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Fe y Alegría y su propuesta de educación de calidad para todos.

Antonio Pérez Esclarín *

Viernes, 15 de septiembre de 2006

Fe y Alegría es un Movimiento de Educación Popular y Promoción Social, hoy presente en 17 países latinoamericanos y en España. Atiende aproximadamente a 1.300.000 niños, jóvenes y adultos de sectores barriales, rurales e indígenas con una gran variedad de programas educativos, comunitarios y de capacitación humana y laboral. Fe y Alegría está presente en 2.200 puntos geográficos distintos, con una red de 922 planteles escolares desde el preescolar hasta los Institutos Universitarios, 46 emisoras de radio, 671 centros de educación a distancia y 1.187 centros de educación alternativa y de servicios. Fe y Alegría cuenta además con una serie de Centros de Formación e Investigación, en los que produce teoría pedagógica desde contextos de exclusión y marginalidad, y edita y publica una serie de colecciones de materiales educativos y de formación en castellano (o portugués en el caso de Brasil) y también en lenguas indígenas, para educadores, promotores, comunidades y alumnos, orientados al mejoramiento de la calidad educativa. Unos 33.000 educadores y educadoras, entre ellos un significativo grupos de religiosas y religiosos (aproximadamente el dos por ciento del total) pertenecientes a 135 Congregaciones diferentes, constituyen el capital social más importante de Fe y Alegría.

Limitándonos a Venezuela, Fe y Alegría tiene un total de 301.851 alumnos, nueve emisoras de radio conectadas en red entre ellas y con otras emisoras amigas, tanto de Venezuela como de América Latina, y 197 centros educativos, entre ellos cinco Institutos Universitarios (tres en pleno funcionamiento y dos en espera de los permisos para arrancar), un Centro de Profesionalización de Docentes en Servicio que, en convenio con la Universidad Simón Rodríguez otorga la Licenciatura en Educación, y un Centro de Formación e Investigación que coordina las políticas de formación y los proyectos de investigación de Fe y Alegría de Venezuela y publica cinco colecciones de materiales educativos y pedagógicos.

1.-Fe y Alegría, un Movimiento de Educación Popular

Fe y Alegría se define como un Movimiento de Educación Popular y Promoción Social. Al definirse como Movimiento, quedan desbordados los límites de la institución. No se puede reducir Fe y Alegría a una red de escuelas y programas educativos. Ser movimiento implica la permanente desestabilización creativa, la relectura continua de la realidad en una actitud de búsqueda, con grandes dosis de audacia, de inconformidad, de autocrítica constante, de modo que las prácticas educativas y el hacer pedagógico vayan respondiendo a las exigencias y los retos que plantea la realidad siempre cambiante y las necesidades de los pobres.

Fe y Alegría concibe y asume la Educación Popular como una propuesta ética, política y pedagógica para transformar la sociedad, de modo que los pobres y excluidos se conviertan en sujetos de poder y actores de su vida y de un proyecto humanizador de sociedad y de nación. Ese proyecto hoy lo visualiza Fe y Alegría como el de una democracia sustantiva e integral, cimentada sobre el funcionamiento eficaz y equitativo de las instituciones, la vivencia de los derechos y deberes humanos, capaz de garantizar a todos el disfrute de los bienes y servicios esenciales y el pleno ejercicio de la ciudadanía. La opción por los pobres y excluidos se traduce en una lucha tenaz y perseverante contra la pobreza y la exclusión y contra las causas históricas y estructurales que las causan y mantienen. Un pueblo ignorante o superficialmente educado será siempre víctima de liderazgos enfermizos, y vivirá en la espera de mesianismos salvadores y bajo la amenaza de fanatismos que proliferarán en mil formas de intolerancia.

