Caracas, Miércoles, 16 de abril de 2014

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Historiografía e Independencia en Venezuela

Inés Quintero

Martes, 2 de agosto de 2011

Esta orientación se mantuvo, sin mayores variaciones, durante todo el siglo XIX e inclusive buena parte del XX, conviviendo con otras lecturas que marcaron el inicio de  nuevos abordajes de pretendido alcance científico







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Introducción

La Independencia de Venezuela  ha sido, sin lugar a dudas, el proceso y el período sobre el cual se ha producido el mayor número de publicaciones en nuestro país y también el que ha generado la elaboración de las más fuertes e inmutables convenciones historiográficas. Muchas de las cuales todavía hoy nutren el discurso educativo y forman parte de la idea que los venezolanos tienen de su historia.

Desde el mismo siglo XIX, cuando comienza la primera etapa de la producción historiográfica relativa a la Independencia  -toda ella abiertamente partidaria y una parte significativa de corte testimonial- la tendencia más generalizada se caracterizó por su contenido fundamentalmente apologético, descriptivo, lineal y épico, atendiendo especialmente a los héroes que habían hecho posible la conquista de la “Libertad”, el más importante de ellos, Simón Bolívar, padre de la Patria y Libertador de la América del Sur.

Esta orientación se mantuvo, sin mayores variaciones, durante todo el siglo XIX e inclusive buena parte del XX, conviviendo con otras lecturas que marcaron el inicio de  nuevos abordajes de pretendido alcance científico: unas provenientes de la doctrina positivista; otras, del materialismo histórico. En cada uno de los casos con resultados y alcances diferentes. Seguramente el aspecto más relevante surgido de la corriente positivista fue el polémico texto de Laureano Vallenilla Lanz  en el cual planteaba que la guerra de Independencia no había sido un enfrentamiento entre españoles y americanos, sino una guerra civil entre quienes se oponían a ella y quienes se mantenían fieles a la Corona, independientemente del lugar en el cual hubiesen nacido. En el caso de los marxistas, la relectura de este período de nuestra historia, estuvo dirigida a demostrar que la Independencia no podía ser considerada como una Revolución ya que no se había producido ninguna alteración en la estructura económica y tampoco se habían dado modificaciones sustanciales en la estructura social. Finalizada la guerra –concluían los marxistas- todo había quedado igual: eran los mismos quienes detentaban el poder y los mismos quienes seguían siendo explotados por sus opresores de antaño.

No será sino a partir de la década del sesenta, con el surgimiento y consolidación de las escuelas universitarias de Historia y como parte del proceso de profesionalización de la disciplina que se dio un proceso lento pero ininterrumpido de revisión y crítica sistemática de la Historia de la Independencia, también con alcances y resultados diversos. Las nuevas lecturas sobre la Independencia surgidas en las dos últimas décadas del siglo XX son en gran medida, la continuación de este esfuerzo y también resultado del contacto e intercambio con los nuevos enfoques y las renovadas tendencias historiográficas que en los últimos años han enriquecido los estudios sobre el proceso de las Independencias en Hispanoamérica. En las páginas que siguen presentaremos algunos de los temas y problemas que ocupan a quienes se interesan en la actualidad por el tema de la Independencia de Venezuela.

 Desmontando el culto a Bolívar.

Hace ya casi cuatro décadas, en 1969, salió publicado el libro El culto a Bolívar de Germán Carrera Damas, sin duda, una reflexión seminal y determinante acerca de una de las fortalezas más sólidas de la historiografía originaria sobre la Independencia: el culto a los héroes, la visión providencialista de la Independencia como fruto de la acción de unos individuos excepcionales: los padres de la patria, ejemplos imperecederos de virtud para la vida republicana.

Dejaba al descubierto Carrera, en este libro,  el proceso de edificación del culto a Bolívar y sus profundas implicaciones no solamente historiográficas, sino ideológicas y políticas así como sus manifestaciones diversas más allá de los libros de Historia,  planteando, además, una aguda crítica a los contenidos de la historiografía sobre la Independencia, subsidiaria pasiva de esta construcción heroica, individual y providencial de nuestro pasado. 

Podría decirse entonces que la primera fase del proceso de relectura de la Independencia comienza por la cabeza, es decir, por la figura del máximo héroe, pieza fundacional de la Historia Patria y de las diferentes ramificaciones que se desprenden de ella: la historia militar, la descripción pormenorizada de batallas, el recuento de sucesos definitivos y paradigmáticos, en fin, la apología de la gesta independentista como sucesión lineal y exitosa de un proyecto largamente acariciado y finalmente alcanzado gracias a la actuación del Libertador y de quienes lo acompañaron en la conquista de la libertad.

No ha sido éste el único ensayo o reflexión de Carrera Damas sobre el culto a los héroes y los alcances que ha tomado la ideología bolivariana entre nosotros. Una densa y prolífica obra historiográfica dan cuenta de lo que ha sido una de sus preocupaciones más constantes. De hecho su último libro El Bolivarianismo-militarismo. Una Ideología de reemplazo, tal como el mismo autor lo expresa en su introducción, reúne las expresiones más recientes de su interés profesional por el “…uso del prestigio histórico de Simón Bolívar, con fines ideológicos más o menos coherentes o crudamente políticos”.

