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Pastrana advierte sobre crisis humanitaria en Venezuela

La visita del expresidente conservador Andrés Pastrana a Caracas, en compañía de los exmandatarios Sebastián Piñera (Chile) y Felipe Calderón (México), puso en aprietos al gobierno de Nicolás Maduro y logró que por primera vez Colombia pidiera la libertad de Leopoldo López, preso por razones políticas.

Pastrana le dijo a EL TIEMPO que el “régimen de Maduro” tortura a los presos políticos y admitió que la transición democrática que pide la oposición puede implicar la salida de ese mandatario. (Lea también: Maduro rechaza comunicado de Colombia sobre libertad de Leopoldo López)

¿Qué lo impulsó para ir a Caracas?

Cada uno de los expresidentes que fuimos, Sebastián Piñera, Felipe Calderón y yo, tenemos experiencias positivas sobre transición democrática. En el caso colombiano, no solo lo ocurrido después del Frente Nacional sino esta última etapa después de la Constituyente son experiencias muy importantes.

Pero también fuimos porque no compartimos que por solo levantar su voz contra el presidente Nicolás Maduro, un líder de la oposición, como Leopoldo López, esté preso. (Lea: ¿Por qué el giro de Colombia respecto a la crisis en Venezuela?)

Es que en Venezuela hay 83 presos políticos y casos aberrantes como los de las tumbas, que son unas celdas de 2 x 2, tres pisos bajo tierra, con aire acondicionado a temperaturas por debajo de cero, donde meten a los estudiantes que protestan y que no ven la luz en tres y cuatro meses. ¡Cómo pueden existir esas tumbas ante la mirada de todos los venezolanos! (Lea también: Venezuela advierte ‘un retroceso peligroso’ en relación con Colombia)

¿Qué es lo que más le preocupa hoy de Venezuela, luego de su viaje?

Veo venir una crisis humanitaria por el desabastecimiento, y tenemos que llamar la atención del Gobierno sobre los colombianos, que son objeto de discriminación para adquirir productos de primera necesidad.

¿Tienen problemas los colombianos?

Sí; cuando descubren que un colombiano está en la fila, lo sacan. Va a venir una crisis humanitaria de verdad profunda. Son colas con miles de personas en busca de alimento, pero para Maduro esas colas no existen. Pero, además, ese problema del desabastecimiento se va a agravar, porque el dinero que Maduro estaba buscando fuera era para comprar comida y no se lo han dado.

¿Sugiere usted que el régimen de Maduro tortura?

Un joven de 23 años se paró frente a nosotros para relatarnos que fue violado con un fusil por la Guardia Nacional. ¡Qué valor! Las monjas de una ONG nos describieron las torturas. Todas las denuncias que nos hicieron dan a entender que sí hay torturas.

¿Quién impidió visitar a Leopoldo López?

El gobierno de Maduro. “Es una orden de arriba; tienen que pedir permiso a la Cancillería o al Ministerio de Defensa”, nos decían los militares que nos impidieron pasar. Pero ese era el día de visitas. Todo eso confirma que Leopoldo López es un preso político.

¿Qué supo usted de las condiciones de prisión de López?

Se han violentado sus derechos. Ese día, frente a nosotros, la esposa de Leopoldo, Lilian, le preguntó a un general: “¿Cuándo ustedes le botan excrementos y orines a Leopoldo en su celda, eso no es una violación a los derechos humanos?”

¿Cómo le llegó la carta de López en la que le pide a usted contar lo que se vive en Venezuela?

Salió de manera clandestina. Imagínese las condiciones en que la esposa de Leopoldo tuvo que haberla sacado. Le pregunté a ella si podía divulgarla y me autorizó. Nos preocupa que se vaya a arreciar la persecución contra los presos políticos en Venezuela, y contra Leopoldo.

¿Va ir a otros países a contar cómo están viviendo los venezolanos, como se lo pidió López?

