Caracas, Miércoles, 23 de abril de 2014


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Mónica Fernández Sánchez: electa Mujer Analítica del Año 2006

Miércoles, 14 de febrero de 2007

Mónica Fernández Sánchez es una mujer venezolana, abogada, primera de su promoción con mención honorífica Cum Laude, que se ha destacado desde joven en su carrera y estudios. Ha sido ganadora dos veces del premio Joven Sobresaliente del Mundo que otorga la ONU seleccionando al ganador entre 120 países del globo. Es además licenciada en Educación Ciencias Sociales de la UCAB, carrera que cursó simultáneamente con la de Derecho y en la que igualmente recibió la Mención Honorífica Cum Laude. Especialista en Ciencias Penales y Criminológicas, en Derecho Administrativo y actualmente tesista del Doctorado en Ciencias, Mención Derecho, en la UCV. Fue Juez de Primera Instancia Penal del Área Metropolitana de Caracas y Directora Nacional de Prisiones del Ministerio de Justicia en el año 1997.Hay realizado infinidad de cursos y diplomados en el extranjero. Es profesora universitaria de tres universidades nacionales, es madre y hoy es la Mujer Analítica del Año 2006 elegida mayoritariamente por una encuesta abierta en nuestra página Web en el portal de la Revista Venezolana Analítica.com. Allí votaron mujeres tanto nacionales como internacionales, respaldando con este voto a Mónica en su cruzada por lograr la aprobación de la Ley de Amnistía, anteproyecto que llevará a la Asamblea Nacional con el apoyo de todos.

Mónica,resultaste electa como Mujer Analítica del Año 2006 ¿Crees que esa escogencia alberga una identificación contigo y tu condición de mujer? ¿ O piensas que obedece a una empatía con el trabajo que realizas?

Antes de comenzar a responder tan interesante entrevista quiero dar mi agradecimiento a todos los miembros de analitica.com y particularmente a la sección de Mujer Analítica por haberme postulado como “Mujer del Año” pues ya el simple hecho de una postulación junto con otras mujeres, sin duda relevantes y con un papel particular dentro de ámbitos político o social, ya es un motivo suficiente de satisfacción para mi, además de un gran compromiso, ahora que según la votación pues fui electa.

La empatía con alguien surge por distintos motivos, uno de ellos es identificarse con la persona como ser humano, independientemente de su sexo, en ocasiones una persona que realiza actividades públicas nos llama la atención y a partir de allí la seguimos en sus obras y siempre he creído que lo más importante es la empatía que siente la gente con el trabajo que uno realiza, allí es donde verdaderamente compruebas lo que mueve como persona, sus valores, su vocación, su compromiso, sus metas y particularmente en mi caso me considero como que siempre he sido sincera, he hablado con la verdad y con mensajes claros que dentro de mi ámbito de acción pongan al tanto a la gente de cuál es la visión que tengo sobre el país y sobre la gran tarea que nos queda por delante para salir adelante. El trabajo que me ha tocado realizar desde muy joven es de tipo social, pues a pesar de haber estado vinculada en principio con el sector público, primero como directora nacional de prisiones y luego como juez, siempre ha sido el tema de la justicia social, los derechos humanos, la equidad lo que ha acompañado mi vocación profesional y humana, ahora desde la sociedad civil pues se trata de enfrentar a quienes tienen el poder en defensa de aquello que se constituya en violación de Derechos de los ciudadanos. Ya son varios, o muchos años, en una sola línea de actuación y quizá ahora ya la empatía sea con Mónica Fernández y el trabajo que realiza.

En este momento tú estás realizando todo un operativo ciudadano para que se de un procedimiento especial legislativo que promulgue una Ley de Amnistía que el Foro Penal Venezolano ha redactado ¿Cómo ves la participación ciudadana de las mujeres en esta cruzada que estás realizando? ¿Cómo la ves desde el punto de vista político?