Pero no ha sido Carrera Damas el único en desmontar de manera crítica las perversiones políticas del culto a los héroes y sus complicadas implicaciones ideológicas. Luis Castro Leiva, ya fallecido, también se ocupó del tema en varios de sus escritos. El libro De la patria boba a la teología bolivariana, publicado en 1991,  reúne una colección de ensayos escritos en los años ochenta en los que el autor se detiene a “…repensar el surgimiento de nuestra nacionalidad” poniendo al descubierto la simplificación que se ha hecho del complejo proceso de nuestra Independencia por la “fuerza emocional del patriotismo”. A partir de allí se hace un estudio crítico del pensamiento de Bolívar y de su idea de libertad. Se trata de un estudio de historia intelectual acerca de los primeros años de vida republicana y del proceso mediante el  cual se gesta lo que el autor llama “la teología bolivariana”, para destacar la condición cuasi religiosa del culto como una práctica que se nutre de una determinada interpretación de la Independencia cuyas expresiones se mantienen hasta nuestros días.

También Elías Pino Iturrieta en su discurso de incorporación a la Academia Nacional de la Historia, titulado “Nueva lectura de la Carta de Jamaica”, desmonta de manera crítica la lectura que se había dado a este texto, uno de los documentos más conocidos de Bolívar, para despojarlo de su falso valor “profético” y de su aparente sentido “revolucionario”. Se trata de un ensayo crítico y reflexivo sobre el verdadero alcance de este documento en el cual pueden advertirse la concepción jerárquica de la sociedad que prevalece en el Libertador como miembro inequívoco de la elite criolla de Caracas así como las consecuencias políticas y prácticas del balance hecho por Bolívar de la Independencia, luego de los fatales sucesos del año 1814.

Dos trabajos de reciente publicación dan cuenta de los alcances políticos y contemporáneos del culto a Bolívar como un proceso que hunde sus raíces en la Independencia y cuyas implicaciones demandan la reflexión crítica y actualizada de la trayectoria, ideario y acción de Simón Bolívar. Son estos El Divino Bolívar de Elías Pino Iturrieta y Porqué no soy Bolivariano de Manuel Caballero . Ambos autores,  desde perspectivas distintas, atienden el frondoso tema de la ideología bolivariana en sus manifestaciones históricas e historiográficas y  abordan sus implicaciones políticas en el presente.

El debate y el interés sobre la figura de Bolívar e incluso sobre sus usos y culto, no ha ocupado solamente a historiadores venezolanos; el más reciente libro de John Lynch Simón Bolivar. A Life, publicado en el 2006 por Yale University press  y  por la editorial Crítica de España se ocupa de estudiar la figura de Simón Bolívar. El  autor no esconde su simpatía por su objeto de estudio, sin embargo en ningún momento se deja cautivar por la palabra del Libertador. No es, en lo absoluto, una obra apologética ni una semblanza lineal de la vida de Bolívar, sino un análisis concienzudo, actualizado, crítico y profesional de un proceso y un personaje que, desde hace varias décadas, han sido estudiados y pensados por John Lynch y que permiten al lector, no solamente conocer la mirada de este historiador sobre Bolívar, sino también sobre la época y circunstancias de la Independencia, sin desatender, tampoco, las implicaciones contemporáneas y políticas que tienen las tergiversaciones y usos que se le han dado a su discurso y trayectoria histórica.

No cabe duda, pues,  que para el caso de la historiografía sobre la Independencia de Venezuela el tratamiento crítico de la figura de Bolívar, su desmitificación y el proceso de desmontar y dejar al descubierto las peripecias del culto han sido determinantes a la hora de replantear el estudio de la Independencia, secuestrado desde el siglo XIX por la hagiografía bolivariana y cuyas manifestaciones en el presente forman parte insoslayable de la agenda historiográfica, máxime cuando se acerca el bicentenario de las Independencias, coyuntura que dejará al descubierto la permanencia del culto, más allá de los esfuerzos que ha hecho y sigue haciendo la historiografía desde hace cuatro décadas por desmontarlo.

Despejado el camino del mito fundacional, la historiografía de la Independencia ha transitado otros caminos dignos de atención.

La crítica historiográfica

Muy cercana a esta preocupación sobre el culto a Bolívar y los usos que se han hecho de su discurso y acción han sido los estudios sobre la historiografía acerca de la Independencia, no desde una perspectiva general sino abordando tópicos específicos. Vale la pena mencionar el trabajo de Gilberto Quintero Lugo, profesor de la Universidad de Los Andes, titulado “La leyenda negra y su influjo en la historiografía venezolana de la Independencia”; en el cual recoge lo que ha sido, junto con la apología y culto al héroe, una de las visiones más arraigadas y sólidas de la historiografía sobre la Independencia: la satanización de España como el origen de todos nuestros males; la demonización de la cultura hispánica y el retorno maniqueo a la leyenda negra de la conquista como fundamento justificador y legitimador de la causa independentista, argumentos estos que nutrieron los documentos políticos de la Independencia y que pasaron sin variaciones ni matices a los alegatos testimoniales y de allí directamente a los contenidos maniqueos difundidos hasta el presente por la Historia Patria.

Una preocupación similar se percibe en el trabajo de Ángel Lombardi “Principales valoraciones historiográficas de la presencia española en América y del proceso emancipador”. Aun cuando el articulo no pretende asociar el tema con la leyenda negra sobre España, tal como lo hace Quintero Lugo, sí deja ver lo que ha sido la recurrente omisión en la historiografía venezolana sobre la otra cara de la moneda: la presencia española en tiempos de la Independencia, ya que, la historiografía se ocupó de España o de los “españoles”, exclusivamente para emitir juicios adversos en virtud de su condición de enemigos de la causa patriota. El ensayo pretende hacer una crítica sobre este vacío historiográfico. De hecho, como veremos más adelante, el mismo Lombardi se ocupó de estudiar este aspecto en su tesis doctoral, publicada parcialmente este año 2006.( sobre esto haremos un comentario más adelante)

Dos visiones de conjunto sobre la producción historiográfica del período ofrecen Elina Lovera y Alicia Ríos. La primera en un ensayo titulado “Diferentes posiciones historiográficas sobre el proceso independentista venezolano”, en el cual insiste sobre el tema de las omisiones respecto al partido realista y a la ausencia de noticias y referencias sobre el proceso de la Independencia, en las provincias que formaban parte de la Capitanía General de Venezuela, más allá de la provincia de Caracas, única presente en los textos de las Historias Generales. El segundo es más bien una mirada general sobre el tratamiento dado a la Independencia en algunas de las más importantes Historias Generales de la Historiografía venezolana, comenzando con Rafael María Baralt en el siglo XIX y concluyendo con la Historia Fundamental de Venezuela de Salcedo Bastardo escrita en el último tercio del siglo XX. El ensayo de Ríos no  pretende ser exhaustivo ni se ocupa de las tendencias recientes.