Para Fe y Alegría, la raíz fundamental de su propuesta política y pedagógica está en la ética. Frente a la crisis de valores, Fe y Alegría propone un rearme moral, la revolución profunda del corazón. De muy poco servirá que intentemos cambiar las estructuras políticas, económicas y sociales, si no cambiamos las personas. La lucha por la paz y la justicia deben comenzar en el corazón de cada persona. No seremos capaces de romper las cadenas externas de la injusticia, la violencia, la miseria, si no somos capaces de romper las cadenas internas del egoísmo, la violencia, el consumismo, las ansias de poder que atenazan los corazones.

A su vez, la pedagogía nos enseña que sólo recogeremos lo que sembremos y que, en consecuencia, debemos estructurar nuestros centros educativos sobre los valores que queremos obtener de modo que los alumnos los vivan en la cotidianidad de todas las actividades. No recogeremos frutos de criticidad si ideologizamos e imponemos un único modo de pensamiento; no lograremos alumnos creativos si sembramos y cultivamos memorizaciones y copias; no lograremos inclusión con prácticas excluyentes, ni verdadera participación si cultivamos el autoritarismo y la imposición.

2.- Educación de calidad para todos

Desde el comienzo, los fundadores de Fe y Alegría comprendieron bien que la educación sólo sería medio de superación y dignificación si era una educación de calidad. “La educación de los pobres no puede ser una pobre o superficial educación; buscamos la mejor educación para los que están en condición peor”, fueron consignas del P. Vélaz que han iluminado siempre los esfuerzos y búsquedas de Fe y Alegría. Una educación sin calidad, mediocre, perpetúa la exclusión, y en vez de democratizar la sociedad, favorece la desigualdad y agiganta las diferencias

Lograr calidad educativa en contextos de marginalidad y de pobreza sólo será posible si la escuela compensa las desigualdades sociales de origen y brinda a los alumnos los medios necesarios para garantizar su aprendizaje, medios que los alumnos más privilegiados tienen en sus casas. De ahí que ya en las primeras escuelas de Fe y Alegría, y a pesar de no contar entonces con ningún apoyo del Estado, empezaron a funcionar comedores escolares, roperos, dispensarios médicos…, y las puertas se abrieron no sólo a los niños y jóvenes, sino a todos los miembros de la comunidad. Durante el día acudían a clases los niños y los jóvenes, y en las noches y fines de semana los adultos, con los que se iniciaron cursos de alfabetización, capacitación laboral, higiene y salud, economía familiar, atención y cuidado de los hijos, y se organizaron cooperativas de ahorro y de consumo. Las escuelas eran también capillas y, sobre todo, hogares, pues Fe y Alegría consideró siempre al amor a los alumnos como su principal principio pedagógico. Un amor que debía traducirse en unas relaciones de cercanía, servicio y amistad, y en unas escuelas sencillas pero bonitas y bien cuidadas, donde los alumnos se sintieran a gusto y muy queridos. No en vano Fe y Alegría eligió identificarse con un corazón que tiene en su interior tres niños tomados de la mano, y quiso que la alegría, como fruto de la fe hecha servicio desinteresado, se trepara al propio nombre.

La búsqueda de la calidad ha llevado a Fe y Alegría a explorar sin descanso distintas modalidades educativas, formales y no formales; a utilizar la radio como estrategia educativa y comunicacional para llegar a muchos y ser un medio de expresión de todas las voces; a inventar propuestas de capacitación laboral para a recuperar a los excluidos por el sistema educativo; a innovar permanentemente en el campo de la educación para el trabajo y la producción; a incursionar con pasos firmes en la Educación Superior; y privilegiar la formación humana, sociopolítica y pedagógica permanentes de todos los educadores, por considerarlos los sujetos más importantes para cualquier renovación educativa y para garantizar a todos una genuina educación integral de calidad.