Resalto de tu pregunta lo de la cruzada, pues sin duda mover en este momento a la sociedad civil es toda una osadía. Hemos visto y palpado con gran tristeza un gran desinterés en una buena parte de la población; sienten que los han defraudado, otros que no vale la pena luchar y peor aún una gran mayoría que sólo piensa en sus propios intereses y por ende no les importa que sucede con el país, menos aún con lo que se ha llamado presos y perseguidos políticos; a esto se le suma el miedo por firmar, creo que si hay algo en Venezuela que hizo daño a la sociedad civil en el ejercicio de sus derechos políticos han sido las llamadas listas Tascón y Maisanta, pues la gente piensa que toda lista servirá en un momento dado para la exclusión y la persecución política, con lo cual nuestro trabajo se ha visto cuesta arriba. Aún así pues efectivamente tanto la ONG Foro Penal Venezolano como la ONG VIVE, decidimos poner en cabeza de la sociedad civil esta iniciativa de activar a la gente en torno a una causa justa como lo es lograr una ley de amnistía y reconciliación política que permitiría que miles de venezolanos fueran favorecidos con el olvido y que las causas penales, civiles y administrativas seguidas contra quienes se consideran opositores cesaran para reconstruir el país sobre la base de la tolerancia y la reconciliación. Es importante que en este momento haga un reconocimiento al equipo de trabajo que ha estado conmigo desde el inicio de la idea de fundar una Asociación Civil encargada de velar por la vigilancia y control de la Administración de Justicia en Venezuela, pues si bien la tarea no ha sido fácil hemos obtenido grandes logros en muy corto plazo y la idea de hacer país es lo que realmente nos mueve con absoluto altruismo. Dentro de estas acciones es importantísimo que yo les hable de las mujeres que tienen a sus esposos detenidos, como sabrán sólo hay, por ahora, hombres presos de los perseguidos políticos, y si de algo he aprendido es de la entereza, el valor, el optimismo, la esperanza y la tolerancia con la cual todas estas mujeres se han entregado a luchar esas causas. No sólo tolerar el ir a visitas familiares, llevar comida, ropa, medicinas, dinero para que puedan sobrevivir dentro de la reclusión, como lo haría la esposa, madre, o hija de cualquier preso en un país donde la situación carcelaria es caótica, sino que más allá de eso se han convertido en sostén de familia, han tenido que asumir las responsabilidades de sus hijos por completo sin soporte económico adicional, y convertirse en unas verdaderas activistas de Derechos Humanos y políticas, pues han hecho inclusive acciones que implican enfrentarse a las autoridades. Esto es lo que realza sus posiciones se han convertido en ejemplos de lucha política, sin miedo y con una esperanza que es la que se nos contagia a los que aún, hombres o mujeres, no estamos detenidos.

¿Tu crees que ellas quieren participar en algo más que la protesta puntual en la calle? ¿Tu crees que las mujeres de los sectores D y E quieren participar en acciones que revindiquen sus Derechos fundamentales? ¿Cómo se expresa esa participación de las mujeres de los sectores D y E?

Desde los últimos 10 años hacia acá la participación de las mujeres en todos los sectores, pero particularmente en los D y E ha ido creciendo exponencialmente, ha habido una suerte de reflexión interna que las ha impulsado a defender sus derechos inclusive enfrentando a la indiscriminación de género que aún existe en la mente de algunos hombres y peor aún de las instituciones; es decir la lucha ha sido no sólo ejercer roles protagónicos políticos sino a la vez demostrar que hay igualdad de género en las oportunidades laborales, sociales, económicas, legales y ahora también políticas. Es común ver como las dirigentes obreras, sindicales, las líderes comunales, las participaciones en consejos comunales, concejos municipales, juntas parroquiales y de allí hacia arriba ha sido vista con gran valor por el resto del país, al punto que yo creo que hay que reconocer que más allá de algún titular de prensa machista como “mujeres al poder” hemos ganado un espacio activo que no acompleja a los hombres, pues en definitiva creo que desde ambos géneros hemos comprendido que nadie es más ni menos, sino que somos personas y tenemos causas comunes por las cuales luchar.