Finalmente, Tomás Straka hace una crítica historiográfica al discurso marxista de la Independencia en un artículo titulado “Los marxistas y la guerra de independencia: política e historiografía en Venezuela 1939-1989”. El artículo destaca cómo la lectura marxista de la Independencia desde sus orígenes en 1939 cuando sale a la luz la primera interpretación marxista de la Historia de Venezuela escrita por Carlos Irazábal, el tema de la Independencia surge intervenido por los partidarismos políticos del momento. Hace Straka un seguimiento de los alegatos marxistas sobre el período destacando fundamentalmente la politización como recurso de explicación historiográfica.

El partido realista y la defensa del Rey: la otra cara de la moneda

Precisamente este aspecto que aparece en las criticas historiográficas como una omisión recurrente en las obras sobre la Independencia de Venezuela, ha sido uno de los que ha comenzado a ser atendido por la historiografía reciente, aun cuando hace ya varios años se habían comenzado a publicar algunos de los más importantes testimonios realistas de aquellos años. Las primeras publicaciones se hicieron incluso en el contexto de la conmemoración del Sesquicentenario de la Independencia por la Academia Nacional de la Historia en 1960. Ese año y  en los años siguientes salieron a la luz Recuerdos sobre la Rebelión de Caracas de José Domingo Díaz, seguramente el alegato más feroz contra la Independencia escrito por un criollo enemigo vehemente e implacable de la gesta emancipadora; también la Academia publicó Memoriales sobre la Independencia de Venezuela de Narciso Coll y Pratt, el Obispo de Caracas en tiempos de la Independencia en la cual da su visión, como máxima autoridad eclesiástica de los sucesos acaecidos en aquellos años y finalmente las Memorias del Regente Heredia también un testimonio crucial escrito por un testigo de excepción: el regente de la Audiencia de Caracas durante los años de la guerra. Cada uno de estos textos salió publicado en su momento con estudios críticos que más que una reflexión sobre la complejidad de los hechos terminaban siendo un juicio sumario a sus autores como enemigos de la gesta emancipadora o como testigos blandos antes las atrocidades cometidas por los defensores del Rey.

Desde un espíritu mucho menos partidario y como parte de esta preocupación por rescatar la otra cara de la moneda, Germán Carrera Damas propició la publicación en 1967 en el Anuario del Instituto de Antropología e Historia de la Universidad Central de Venezuela de dos tomos que recogían valiosos testimonios realistas sobre la Independencia precedidos de un ensayo suyo titulado “La crisis de la sociedad colonial”;  que servia de presentación a los textos escritos por estos hombres, la mayoría funcionarios de la Corona o comprometidos oficiales que combatieron en defensa del Rey.

Pero no será sino en tiempos más recientes cuando la publicación de estas fuentes comenzaron a rendir frutos. Varios trabajos que recuperan las vivencias del otro lado de la contienda han surgido en los últimos años y varios de ellos ligados también estrechamente al desarrollo de los estudios regionales, otro de los aspectos que la crítica historiográfica sobre la Independencia ha señalado como una de las carencias en los estudios sobre estos años.

De Tomás Straka publicó la Universidad Central de Venezuela, La voz de los vencidos. Ideas del partido realista de Caracas, 1810-1821 el año 2003. El estudio de Straka, como su título advierte es un ensayo que analiza los argumentos en defensa de los valores antiguos esgrimidos por quienes asumieron la defensa del Rey y se opusieron a la desintegración del imperio. Straka se ocupa de los orígenes de este pensamiento, de sus fundamentos doctrinarios y de cómo estos se expresan por diferentes vías: la prensa, el discurso religioso, las proclamas y edictos, con la finalidad expresa y militante de  rechazar, combatir y desmontar la oferta republicana. Es, pues, la presentación del otro discurso, el discurso de la tradición en contraposición con las ideas de “libertad” “igualdad” que pregonaban el partido contrario: los republicanos.

Ángel Lombardi en su libro Banderas del Rey, publicado por la Universidad Cecilio Acosta y la Universidad del Zulia, se ocupa más bien de estudiar la actuación política y militar de los defensores de la Monarquía.. No es un estudio que se ocupa de las ideas sino de la actuación pública de quienes asumen la defensa del orden monárquico y del funcionamiento institucional, político y  militar de las instancias de poder de la monarquía en estos territorios. Ofreciendo así una lectura complementaria y poco conocida acerca de lo que fue el desenvolvimiento de los hechos desde el otro bando de la contienda: aspecto que no solamente había sido desatendido por la historiografía sino que además, como ya se ha dicho, había sido satanizado y descalificado como parte de la “barbarie” y la “opresión” características del dominio español sobre estos territorios.

A estos dos estudios se suman otros que aun cuando trabajan el partido realista o el desenvolvimiento de las autoridades de la monarquía en el marco de la Independencia, lo hacen exponiendo de manera explícita la relevancia de los estudios regionales, es decir no se trata de desentrañar la otra cara de la moneda sino, más bien, destacar la especificidad de las ocurrencias regionales de la Independencia en contraposición con la versión convencional y generalizadora de las historias nacionales, constreñidas fundamentalmente a las vivencias políticas de la capital.

