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Venezuela: De la Educación Preescolar a la Educación Inicial

Sonia Pérez de Linares *

Viernes, 15 de septiembre de 2006

Hablar en la actualidad, de la atención integral a la población infantil en Venezuela, es referirse a la Educación Inicial, como primera etapa de la Educación Bolivariana. Es un cambio en la denominación del primer nivel obligatorio del sistema escolar. De la Educación Preescolar se pasó a la Educación Inicial. Es la búsqueda de correspondencia entre la normativa legal vigente y la práctica social y educativa que garantice a las niñas y a los niños el derecho al desarrollo pleno, como paso previo a la consolidación de una sociedad democrática, participativa, y protagónica, considerando al efecto las características multiétnicas y pluriculturales de la población.

Cabe destacar que en los nuevos lineamientos –respecto a este nivel educativo- emitidos por el Ministerio de Educación y Deportes (2005) se asume a la Educación Inicial, manteniendo el propósito de llamar la atención respecto a la importancia de la atención integral al ser humano, en la etapa fundamental de la vida -desde el nacimiento (aún antes de la concepción) hasta los seis años de edad- privilegiando, al efecto, el desarrollo de la persona, lo cual conduce en si mismo, a la formación integral para proseguir la escolaridad en Educación Básica.

La Educación Inicial venezolana, se sustenta en el conocimiento construido a partir de la experiencia institucional vivida, por mas de tres décadas. Lapso en el cual la investigación y promoción social han sido su norte -siendo ésta otra característica de ese sub-sistema- En su trayectoria ha encontrado que las necesidades de atención del niño y la niña varían, de acuerdo a la etapa evolutiva y al contexto social en donde se desenvuelve, por tal razón es indispensable considerar ambas dimensiones. Para ello -desde el punto de vista formal- este Nivel Educativo está organizado en dos fases, a saber: Educación Maternal (de 0 a tres años de edad) y Educación Preescolar (de tres a seis años).

La historia de la Educación Preescolar -hoy Educación Inicial- registra su aparición en el V Plan de la Nación (1974) se manifestaba entonces la idea de ofrecer nuevas oportunidades a la población, como un modo de avanzar, en la formación de la población, también darle oportunidad a la familia y en ello a la madre, para incorporarse al mercado de trabajo y poder contar con un centro de atención seguro que favoreciera el crecimiento y desarrollo de sus hijos.

Merece resaltar el interés asumido por la población venezolana, respecto a la incorporación de la Educación Preescolar al sistema escolar. Significativo fue el aporte de la sociedad, la iglesia, los gremios, la población docente y padres y representantes a la invitación que formulara el Ministerio de Educación para dar inicio a la atención a la infancia, al tiempo que representó un signo de desarrollo del país.

Vale resaltar en este período la creación de la Dirección de Educación Preescolar. Dependencia administrativa del Ministerio de Educación destinada a programar y gestionar la expansión cuantitativa del nivel, a procurar plantas físicas, en instituciones escolares, parques públicos, iglesias, casas de familia; a la formación del personal. En fin cualquier espacio cedido era apropiado para activar la atención infantil. Desde entonces y hasta el presente Preescolar es una familia unida y gracias a la concepción asumida el Nivel Educativo se ha mantenido al margen de los diferentes cambios, producto de los procesos políticos vividos por el país.

Si bien la Educación Preescolar es considerada en la Ley Orgánica de Educación (1980) -aún vigente- como el primer nivel obligatorio del sistema escolar venezolano el Reglamento General de la Ley de Educación (1996) delimitó la obligatoriedad, con preferencia a los cinco años, sin embargo la idea de atención desde el nacimiento –y aún desde antes de la concepción- siempre estuvo en el ánimo de los responsables de formular y gestionar las políticas públicas en educación. Es así como entraron en acción diferentes modalidades de atención denominados programas convencionales y no convencionales.

Por su parte la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999) determina la responsabilidad del Estado desde maternal. Siendo así, se concibe como obligatoria la atención en esta primera etapa de la vida. Por las características evolutivas de la población en este período de la vida hay que considerar que se trata de un sistema complejo de relaciones humanas que al integrarse conformarán el sub-sistema de Educación Inicial, del sistema escolar. Ello implica considerar la dimensión, psicológica, social y antropológica en el sector educativo para la atención integral de la población infantil, con participación de las familias y la comunidad.

Desde esta perspectiva se pueden identificar los procesos de formulación y de formación de la política de atención, lo cual supone la convergencia de pensamiento y acción de quienes, desde el alto nivel del Estado, dictan los lineamientos de la política educativa, con los planteamientos de la base social y docentes, por ser éstos quienes ejecutan las políticas, mediante lo que comúnmente se le denomina la práctica.

El nivel de Educación Preescolar ha sido pionero en el cambio del modelo pedagógico. A mediados de la década de los ochenta entró en vigencia una propuesta curricular, con enfoque Humanista, centrada en las necesidades, intereses y características de la población menor de seis años. Posteriormente y con el ejercicio socio-pedagógico se identificó además el enfoque Reconstruccionista Social, asumido, sin que fuera declarado.