Además la participación de la mujer en la política ha colocado el espíritu incansable que creo sale de un vientre que es capaz de albergar un hijo en él y de allí que pareciera que nada nos detiene.

¿Qué consecuencias tiene la participación ciudadana de las mujeres? Por ejemplo en el gobierno, en la gestión pública de incidir en la Toma de Decisiones, en el Derecho de presentar una Iniciativa de Ley. Tu experiencia en el país ¿qué te dice?

Estas consecuencias se ven en todos los ámbitos, pues notas que cuando hay mujeres que encabezan iniciativas políticas se produce el movimiento integrador de otras mujeres que quizá por timidez, miedo o exceso de responsabilidades familiares aún no se habían incorporado a algo tan duro y desgastante como la lucha política, esto ha implicado incluir en las agendas de discusión pública el tema de los derechos de las mujeres previstos en Pactos y Convenios Internacionales, ha producido movimientos particulares contra la discriminación de género, la presentación en agendas legislativas de temas como el aborto, la legalidad del concubinato, la desaparición de la figura de los hijos ilegítimos, e inclusive una vital y ya impostergable discusión de los Derechos de niños y adolescentes que fueron todas iniciativas que han salido de la voz de mujeres. Fíjate que la primera Gobernadora electa de manera popular en Venezuela fue la Dra Lolita Aniyar de Castro en el Zulia y ella fue un ejemplo muy claro de que se puede hacer política desde el punto de vista humano con preparación intelectual, poder bien administrado, autoridad sin abuso, y sobretodo como factor integrador.

Mi experiencia me dice que las mujeres no tenemos complejo alguno de dirigir grupos de hombres, ni menos aún ser dirigidas por ellos; esta es la verdadera igualdad no proclamarse como mujeres que excluyen a los hombres sobre la base de un excesivo protagonismo femenino, sino una actividad desde el punto de vista de la igualdad, siempre y cuando se tengan requisitos para optar a cargos públicos o para participar en actividades políticas lo demás es cuestión de Adán Eva y el Paraíso, y el problema de la costilla que pareciera aún pretende hacer dependiente en la mente de los hombres a la mujer de su costilla.

Algo importante que nos corresponde también a las mujeres y sobre lo que creo que hay que insistir es en hablarle a las mismas mujeres, pues no sólo ocurre que quedan visos de discriminación en algunos hombres, sino que la misma mujer se niega a reconocer que es sujeto de derechos y que debe alzar su voz para defenderlos. Creo infinitamente en el derecho de exigir el cumplimiento de lo que existe en la ley de allí que siempre esté estimulando inclusive a los niños a que de una forma pacífica pero enfática luchen por sus derechos.

Una anécdota que no olvidaré que implicó para mi enfrentarme a los “hombres en el poder” fue mi designación en 1997 como Directora General Nacional de Prisiones en Venezuela con lo cual tenía que “comandar” a 28 mil reclusos, 33 directores hombres de cárceles, 1200 vigilantes en su mayoría hombres, y 11 divisiones administrativas también dirigidas por hombres, a esto les cuento que tuve que sumarle que sólo tenía 24 años y por ende la lucha implicaba demostrar que un cargo tan duro y de tanto dolor como ese era capaz de ser llevado por una mujer y además joven.