La Historia de la Independencia vista desde las regiones.

El desarrollo de los estudios de historia regional ha tenido entre sus preocupaciones fundamentales, como ya se dijo, atender el período de la Independencia visto desde la especificidad de las regiones. Desde Maracaibo, en el Centro de Estudios Históricos de la Universidad del Zulia, se han adelantado varias investigaciones cuya motivación ha sido analizar el proceso de Independencia en la región, no solamente por el hecho de haber sido la provincia de Maracaibo la primera en manifestarse leal a la Regencia cuando los sucesos de Caracas de 1810 sino por haber sido también la última en incorporarse al proyecto republicano. La provincia ofrece así la peculiaridad de haber sido un territorio ininterrumpidamente fiel a la Monarquía y, por tanto, espacio de análisis privilegiado para estudiar el período a la luz de lo que fueron las prácticas políticas e institucionales de las autoridades de la Corona mientras ocurría la confrontación armada en la mayoría de las provincias que formaban la Capitanía General de Venezuela.

Forman parte de esta orientación los trabajos de Ligia Berbesí: “Maracaibo ante la Independencia Nacional”; “Independencia y conflictos locales en las provincias de Venezuela (1808-1821). Estudio de Caso”;  “Ilustración e Independencia en Maracaibo”, así como su tesis doctoral sobre el Gobernador de Maracaibo Fernando Miyares próxima a publicarse de la cual salió un adelanto bajo el título “Actuación del brigadier Fernando Miyares en el gobierno provincial de Maracaibo. 1799-1810”.

También de la Universidad del Zulia y sobre la especificidad regional de Maracaibo durante la Independencia, así como respecto al tema de los autonomismos provinciales se ha ocupado Germán Cardozo Galué en algunos trabajos de su autoría: “Actitud autonomista de Maracaibo ante la independencia de Venezuela” y  “Alianzas y disidencias durante la emancipación en Venezuela”; el mismo Cardozo Galué en coautoría con Arlene Urdaneta ha publicado también, bajo este mismo signo de los autonomismos y los conflictos y tensiones regionales el artículo “Las soberanías de los pueblos durante la independencia de Venezuela: de las regiones a la nación”. Arlene Urdaneta, por su parte, es la autora de un ensayo titulado “.Federalismo y constitucionalismo  en los primeros intentos republicanos en Venezuela (1811-1830)” en el cual se aborda el tema de los autonomismos en el contexto de los debates constitucionales de la época y asociado a la defensa del federalismo como opción política para preservar las autonomías históricas de las regiones.

Belín Vásquez de Ferrer ha adelantado también trabajos de historia regional para este período en la provincia de Maracaibo tomando en consideración el proceso de transición que ocurre en las décadas finales del siglo XVIII hasta que se disuelve de un todo la República de Colombia en 1830. El ensayo se titula: “El proceso político de Maracaibo en una época de transición. 1799-1830”.

Es importante señalar que los resultados de investigación que se han dado en Maracaibo forman parte de líneas de investigación y proyectos colectivos de trabajo que se vienen desarrollando en la Universidad del Zulia desde hace varios años algunos de los cuales son los siguientes: La región zuliana en la formación del Estado y en la construcción de la identidad nacional en Venezuela, coordinado por Germán Cardozo Galué; Colectivos sociales, formación de la conciencia ciudadana y nuevos espacios públicos (1811-1836), coordinado por Arlene Urdaneta y Construcción social de poder, espacio público y redes sociales en Maracaibo (1780-1860) coordinado por Belín Vásquez de Ferrer.

Son dignos de destacar también los trabajos que se han hecho sobre la provincia de Coro, otra de las localidades que se mantuvo leal a la Regencia y que constituyó uno de los bastiones desde donde se inició la guerra contra los insurgentes de Caracas. Un primer artículo de Elina Lovera Reyes, bajo el título "Autonomismo y Realismo en la provincia de Coro durante la Independencia", aborda el tema específico de la provincia de Coro y su negativa a seguir las directrices de Caracas, aspecto que profundiza y amplía la misma autora en su tesis doctoral próxima a publicarse por la Academia Nacional de la Historia bajo el título De leales monárquicos a ciudadanos republicanos. Coro 1810-1858, allí la autora estudia las incidencias de la provincia desde el momento inicial de la Independencia, hasta el estallido de la Guerra Federal, cincuenta años más tarde y constituye uno de los primeros abordajes sistemáticos sobre el autonomismo coriano, antes, durante y después de la Independencia. Otro trabajo también sobre la misma provincia es el de María A. Martínez “La actitud de los corianos durante la Independencia”.

La singularidad o relevancia de estos trabajos radica en su novedad ya que con anterioridad no se había tomado en consideración las experiencias políticas de las regiones en virtud del interés por “lo nacional”, pero a ello se suma otro aspecto y es que en los casos de Maracaibo y Coro, como también ocurre con Guayana, el hecho de que estas tres provincias no se hubiesen incorporado a la propuesta independentista las dejó, por así decirlo, fuera del ámbito de estudio de la Historia Patria, y no ha sido sino hace pocos años que fueron atendidas por  parte de la historiografía profesional.