El Nuevo Curriculum llegó a los docentes, mediante un proceso de actualización sistemático, el cual fue evaluado (1989) para ello se diseñó y aplicó un plan de seguimiento, formulado especialmente para asumir los avances, orientar el trabajo y aplicar los ajustes a lugar. El proceso formativo como un sistema, conserva y mantiene su vigencia. Se trata, entonces, de un movimiento estratégico que proyecta la concepción de la educación, y reconceptualiza el acto educativo, y hace de éste un evento mas de vida, al tiempo que se muestra interés por conocer las realidades vinculantes y reconocimiento del niño y la niña como sujeto de derechos.

Cabe destacar que si bien la Educación Preescolar se incorpora en la Ley Orgánica de Educación como el primer nivel educativo obligatorio del sistema escolar ésta ya existía por iniciativa privada y del Consejo Venezolano del Niño (hoy INAM). Igualmente fue considerada como una rama educativa, en las diferentes leyes de educación promulgadas durante el siglo XX.

Vale resaltar la experiencia de programas desarrollados a partir de 1974, tales como: Atención pre-escolar a niños entre 3 y 5 años, Participación de la Comunidad en la Atención Integral del Niño Preescolar, Programa Familia, Centros del Niño y la Familia, Programa de Educación Preescolar Rural, El Maestro en Casa y en la actualidad el Programa Simoncito que expresa la política del Estado en Educación Inicial.

Actualmente el Nivel se dispone a incorporar cambios, para transformarse en Educación Inicial y para ello se consideraron, además de su larga experiencia y conocimientos, las poblaciones Indígenas y Ruales del Nivel. Este planteamiento genera la posibilidad de integración y de que la comunidad asuma los espacios de acción, en los cuales se mueve su población infantil y en ello incluido la escuela. Pasando (escuela y comunidad) ambos como actores fundamentales a desarrollar papeles de facilitadores y mediadores para el crecimiento y desarrollo de los niños y niñas. Todo lo cual significa cambios en la dinámica familiar y escolar, al tiempo que integra a los entes fundamentales en la socialización de los seres humanos en formación en un objetivo común, preocuparse entre otras por las condiciones y calidad de vida de la familia y por propiciar un escenario educativo con pertinencia social.

Lo señalado implica focalizar ámbitos generadores de posibilidades y oportunidades para identificar las costumbres, creencias y compartimientos de los adultos en la crianza de los niños y las niñas, permitiera hacer difusión y diseminación de prácticas que pudieran favorecer el desarrollo integral del niño y la niña.

Vincular a la educación, como se señala en el estudio Patrones de Crianza (2004) con los factores culturales tiene entonces una doble implicación, por una parte lograr el conocimiento en torno a un proceso cultural ancestral, su modo de preservación y también su desdibujamiento en la cada vez mas arrolladora de la transmisión de otras culturas, de las cuales da cuenta el mundo globalizado y por la otra generar la formulación de políticas que tengan que ver con el diseño y la administración del currículo, la formación de los docentes como factor determinante en el acto educativo y la propuesta estratégica y didáctica, en correspondencia con los requerimientos de la población, unidos a los lineamientos de políticas públicas establecidas para la educación.

En la actualidad se resalta el valor de la cultura autóctona como patrimonio del pueblo venezolano y se procura caracterizar la tipología de crianza de la familia venezolana contextualizada en comunidades urbanas, rurales e indígenas de diferentes regiones del país, conscientes de la importancia, para la estrategia nacional del desarrollo humano, de la clarificación de los elementos que deberían constituir una política pública destinada a mejorar las condiciones y calidad de vida de la infancia venezolana.

A la Educación Inicial corresponde estudiar la presencia de elementos del imaginario colectivo de los diferentes sectores sociales, entendiendo la importancia y el impacto de este Nivel educativo en la vida de la persona, de la comunidad y de la sociedad venezolana. Podemos decir que es la puerta de entrada a la vida y a la escolaridad. Ello demanda el establecimiento de líneas amplias de desarrollo endógeno, modificadas y reconstruidas a partir de la participación activa de los sujetos de las políticas. Considerando la tendencia general hacia el cambio cultural en los modos de vida tradicionales, en los sectores de población.

En consecuencia, el respeto a la voluntad de las comunidades de contribuir a establecer las reglas de incorporación y participación, conjuntamente con el Estado y la sociedad. En fin se trata de la atención centrada en la relación cultura-ambiente, fundamentada en los valores y tradiciones socio-culturales venezolanas.

La consideración de la etnoeducación como motor de conocimientos y saberes para la soberanía cognitiva, en términos de una propedéutica axiológica y social, para el desempeño en espacios concretos, constituye una opción a considerarse en la formulación de políticas públicas para este Nivel Educativo.

* Directora de la Escuela de Educación de la Universidad Metropolitana