Mi primer contacto con lo que yo implicaría en ese cargo político fue una reunión de coordinación para la salida del retén de catia en donde había más de 15 hombres, entre ellos militares de alto rango y altos personajes públicos de jerarquía, que hicieron silencio sepulcral; sus caras de sorpresa eran indescriptibles cuando yo llegué a la reunión, que además me tocaba dirigir. La sorpresa les duró los primeros minutos, pero luego que comenzó la agenda todo fue más fácil. Para mi ser mujer en un cargo que está rodeado de cosas inhumanas me ayudó mucho, pude poner corazón, sentimiento, bondad, y hasta amor de madre en cada una de las cosas que hacía en mi gestión con lo cual sumé la voluntad de todos esos hombres que sin problema alguno hicieron un gran equipo conmigo. Aún hoy en día ya después de 10 años los periodistas comentan sobre mi primera foto en la prensa titulada “no es una miss es la nueva directora de prisiones y de allí me colocaron el título de mis belleza penitenciaria” un poco para discriminar, pero a la vez creo que para resaltar y además advertir que implicaría una mujer de 24 años al mando del famoso terror penitenciario venezolano. Para mi una experiencia inigualable y que me nutrió increíblemente como ser humano.

¿Cual es para ti la Sociedad Civil? ¿Súmate? ¿Los Comités de Tierra, de salud, de Agua? ¿Son las organizaciones como Consorcio Desarrollo y Justicia, como Clase Media en Positivo o el Foro Penal Venezolano?

Todos somos sociedad civil, quienes tenemos la oportunidad de organizarnos como asociaciones o como ONG ya pasamos al ámbito de la sociedad civil organizada y creo que lo vital es entender que sociedad es agrupación, integración, trabajo en conjunto, defensa de intereses comunes, en definitiva búsqueda de mejores condiciones de vida, de trabajo y una inmensa y permanente lucha por los derechos humanos, de allí que estoy convencida que lo importante es cómo o con quién te asocies; que entiendas que ya como ciudadano perteneces a una sociedad y si bien tienes derechos tienes obligaciones. EN este sentido creo que cada una de las organizaciones que has mencionado tiene un papel, un rol que cumplir, desde el punto de vista de los objetivos que tienen fijados en sus estatutos, pero que cuando los sumas, los triangulas y los agrupas te das cuenta que todo lleva a la cúspide de algo no tan sencillo Estado social, de Derecho y de Justicia. Todos estamos trabajando por la Democracia y es vital que en la defensa de nuestros propios objetivos comencemos o continuemos trabajando en la educación ciudadana, los venezolanos tienen que entender que poseen derechos, pareciera que insistimos mucho en las obligaciones frente al Estado, pero no aprendemos que también el Estado tiene obligaciones frente a nosotros y que las instituciones están allí no para servirse así mismas en el uso del poder, sino por el contrario para servir al ciudadano, son servidores públicos, por esto la relevancia de saber a dónde, cómo, porqué y para qué acudir a una instancia pública en reclamo de nuestros derechos. Hay que insistir en la cultura jurídica y social de nuestra población, en este concepto de que sociedad civil somos todos y que las ONG o el resto de las Asociaciones Civiles no somos los jinetes de la Apocalipsis que luchamos contra todo solos, sino que por el contrario requerimos del despertar de los niños, de los jóvenes, de hombres y mujeres que comiencen a formar y construir la conciencia colectiva, el respeto por el otro, el reconocimiento de quien está a mi lado, independientemente de su tendencia partidista, somos una sociedad que debe hacer Política con “P” mayúscula, pues hacer política hoy en día es hacer país, hacer democracia.

¿En qué otras formas, además de la protesta, crees tú que que se expresa la participación ciudadana de la sociedad civil?