Otros estudios, también de carácter regional sobre la Independencia son los adelantados por Eda Samudio en la Universidad de los Andes sobre los constitucionalismos provinciales, titulado “.Las constituciones provinciales en la Independencia de Venezuela. El caso de Mérida” y la investigación que adelanta Ezio Serrano en la Universidad Simón Bolívar sobre el tema de la legitimidad política y las provincias, uno de cuyos resultados lleva por título “Provincialismo y legitimidad en Venezuela, 1810-1821”

En los párrafos precedentes nos hemos limitado a mencionar un número acotado de trabajos, expresión representativa pero incompleta de una corriente historiográfica que en la actualidad es mucho más frondosa y numerosa que la que aquí brevemente hemos descrito y que seguramente se ampliará y enriquecerá en los próximos años como resultado del crecimiento de los estudios regionales.

Otro de los aspectos que en los últimos años ha comenzado a tener nuevos desarrollos ha sido el del estudio de las prácticas y las formas de representación política en tiempos de la Independencia, sin duda un tópico que hasta hace poco tiempo no había sido objeto de atención por parte de la historiografía venezolana.

Juntismo, representación y soberanía en tiempos de la Independencia

Algunas de las más sólidas convenciones historiográficas sobre la Independencia están directamente relacionadas con los años iniciales del proceso. Una de ellas se refiere a la caracterización de los sucesos juntistas del año 1808 como el preludio de la Independencia o también como movimientos preindependentistas; de la misma manera que el 19 de abril de 1810, cuando se constituye una nueva Junta conservadora de los derechos de Fernando VII, ha sido interpretado como un acto de ruptura con la Corona, inicio inequívoco de la Independencia, largamente acariciada por las elites provinciales como respuesta a 300 años de ignominia y despotismo. A estas dos premisas inconmovibles se suman todo un conjunto de valoraciones respecto a las causas de la Independencia y al peso determinante que en ella tuvieron la Revolución Francesa, la Independencia norteamericana, las ideas de la Ilustración, las demandas por el libre comercio y la insalvable enemistad existente entre criollos y autoridades peninsulares.

Todavía en el presente esta lectura de nuestra Independencia sigue teniendo un peso determinante en los textos de enseñanza y en las obras generales que tratan sobre estos temas. Sin embargo,  en los últimos años ha habido un esfuerzo por discutir estas premisas a partir de una reflexión que establece la estrecha conexión existente entre los sucesos ocurridos en la península a partir de 1808 y el proceso juntista que se da en toda Hispanoamérica cuyo desenlace finalmente conducirá a las Independencias. Igualmente, como parte de esta reflexión se ha dado un intenso proceso de discusión y de producción historiográfica que da cuenta del complejo debate que generó la crisis de la monarquía española respecto a aspectos claves del desenvolvimiento político en uno y otro lado del Atlántico. El debate sobre la soberanía, las prácticas electorales, el inicio de inéditas formas de representación, el surgimiento de nuevas  formas de sociabilidad política, la presencia de representantes americanos en las instancias de poder de la monarquía, el debate sobre la “cuestión americana” en las Cortes de Cádiz, el impacto de la Constitución de Cádiz en los territorios americanos y muchos otros aspectos forman hoy parte de una agenda común que ocupa a los estudiosos de las Independencias hispanoamericanas.

En el caso de Venezuela las experiencias juntistas del año 1808 han sido trabajadas por Inés Quintero en el libro La Conjura de los Mantuanos. Último acto de fidelidad a la monarquía española; y en varios artículos que discurren sobre el mismo tema en los cuales  analiza el debate y los sucesos que tienen lugar en Caracas  luego de que se conocieron las renuncias forzadas de los reyes borbones. La respuesta fue exactamente la misma que se había dado en la península: primero de lealtad al monarca depuesto y luego constituir una Junta que fuese la depositaria de la soberanía, recurriendo a la misma argumentación elaborada por las Juntas que se constituyeron en la península, desmontando por tanto la falsa percepción de una temprana vocación independentista por parte de las elites provinciales.

Otro foco de interés ha sido el del surgimiento de nuevas  formas de sociabilidad política como parte del proceso generado por la crisis de la monarquía y la transición hacia la modernidad política. Estos aspectos han sido trabajados por Carole Leal Curiel, de la Universidad Simón Bolívar en varios artículos en los cuales se analizan distintas experiencias de sociabilidad política y de formación de espacios públicos durante los años iniciales de la Independencia, así como un análisis pormenorizado de la compleja trama de situaciones y conflictos que se suscitan en la provincia de Caracas en  esos difíciles y contradictorios años de la Primera República (1810-1812). Estos aspectos están recogidos en varios trabajos de su autoría: “Los peldaños de la libertad”; “Tertulia de dos ciudades: modernismo tardío y formas de sociabilidad política en Venezuela” y “Del Antiguo Régimen a la 'Modernidad Política' (Cronología de una transición simbólica)”

Otro aspecto qua ha despertado interés ha sido el de la representación americana en las Cortes de Cádiz. Al respecto se han elaborado varios trabajos cuyo interés fundamental es analizar la actuación del representante electo a las Cortes de Cádiz  por la provincia de Maracaibo,  José Domingo Rus. A partir del análisis de su participación en las Cortes se hace un estudio de las demandas y expectativas autonomistas de la provincia así como el interés que suscita la oferta gaditana en territorios como el de Maracaibo dispuesto a mantenerse leal a la monarquía en el contexto de la mudanza que comienza a operarse en la península. Son varios los trabajos que se han hecho sobre este diputado americano: Frederique Langue publicó en 1995 un ensayo titulado “La representación venezolana en las Cortes de Cádiz: José Domingo Rus”; Zulimar Maldonado de la Universidad del Zulia hace un estudio comparado entre los casos de Maracaibo y Tabasco “La representación americana en las cortes de Cádiz y la lucha por la autonomía provincial: casos de Maracaibo y Tabasco, 1810-1814” y Germán Cardozo Galué en coautoría con Zulimar Maldonado también se ocupa de José Domingo Rus en un ensayo que lleva por título “José Domingo Rus: su actuación como diputado por la provincia de Maracaibo en las Cortes de Cádiz 1812-1814”.