Lo estamos haciendo; vamos a hacerlo. Leopoldo plantea que hay muchas salidas institucionales para una transición democrática, y eso debe quedar claro.

¿Eso implica la salida de Maduro?

Claro, porque la salida del Presidente está dentro de la Constitución.

¿Esa transición democrática implicaría entonces la salida de Maduro?

Puede presentarse…

¿Usted cree que debería presentarse?

Sí, claro, definitivamente. Pero ese es un asunto que deben definir los venezolanos. Nosotros los expresidentes no vamos a intervenir en política interna. Está claro que si los venezolanos toman la decisión de hacer una transición democrática, hay mecanismos para hacerla. En estos momentos estamos viendo en Venezuela un gobierno más dividido y una oposición más unida.

¿La salida de Maduro sería inminente en una transición democrática?

Todo esto puede llevar a la salida del Presidente, porque lo que estamos oyendo en la propia Venezuela es que las fuerzas del Gobierno están muy divididas. Pero más que de Maduro, estamos hablando de un modelo que fracasó en sus políticas. Es que es difícil entender que este país en los últimos 10 o 12 años haya recibido 800.000 millones de dólares, según dicen algunos, y hoy no tenga qué comer. Entonces, lo que fracasó fue el modelo económico. Y como si fuera poco, el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, ha sido acusado de ser el jefe del cartel de las drogas, llamado el cartel de los Soles.

¿La visita de ustedes a Caracas podría comenzar a marcar el ocaso de ese modelo económico?

Yo creo que sí. Lo vemos en el caso colombiano, donde hubo un cambio de 180 grados en la política frente a Venezuela. Es la primera vez que el gobierno del presidente Santos pide la liberación de Leopoldo López. Cosas similares ocurrieron en Chile y México.

¿Está tranquilo con ese giro de Colombia frente a Venezuela?

Lo triste de Colombia es que el Presidente, y especialmente su Canciller, hayan roto el consenso en política internacional. Llevábamos más de 50 años de la Comisión Asesora, y hoy no hay política internacional.

Pero después de esto que usted llama ‘giro de 180 grados’, ¿se podrían intentar de nuevo los consensos?

Lo que está ocurriendo es triste. ¿Cómo entender que después de 50 años de guerra no haya consenso siquiera en el tema de la paz? ¿A quién se le puede ocurrir que un país esté dividido en el tema de la paz?

¿Y por qué ustedes los dirigentes no ayudan para lograr la unidad?

El Presidente es el único que puede convocar ese consenso.

Y si el Presidente convoca, ¿usted va?

¿Cuánto hace que se lo estamos diciendo? La iniciativa debe ser de él, no de nosotros. Si el Presidente me invita a hablar, le voy a hacer mención de lo que considero es importante para sacar adelante el proceso de paz, pero lo que estoy viendo es que Santos quiere un contrato de adhesión, y eso no puede ser.

¿En qué radican sus diferencias políticas con el presidente Santos?

He hecho observaciones al proceso de paz, pero el Presidente tiene que entender que discrepar no necesariamente es oponerse. No estoy de acuerdo con que el secuestro sea conexo del delito político. Tampoco me gustan todas esas zonas de reserva campesina, más de 50, con autonomía. Tampoco me gusta la circunscripción especial para las Farc. Pero, además, a mí me han irrespetado los ministros Carrillo y Cristo. Se está perdiendo la tolerancia. ¿Acaso no hay forma de discutir? La paz no la van a hacer Santos, Pastrana ni Uribe, la paz la hacemos los colombianos.

Si Caracas es menos indispensable hoy para la paz, ¿el Presidente podría buscar más confiado el consenso interno?

La paz de Colombia no pasa por Caracas. La paz de Colombia la hacemos nosotros. Y Colombia no se puede seguir dejando atemorizar de Venezuela.

www.eltiempo.com / EL TIEMPO

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