La protesta es sólo una pequeña forma de acción, la sociedad civil se manifiesta en cada acción o contribución ciudadana que nosotros hacemos. He creído firmemente en que cuando soy un “buen ciudadano” estoy manifestando mi participación ciudadana. Nos estamos expresando a través de la exigencia a las instituciones de nuestros derechos, cuando denunciamos, cuando pedimos respuestas, cuando nos organizamos, cuando alzamos la mano para ser oídos en una junta de vecinos, o en una junta de padres o cuando le reclamamos a un policía que no estaba cumpliendo con su deber, hasta cuando llenamos un libro de sugerencias en un servicio público o privado. Es importante esta pregunta para destacar que no es necesario recurrir únicamente a las acciones masivas de calle, que si bien son importantes quizá es deseable que cada uno de nosotros nos preguntemos qué hacemos cada día por nuestro país, es decir no sólo proyectar constantemente en otros los fracasos o los errores políticos de lo que ocurre sino por el contrario colocarse preactivos ante los eventos relacionados con nuestros Derechos. Creo que Venezuela está en el mejor momento de su historia para que la sociedad civil demuestre si efectivamente hay amor por el país, por la paz, por la democracia, y en consecuencia incorporarse a cualquier acción legítima que implique rebelarse contra aquello que atente contra nuestro futuro.

¿Cómo piensas tu que se debe organizar la participación pública de las mujeres?

En este sentido creo que deben no sólo concientizar sobre sus derechos políticos y sociales sino a la vez unirse a grupos sociales organizados, inclusive a los partidos políticos, de alguna manera he pensado que las mujeres pueden rescatar la visión negativa y perjudicial que se ha formado en los últimos años sobre los partidos políticos. A nivel mundial la dirigencia política está siendo encabezada por mujeres y los resultados han sido positivos. La mejor forma de organizarse es comenzar por identificar cuáles son los temas en los cuales tenemos interés, la actividad pública es inmensa, los focos sobre los cuales podemos tener incidencia son múltiples, y sugiero tener clara la vocación pública que se constituya en el motor de acción. Somos importantes y nos necesitan en muchos lados, y si hay algo que firmemente creo que tenemos una absoluta intuición y capacidad organizativa que nos ha dado mucha amplitud a la hora de planificar y de fijarnos metas.

Aprendí mucho de ver a las reclusas en las cárceles venezolanas, ellas tenían la necesidad y la obligación de organizarse, de mantenerse y de cuidarse solas, pues casi ningún hombre hace la cola de la visita femenina, lleva ropa, comida o dinero, por el contrario las colas en los sitios de reclusión para hombres están copadas de mujeres llenas de bolsas para sus hijos, hermanos, o esposos. Quizá parezca un ejemplo de menor importancia pero es algo tan palpable que me dio un ejemplo de vida, pues inclusive, independientemente de sus delitos, vivían su reclusión con paciencia, esperanza y siempre optimismo, aún teniendo a sus hijos junto a ellas. Ese ímpetu es algo que llevamos adentro que nos impulsa a participar y que cada día más ha permitido el éxito de las mujeres que hemos podido ocupar espacios públicos.

¿Tu piensas que la participación pública de las mujeres esta suficientemente organizada para mantener, exigir, operar, influir una acción pública como la que estás realizando por toda Venezuela convocando a que los electores en un número del 0,1%, de los inscritos en el registro electoral permanente, firmen la petición de esta Ley de Amnistía como aspecto fundamental dentro del proceso de formación de una ley ante la Asamblea Nacional?

En mi opinión la sociedad civil en general, hombres y mujeres, tenemos que hacer un mayor esfuerzo por organizarnos de una manera más exitosa. Conozco de muchas personas y también asociaciones civiles que hacen grandes esfuerzos, que cumplen roles fundamentales en sus espacios sociales y en territorios inclusive aislados de las ciudades capitales, pero a la hora de la verdad todos nos encontramos de cierta manera aislados. He pensado siempre que es vital en este momento confederarnos, agruparnos, sumar en redes a hombres y mujeres de bien en la lucha por nuestros objetivos sociales, políticos, económicos y culturales. Los temas como la no violencia, la seguridad, la educación, las persecuciones políticas, las libertades públicas, las obligaciones gubernamentales en materia de servicios públicos, la justicia, y todo aquello que de forma directa o indirecta afecte nuestros derechos e intereses debe colocarse por encima de los intereses particulares, por ende si bien hemos participado, si bien hemos tenido un gran aporte y hemos dado una lucha incansable, con grandes repercusiones fuera y dentro de Venezuela, es el momento de sumar más voluntades con un solo destino, y no es otro que rescatar a nuestro país de las tan ya agotadoras discusiones violentas que han generado división, odio y más problemas para nuestro hermoso país. Por eso propusimos la ley y no sólo le dimos el título de Amnistía, por el olvido, sino de reconciliación política, sólo en un ambiente donde haya reconciliación podremos encontrar paz, y la cultura de la paz es lo que nos ha faltado.