Estos trabajos tienen en común un interés acotado. Los estudios se refieren exclusivamente al episodio particular de Rus, al margen o sin atender  la dimensión política que constituyó el proceso gaditano, así como la significación de los debates y la presencia americana en esta primera experiencia política que integró en un mismo cuerpo a representantes de ambos hemisferios para transformar la monarquía y dar una salida conjunta a la crisis política por la que atravesaba la península.

Hasta la fecha no se han hecho estudios que analicen desde la historia el efecto o impacto de la Constitución de Cádiz en las provincias pertenecientes a la Capitanía General de Venezuela  durante años de 1812 a 1814. Los estudios regionales elaborados en la Universidad del Zulia sobre el período de la Independencia,  los trabajos que se ocupan de manera general de estos años de nuestra historia y tampoco  aquellos que trabajan las ideas o las actuaciones de quienes se mantuvieron fieles a la Corona se han ocupado de este tema. Sin embargo es una temática que ha empezado a cobrar interés entre los estudiosos del período. De hecho varios tesistas de Maestría en la Universidad Central de Venezuela están orientando sus tesis en esta dirección. Ellos son Ángel Almarza quien trabaja los procesos electorales ocurridos entre los años de 1808 a 1810 en Venezuela y Enrique Ramírez quien estudia el mismo tema a partir de 1810.

En la actualidad Robinzon Meza, profesor de la Universidad de Los Andes, quien se encuentra concluyendo su tesis doctoral, está trabajando el tema de los Cabildos y ha podido rastrear y analizar, a partir de los Cabildos, el impacto de la constitución gaditana en las diferentes provincias de Venezuela incluso en medio de la guerra. También se ocupa Meza en este trabajo -del cual ha presentado un avance todavía sin publicar-  de analizar la actuación de los representantes de Venezuela en las Cortes del año 1821-23 y de estudiar los procesos eleccionarios y la constitución de ayuntamientos constitucionales y diputaciones provinciales que tuvieron lugar en Venezuela  justo antes de que concluyera la guerra de Independencia. Este último trabajo se titula Las políticas del trienio liberal español y la Independencia de Venezuela 1821-1823 y está en proceso de publicación.

Este mismo tema es abordado por Carl Almer, tesista de Jaime Rodríguez en un trabajo titulado “La confianza que han puesto en mí. La participación local en el establecimiento de los ayuntamientos constitucionales en Venezuela (1820-1821)”. La revisión de archivos hecha por Almer así como el contenido de su estudio permite constatar la celebración de procesos electorales y la constitución ayuntamientos constitucionales en varios de los pueblos de las cercanías de Caracas así como el interesante debate que suscita la experiencia gaditana transcurridos casi 10 años de confrontación armada en estos territorios. El artículo es un avance de la investigación que se encuentra en ejecución de manera que todavía habrá que esperar el resultado final para llegar a conclusiones definitivas respecto a este tema, sin duda, uno de los que se había encontrado inexplorado hasta el presente por la historiografía de la Independencia.

Un último aspecto que hasta el presente había sido parcialmente desatendido por la historiografía ha sido el de los actores sociales y el proceso de la Independencia y unido a ello la dimensión social de la Independencia.

Independencia y sociedad

Como ya se ha dicho, son muchos los tópicos que quedaron fuera del análisis que privó durante muchos años en los estudios sobre la Independencia. La dimensión social de la Independencia, los actores sociales y su desenvolvimiento durante esos años, es uno de estos aspectos, aun cuando finalizando la década del sesenta ya Carrera Damas había publicado su estudio Boves: aspectos socio económicos de su acción histórica, en el cual hacía  un análisis del impacto y contenido social de la actuación de este caudillo realista en los llanos de Venezuela y se habían dado a conocer los ensayos de Charles Griffin recogidos en el libro Ensayos sobre Historia de América, en los cuales hacía un conjunto de precisiones acerca de la dimensión social del proceso de Independencia en Hispanoamérica. A estos trabajos se suma el libro de  Federico Brito Figueroa,  Historia económica y social de Venezuela. Una estructura para su estudio, en el cual aborda desde el marxismo el proceso histórico venezolano y trata, por consiguiente, la estructura social de Venezuela durante el período de la Independencia.

Los estudios más recientes sobre el tema social de la Independencia abordan desde diferentes ángulos el problema. Empecemos por el tratamiento de los pardos. En el caso de Venezuela el tema de la participación de los pardos en el proceso de Independencia así como el de su exclusión en el tratamiento historiográfico ha sido materia de estudio en los últimos años. Frederique Langue se ocupa de los pardos en su artículo “La pardocratie ou l'itineraire d'une "classe dangereuse" dans le Venezuela des XVIIIe et XIX siècles”. Allí deja ver las percepciones que había sobre este sector de la sociedad y cómo durante la Independencia y a raiz de la importante presencia de los pardos en los ejércitos del Rey el asunto de los pardos se convierte en motivo de discusión y preocupación por parte de las elites. Igualmente, el artículo de Inés Quintero  « Sobre la suerte y pretensiones de los pardos », analiza el debate que se suscita en el Congreso Constituyente de Venezuela cuando se discute el tema de la igualdad y las prevensiones que genera entre los diputados la posibilidad de eliminar la organización jerárquica de la sociedad sostenida sobre el principio de la desigualdad y cómo finalmente termina aprobándose una Constitución en la cual quedan abolidas todas las leyes antiguas que imponían limitaciones y exclusiones a los pardos, aun cuando no se se les incorporó al disfrute de la ciudadanía.