Entre los programas esenciales en que Fe y Alegría está hoy activamente comprometida podemos resaltar brevemente el de la transformación de las Escuelas Tradicionales en Centros Educativos Comunitarios, cuyos rasgos esenciales serían los siguientes:

+ El centro cuenta con un proyecto educativo-comunitario-pastoral claro, que responde a la realidad del entorno y de los educandos. Padres, alumnos, docentes y personal administrativo y obrero participan en la planificación, ejecución y evaluación del proyecto educativo-comunitario-pastoral.

+ Frente al Director único, equipo directivo con vocación pedagógica y verdadero liderazgo, expertos en educación y sobre todo en humanidad, capaces de promover el crecimiento y la formación continua de su personal, orientados a fomentar la motivación, la innovación, la participación responsable y el compromiso de todos.

+ Pedagogía activa, del aprender haciendo y enseñar produciendo, orientada a promover el aprendizaje y la productividad, que convierte las aulas en talleres de trabajo cooperativo y enseña a trabajar con calidad, a valorar al trabajo y al trabajador. Pedagogía que promueve la experimentación y la investigación, que fomenta el deseo de aprender y garantiza a todos la multialfabetización (lectores del texto, del contexto, de la imagen y de los lenguajes digitales), de modo que todos puedan entender lo que leen, para así ser capaces de aprender leyendo; puedan expresarse oral y por escrito, comunicar lo que piensan, argumentar, razonar y entender razones, y de este modo posibilitar su formación integral permanente y autónoma.

+Equipos de docentes que valoran su profesión y se sienten orgullosos de ella, con expectativas positivas respecto a todos y cada uno de sus alumnos, que reflexionan permanentemente sus prácticas para aprender de ellas y están comprometidos en su formación permanente para servir mejor a los alumnos.

+Equipos de alumnos de todo tipo: deportivos, culturales, científicos, periodísticos, de música, teatro, de aprendizaje, de investigación, de servicio social, con proyectos y metas coherentes con la misión del centro, en constante revisión y evaluación. En el centro o programa educativo todos aprenden y aprenden de todos. Alumnos organizados, con voz y voto en las instancias de poder, que participan en la elaboración, ejecución y evaluación de los reglamentos internos, de las normas de disciplina, de los calendarios escolares.

+El aspecto físico y la ambientación manifiestan cuidado, limpieza, cariño, creatividad, preocupación del colectivo. En ellos se cultiva la conciencia ecológica, la austeridad.

+ Se respira un ambiente de motivación y convivencia, en el que se respetan las diferencias de género, raza, sociales, culturales, de los modos y formas de aprender, y se asume la diversidad como riqueza. El centro o programa cuenta con normas claras, construidas con la participación de todos, aceptadas, consensuadas. Los conflictos se asumen creativamente, como momentos especialmente privilegiados para la formación. Lo que define la calidad de un centro no es si tiene o no conflictos, sino el modo de resolverlos.

+Se defienden los derechos de todos, especialmente de los más débiles y carentes, y se practica la discriminación positiva, es decir, se atiende con especial esmero y dedicación a los alumnos con mayores problemas y deficiencias. El centro o programa educativo se esfuerza por garantizar a todos las condiciones (en alimentación, vestido, salud, libros, útiles, recursos…) para el aprendizaje. La evaluación no es un mecanismo para clasificar y excluir, sino una cultura incorporada con naturalidad a todo el proceso, para enmendar los errores y superar los problemas, para conocer qué sabe cada alumno, qué dificultades tiene, para brindarle la ayuda que necesita.

+Se cuenta con planes de formación e integración de los padres, representantes y comunidad. Integración de doble vía: la comunidad colabora con el centro educativo, pero también el centro colabora en la solución de los problemas de la comunidad. El centro se vincula a las escuelas cercanas y se liga a la problemática del entorno. Se preocupa por la educación de calidad de todos los niños, jóvenes y adultos de la comunidad (no sólo los del centro), y del país. Defiende y promueve por ello la educación como un bien público, lo que supone educación de calidad para todos y, en consecuencia, defensa de la educación pública.

* Centro de Formación e Investigación P. Joaquín

pesclarin@cantv.net