Aún así siendo una ONG recién fundada hemos contado con el apoyo de partidos políticos, de líderes como Leopoldo López, de otras Asociaciones como Ciudadanía Activa, la Red de abogados por los Derechos Humanos, jóvenes líderes estudiantiles de la UCAB, y el papel protagónico de las esposas, madres e hijas de los presos y perseguidos políticos. Creo que el mayor ejemplo para quien quiera hacer vida pública es pasar un día al lado de cualquiera de ellas, pues así entenderemos que la felicidad o el fracaso sólo dependerá del color que nosotras le impongamos al ritmo de nuestras vidas.

¿Cómo percibes a los ciudadanos venezolanos demócratas después de las elecciones del 3 de Diciembre? ¿Cómo están en cuanto a la movilización activa en pro de sus intereses después de la etapa electoral y en esta nueva profundización del proceso Bolivariano?

Tristemente debo asegurar que veo que el grueso de la población se siente desanimado, muchos sienten haber sido engañados, escucho con preocupación como hay desánimo en participar en marchas, negativa a futuro de participar nuevamente en elecciones y un desinterés por el destino del país, por el contrario el individualismo pareciera ocupa mayores espacios que la vida pública. Sin duda que ahora costará más que antes movilizar las masas, será más cuesta arriba lograr que la gente se incentive y participe. Muchos se han ido del país, otros se quieren ir, pero también están los casos de aquellos que con facilidad hoy mismo podríamos partir y hemos decidido quedarnos y dar la lucha día a día, tocar puerta a puerta, hablar con cada vecino, con cada niño y adolescente en las escuelas, con los jóvenes de las universidades, dando un mensaje no sólo de esperanza, sino un mensaje que implique la necesidad de un despertar, la necesidad de conquistar espacios sociales y políticos que se han perdido en muchas ocasiones por culpa de nuestra propia inercia. No es tan importante cuanto avanza el proceso Bolivariano sino cuántas repercusiones y retraso nos está trayendo como pueblo. Mirar si algo ha mejorado? Si los llamados pobres ahora tienen mejores condiciones? Si el cambiar un bombillo a una casa que jamás pagó luz es dar un verdadero servicio público? Si hemos o no manipulado políticamente las misiones? Es enviar un mensaje a quienes creen, con todo respeto y derecho, en ese proceso a que vean a su alrededor cómo viven o cómo están quienes tienen poder, se trata de abrir los ojos y pensar si la igualdad es real o sólo es parte de un discurso para conquistar voluntades y calmar conciencias.

Aún y cuando por los momentos muchos no hayan reaccionado, otros estén callados, estoy convencida que tenemos madera, que hay fuerza, que hay espíritu, que hay capacidad y que la voluntad se sobrepondrá a todos los obstáculos que hoy observamos.

Cada pueblo va aprendiendo lecciones, es el momento histórico de aprender, pero en el día de la prueba y de su evaluación debemos estar preparados para asumir los retos que el destino político y social nos va a imponer.

¿Cómo crees que es o debería ser la participación de las mujeres en esta nueva etapa? ¿Activa o pasiva?