En esta misma temática que atiende el tema de los pardos  se inscribe la tesis de maestría de Alejandro Gómez, Ciudadanos de color: del affaire de los mulatos al asunto de los  pardos, 1787-1912, defendida en la Universidad Simón Bolívar en 2004. Si bien la tesis no ha sido publicada, dos artículos del autor abordan la problemática de los pardos  no solamente en la Independencia de Venezuela sino en la cuenca del Caribe, el primero de ellos publicado titulado “Del affaire de los mulatos al asunto de los pardos” en donde  resume los contenidos esenciales de su tesis bajo y el segundo titulado “La ley de los franceses: una reinterpretación de las insurrecciones de inspiración jacobina en la costa de Caracas”. Ambos trabajos constituyen un aporte novedoso y original de las estrechas relaciones que pueden advertirse entre los movimientos insurreccionales de la cuenca del Caribe y la preocupación que suscita en Venezuela la presencia de los pardos en el proceso de Independencia, así como lo que podrían ser sus consecuencias para la sociedad resultante. Este aspecto, por lo demás, está analizado en el libro ya citado de John Lynch Simón Bolívar. A life, en el cual dedica un capitulo entero al análisis de las reservas que suscitaba en Bolívar la presencia y beligerancia de los pardos en la guerra de Independencia.  

Otro enfoque social sobre el período de la Independencia es el que he tenido ocasión de desarrollar en los últimos años y que está recogido en la tesis doctoral defendida en la Universidad Central de Venezuela el año 2005 con el título Nobleza y Sociedad en la provincia de Venezuela, en proceso de publicación. De este trabajo han salido publicados algunos avances: Los nobles de Caracas, presentado como discurso de incorporación  a la Academia Nacional de la Historia en octubre del 2005 y el libro El último marqués. Francisco Rodríguez del Toro 1761-1851.

La orientación que anima estos estudios ha sido analizar la actuación de los blancos criollos en el proceso de Independencia con el fin de problematizar y discutir la versión convencionalmente difundida de que era un proyecto largamente acariciado por los mantuanos caraqueños  insertando los sucesos en el contexto de la crisis política de la monarquía.  Por otra parte se procura también discutir la idea de la existencia de un proyecto homogéneo y claramente definido por la élite criolla a  fin de ofrecer una lectura en la cual se insiste sobre la profunda complejidad y las dramáticas contradicciones que suscitó la formulación de un proyecto republicanos para quienes habían sido los más irrestrictos defensores del orden antiguo.

Desde una perspectiva diferente pero atendiendo también el proceso social de la independencia se encuentra el libro de Rogelio Altez El desastre de 1812 en Venezuela. Sismos,vulnerabilidades y una patria no tan boba, en el cual se hace un estudio pionero en el tema de la sismología histórica y se analiza el impacto del terremoto sobre la sociedad de entonces desde la orientación e implicaciones metodológicas que conlleva el estudio histórico de los desastres.  

Comentario final

Esta apretada descripción y balance de las tendencias recientes de la historiografía sobre la Independencia de Venezuela, con toda seguridad deja por fuera importantes trabajos sobre tópicos y problemas que no hemos abordado en las páginas precedentes ; igualmente habrá artículos o ensayos que hemos pasado por alto, ofrecemos de antemano excusas a sus autores, no ha sido por desinterés sino, con toda seguridad, producto de una omisión involuntaria o por falta de conocimiento de su existencia. En todo caso, la intención de este resumen temático y de este inventario de títulos y autores no ha sido otro que dar una primera organización a lo que son algunos de los derroteros por los cuales transita nuestra historiografía sobre la Independencia y abrir la discusión sobre sus alcances, pero también dar inicio a un debate que nos permita ir incorporando nuevos temas y perspectivas de análisis a la luz de lo que son los avances y los problemas planteados por otras historiografías nacionales sobre este proceso quizá uno de los que más posibilidades ofrece para la elaboración de variadas y sugerentes miradas compartidas.

 

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Introducción

 

La Independencia de Venezuela  ha sido, sin lugar a dudas, el proceso y el período sobre el cual se ha producido el mayor número de publicaciones en nuestro país y también el que ha generado la elaboración de las más fuertes e inmutables convenciones historiográficas. Muchas de las cuales todavía hoy nutren el discurso educativo y forman parte de la idea que los venezolanos tienen de su historia.

Desde el mismo siglo XIX, cuando comienza la primera etapa de la producción historiográfica relativa a la Independencia  -toda ella abiertamente partidaria y una parte significativa de corte testimonial- la tendencia más generalizada se caracterizó por su contenido fundamentalmente apologético, descriptivo, lineal y épico, atendiendo especialmente a los héroes que habían hecho posible la conquista de la “Libertad”, el más importante de ellos, Simón Bolívar, padre de la Patria y Libertador de la América del Sur.

Esta orientación se mantuvo, sin mayores variaciones, durante todo el siglo XIX e inclusive buena parte del XX, conviviendo con otras lecturas que marcaron el inicio de  nuevos abordajes de pretendido alcance científico: unas provenientes de la doctrina positivista; otras, del materialismo histórico. En cada uno de los casos con resultados y alcances diferentes. Seguramente el aspecto más relevante surgido de la corriente positivista fue el polémico texto de Laureano Vallenilla Lanz  en el cual planteaba que la guerra de Independencia no había sido un enfrentamiento entre españoles y americanos, sino una guerra civil entre quienes se oponían a ella y quienes se mantenían fieles a la Corona, independientemente del lugar en el cual hubiesen nacido. En el caso de los marxistas, la relectura de este período de nuestra historia, estuvo dirigida a demostrar que la Independencia no podía ser considerada como una Revolución ya que no se había producido ninguna alteración en la estructura económica y tampoco se habían dado modificaciones sustanciales en la estructura social. Finalizada la guerra –concluían los marxistas- todo había quedado igual: eran los mismos quienes detentaban el poder y los mismos quienes seguían siendo explotados por sus opresores de antaño.

