Caracas, Sábado, 19 de abril de 2014


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De Caracas a Brasil por tierra

Jesús M. Corral

Jueves, 5 de agosto de 2004

(No se encuentra la imagen 2874038) Llegar hasta a uno de nuestros países vecinos es más fácil de lo que parece, deje el miedo en la casa y láncese a ver el mundo que es bien diferente y más gratificante al que tiene a su alrededor sobre todo si vive en la capital venezolana.

Para llegar a Brasil desde nuestro país por vía terrestre puede hacerse desde Santa Elena de Uairén en nuestro enorme Estado Bolívar, allí cruza la frontera y pasa al estado de Roraima. Puede llegar en carro o en autobús. Hay varias líneas que parten desde el Terminal de Oriente, dos llegan a Santa Elena nada más, otra sigue hasta Boa Vista y Manaus.

Ir en bus puede llevarse entre 22 y 25 horas de viaje desde el Terminal de Oriente hasta Santa Elena, parando en las ciudades de los estados Anzoátegui y Bolívar, incluyendo dos paradas obligadas en alcabalas de la Guardia Nacional (Destacamento de Fronteras) que requisan a todos los viajeros y sus pertenencias uno por uno: paciencia. Hay que convertir esa travesía en una diversión, si no será víctima del stress “pelando el ojo” porque en cada parada algunos pasajeros se quedan y otros nuevos se embarcan.

Prepárese para el frío abordo, pues el aire acondicionado es implacable durante todo el viaje y jamás será apagado, llévese algo para cubrirse. La última parada será en el pueblo de Las Claritas, llamado también Kilómetro 88, donde me costó por cierto encontrar un baño con poceta en los pequeños restaurantes, hasta que llegamos a la estación de gasolina, parada que será la última oportunidad de hacer una actividad fisiológica la cual incluye también comer y/o tomar algo porque no habrá más –salvo otro puesto de la GN- mientras se ande por la Gran Sabana. Por cierto, me llamó la atención ver todo el trayecto desde el estado Miranda y hasta Brasil mismo, la existencia de una pequeña flor amarilla a los bordes de las vías que se encuentra también en el cerro Avila caraqueño. Si viaja de día tendrá la felicidad de contemplar la Gran Sabana desde el bus y quedar fascinado(a) con el espectáculo natural que allí reina.

Una vez en Santa Elena llegará al terminal de pasajeros. Como cualquier terminal/aeropuerto del mundo, llegando podrá sufrir de los nervios al ser "acometido" por todos los que allí ofrecen algún servicio: un taxi, un bus hacia otro destino, moneda brasileña (reales), etcétera. Diga “no, gracias” amablemente y siga con el plan que llevaba en mente. Ahí me pasó algo que es común a cualquier no experimentado en el asunto, dudas y miedo puede “bloquearle la mente” y no saber qué hacer. Pues ahí tome un taxi que lo lleve al pueblo de Santa Elena (de clima fresco agradable), o de una vez a la frontera, o "La línea". Previamente cerciórese si la oficina de la Onidex sigue estando allí o fue mudada hacia otra parte.

Si no lleva un solo omnipotente dólar estadounidense y mucho menos un real brasileño, puede ya sea comprarlo en el terminal o en Santa Elena mismo. El cambio oficial de los bancos centrales es de 1 real por 600-y-pico bolívares; en el terminal el real valdrá 1.000 bolívares y en el pueblo un poco menos, en unos negocios dedicados al cambio o por un “agente independiente” que anda en la calle y al que todos llaman “trocador” (del portugués “trocar”, cambiar).

Una vez por aquellos lares ver a un ciudadano indio es de lo más normal, percatándose uno que son más respetados –¡y hasta temidos!- que en la capital venezolana donde lastimosamente andan mendigando.

"La línea/A linha" no es más que dos callecitas después de la frontera con comercios a los que acuden muchos venezolanos a comprar, del resto se encuentran las oficinas de hacienda, sanidad, e inmigración de Brasil.

Pase por la Onidex, selle su pasaporte y cruce hacia Brasil antes de las 8 de la noche que es cuando es cerrado el paso. Tiene la oportunidad –a la luz del sol, claro- de tomarse la foto ante el monumento con las banderas respectivas y bustos de los héroes nacionales.

Luego, un funcionario del Ministerio de Sanidad chequeará que esté vacunado contra la Fiebre Amarilla (en Caracas se realiza en las oficinas del Seguro Social de Dos Pilitas y es gratuita), en caso negativo allá mismo será inoculado.

Inmediatamente siga su camino a pie hasta inmigración -siempre que no tenga nada que declarar en Hacienda- donde las agentes (sí: unas damas bien sonrientes) le harán las preguntas pertinentes, sellarán su pasaporte y le dirán sonrientemente: “¡Benvindo ao Brasil!” (bienvenido a brasil).

Más adelante se encuentra la estación de taxis, los cuales por 20 reales y una vez que se complete la capacidad (4 ó 5 personas) arrancará hacia la ciudad de Boa Vista, a la que llegará en más o menos 2 horas y media por una carretera en la que de inmediato experimentará el clima de la selva tropical en su mejor expresión: sol inclemente-lluvia repentina-sol de nuevo. Es más, no hay que ser víctima del pánico cuando la lluvia lo sorprenda a uno andando en aquel país, si es suave mójese como un paisano más, ya que es normal y pareciera que nadie -a diferencia de nuestro gentilicio- cree que se va a enfermar.

En mi caso fue un espectáculo pasar por una impactante alcabala móvil de la Policía Federal, cuyos oficiales parecían modelos, rockeros, y una agente que bien pudiera ser miss Alemania.

Precaución: existe algo llamado “mal de páramo” y/o “mal de selva” -el cual puede sentirse yendo o viniendo- por efectos de altitud y etcétera, provocándole mareos y/o pulso acelerado.

En Boa Vista mismo, recomiendo la posada de la señora Maié y el señor Terto, la “Talismâ” la cual queda en la Avenida Venezuela (Telf.: 625-1584 / 9112-5164), justamente cruzando la calle después de la estación del taxi que lo llevó hasta allí. La posada es tan sencilla como óptima, y esta pareja derrocha simpatía y atenciones a sus huéspedes, y siempre tendrán “um cafecinho” listo para tomar, corriéndose el peligro de luego sufrir de “saudade” (algo así como nostalgia). Como la posada queda en una intersección de cuatro vías, desde allí se podrá caminar hacia cualquier parte de la ciudad. Para conocer más visite en internet: www.bvroraima.com.br Una vez en Boa Vista puede tomarse un ómnibus (autobús para nosotros) en la Rodoviaria (terminal) hacia los vecinos estados de Pará y Amazonas, del que mucho se ha oído mencionar la ciudad de Manaus (los indios cierran las vías a las 6pm); o un avión a cualquier otra ciudad de Brasil.

(*): Fotografía de www.roraima.8m.com

jesuscorral@hotmail.com


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