Sin titubear ni por un minuto ACTIVA, y así lo he observado; todos debemos activarnos, todos debemos participar, como ciudadanos, como hombres y mujeres democráticos se nos está pidiendo día a día una respuesta y por ello sólo desde la acción podremos observar resultados. Como mujeres podemos pensar en cuántas se han dado por derrotadas ante la falta de recursos, o con un familiar enfermo, o por un destino nada favorecedor? Pocas… muchas otras han sabido lidiar con sus problemas y salir adelante, día a día, y esa carga, esa angustia, esa lucha por la familia, por los hijos es la misma que debemos tener por nuestra Democracia y nuestro país. En la medida que entendamos que si Venezuela pierde todas y todos perdemos será mucho más fácil activarla.

Para finalizar cual sería tu mensaje como Mujer del Año para las mujeres de Venezuela y de Latinoamérica.

Creo en la igualdad, en el respeto de todas las razas, de las religiones, de las creencias y de las tendencias políticas, y desde ese respeto lucho por mis verdades, no para ofender sino para ser justo, y sólo lo es quien puede llegar a comprender al otro, pero a la vez tiene temple para juzgarlo, noble para corregirlo, o humano para asistirlo. Aprendí siempre a dar, en mi hogar y en mi escuela desde muy niña me enseñaron la importancia del reconocimiento de quien está a mi lado. Hoy con tan solo 34 años me ha tocado enfrentar duros momentos, severas discriminaciones y persecuciones en carne propia; he visto como han muerto amigos, como compañeros de trabajo o de estudio están presos, o han tenido que huir del país por temor a una justicia que no es ciega en Venezuela, sino que es sumisa y parcializada. He visto a mis padres y a mi hija llorar por temor a que un día no regrese a casa, por aquello de enfrentarse al poder desde la única verdad que conozco que es aquella que está acompañada de equidad, de fundamento, de honestidad y de mucho coraje. Veo con tristeza como quienes no tienen méritos llegan a altos cargos, sufro cada día que leo una decisión injusta de un Magistrado o un Juez. Me da vergüenza la sumisión política de las instituciones que deberían ser autónomas, pero por el contrario están al servicio del poder y del dinero. Aún así sé que ninguna adversidad es suficiente para dejar mis ideales, ningún temor me acompaña sino que por el contrario cuando veo en los ojos de mi hija sus ansias de luchar desde ahora, sé que vale la pena cada minuto, cada segundo que entregue por la libertad, por la democracia y por un país al que amo inmensamente.

Esa mano amiga en sitios públicos invitándome a seguir luchando es un aliento, y que a la vez uno se convierte en un pedacito de esperanza para muchos. Por eso es tan valioso no sólo estar vivo sino estar activo, presente. Estoy segura que si cada noche antes de acostarnos pensamos lo bueno que cada uno hizo por su país tendremos más espacio.

A todos por igual los invitaría a pensar en colectivo, a dejar de un lado lo mío para tomar lo de todos. A cumplir con sus obligaciones pero a exigir sin dudarlo sus derechos, a educar desde la tolerancia, la fidelidad, el amor y el respeto. A tener fé aunque todo esté oscuro. Jamás existirá un poder mayor que el de nuestra alma, el de nuestra esperanza, el de nuestros ideales.

En particular a las mujeres seguir con la fortaleza que sale de sus vientres llenos de vida y de calor humano, dar ejemplo de igualdad, no de superioridad, exigir nuestros derechos pero no desde la discriminación de otros. Ser, por encima de la falda, o del pantalón, del cabello largo o corto, con pintura o sin ella, la bandera de la libertad y el símbolo de la esperanza.

Gracias a todos aquellos que invirtieron tiempo, espacio y voluntad en colocar un voto de confianza en mí, espero seguir contando con ese apoyo, a la vez que me comprometo a dar lo mejor que de mi pueda salir para lograr el sueño de todos: la felicidad.

Mónica Fernández
Teléfono: 04140276582/04168017587
Fax: 02120781955
Correo: monifersan@gmail.com, monifersan@hotmail.com .

Entrevista realizada por Aixa Armas
Directora de Mujer Analítica


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