transformar el nivel de conciencia de la gente, lo cual también es muy difícil, porque aun con la salida de Chávez seguirá existiendo el “Chavismo”. Entonces, lo previsible es que vas a tener una situación difícil en cualquier escenario. Se requiere de amplios acuerdos y de políticas serias y ampliamente consultadas. Se podría presentar una situación donde la gente espera soluciones mágicas a muy corto plazo, y se corre el riesgo de un nuevo fracaso, al menos en la percepción popular. Entonces, lo verdaderamente importante no es concebir como financiar una transición, sino es que es lo que se hace durante la transición para que funcione en el largo plazo.

VA: ¿Cómo se resuelve la crisis política en la que estamos montados? Hay una agenda militar, hay una agenda civil institucional…

GL: Para definir de manera concreta como salir de un problema, son las circunstancias del momento las que puede decir que rumbo tomar. Yo creo que en este momento no hay ejemplo más elocuente que el de Argentina, por supuesto marcando las distancias de la connotación del problema argentino, pero yo me imagino que nadie en este mundo pensó que Argentina iba a transitar por cinco presidentes en diez días. Las soluciones de las crisis pasan por eventos que en un determinado momento pueden parecer inesperados, que son el resultado del desarrollo de las circunstancias. Es difícil prever las formas del desenlace.


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