No será sino a partir de la década del sesenta, con el surgimiento y consolidación de las escuelas universitarias de Historia y como parte del proceso de profesionalización de la disciplina que se dio un proceso lento pero ininterrumpido de revisión y crítica sistemática de la Historia de la Independencia, también con alcances y resultados diversos. Las nuevas lecturas sobre la Independencia surgidas en las dos últimas décadas del siglo XX son en gran medida, la continuación de este esfuerzo y también resultado del contacto e intercambio con los nuevos enfoques y las renovadas tendencias historiográficas que en los últimos años han enriquecido los estudios sobre el proceso de las Independencias en Hispanoamérica. En las páginas que siguen presentaremos algunos de los temas y problemas que ocupan a quienes se interesan en la actualidad por el tema de la Independencia de Venezuela.

 Desmontando el culto a Bolívar.

Hace ya casi cuatro décadas, en 1969, salió publicado el libro El culto a Bolívar de Germán Carrera Damas, sin duda, una reflexión seminal y determinante acerca de una de las fortalezas más sólidas de la historiografía originaria sobre la Independencia: el culto a los héroes, la visión providencialista de la Independencia como fruto de la acción de unos individuos excepcionales: los padres de la patria, ejemplos imperecederos de virtud para la vida republicana.

Dejaba al descubierto Carrera, en este libro,  el proceso de edificación del culto a Bolívar y sus profundas implicaciones no solamente historiográficas, sino ideológicas y políticas así como sus manifestaciones diversas más allá de los libros de Historia,  planteando, además, una aguda crítica a los contenidos de la historiografía sobre la Independencia, subsidiaria pasiva de esta construcción heroica, individual y providencial de nuestro pasado. 

Podría decirse entonces que la primera fase del proceso de relectura de la Independencia comienza por la cabeza, es decir, por la figura del máximo héroe, pieza fundacional de la Historia Patria y de las diferentes ramificaciones que se desprenden de ella: la historia militar, la descripción pormenorizada de batallas, el recuento de sucesos definitivos y paradigmáticos, en fin, la apología de la gesta independentista como sucesión lineal y exitosa de un proyecto largamente acariciado y finalmente alcanzado gracias a la actuación del Libertador y de quienes lo acompañaron en la conquista de la libertad.

No ha sido éste el único ensayo o reflexión de Carrera Damas sobre el culto a los héroes y los alcances que ha tomado la ideología bolivariana entre nosotros. Una densa y prolífica obra historiográfica dan cuenta de lo que ha sido una de sus preocupaciones más constantes. De hecho su último libro El Bolivarianismo-militarismo. Una Ideología de reemplazo, tal como el mismo autor lo expresa en su introducción, reúne las expresiones más recientes de su interés profesional por el “…uso del prestigio histórico de Simón Bolívar, con fines ideológicos más o menos coherentes o crudamente políticos”.

Pero no ha sido Carrera Damas el único en desmontar de manera crítica las perversiones políticas del culto a los héroes y sus complicadas implicaciones ideológicas. Luis Castro Leiva, ya fallecido, también se ocupó del tema en varios de sus escritos. El libro De la patria boba a la teología bolivariana, publicado en 1991,  reúne una colección de ensayos escritos en los años ochenta en los que el autor se detiene a “…repensar el surgimiento de nuestra nacionalidad” poniendo al descubierto la simplificación que se ha hecho del complejo proceso de nuestra Independencia por la “fuerza emocional del patriotismo”. A partir de allí se hace un estudio crítico del pensamiento de Bolívar y de su idea de libertad. Se trata de un estudio de historia intelectual acerca de los primeros años de vida republicana y del proceso mediante el  cual se gesta lo que el autor llama “la teología bolivariana”, para destacar la condición cuasi religiosa del culto como una práctica que se nutre de una determinada interpretación de la Independencia cuyas expresiones se mantienen hasta nuestros días.

También Elías Pino Iturrieta en su discurso de incorporación a la Academia Nacional de la Historia, titulado “Nueva lectura de la Carta de Jamaica”, desmonta de manera crítica la lectura que se había dado a este texto, uno de los documentos más conocidos de Bolívar, para despojarlo de su falso valor “profético” y de su aparente sentido “revolucionario”. Se trata de un ensayo crítico y reflexivo sobre el verdadero alcance de este documento en el cual pueden advertirse la concepción jerárquica de la sociedad que prevalece en el Libertador como miembro inequívoco de la elite criolla de Caracas así como las consecuencias políticas y prácticas del balance hecho por Bolívar de la Independencia, luego de los fatales sucesos del año 1814.

Dos trabajos de reciente publicación dan cuenta de los alcances políticos y contemporáneos del culto a Bolívar como un proceso que hunde sus raíces en la Independencia y cuyas implicaciones demandan la reflexión crítica y actualizada de la trayectoria, ideario y acción de Simón Bolívar. Son estos El Divino Bolívar de Elías Pino Iturrieta y Porqué no soy Bolivariano de Manuel Caballero . Ambos autores,  desde perspectivas distintas, atienden el frondoso tema de la ideología bolivariana en sus manifestaciones históricas e historiográficas y  abordan sus implicaciones políticas en el presente.

El debate y el interés sobre la figura de Bolívar e incluso sobre sus usos y culto, no ha ocupado solamente a historiadores venezolanos; el más reciente libro de John Lynch Simón Bolivar. A Life, publicado en el 2006 por Yale University press  y  por la editorial Crítica de España se ocupa de estudiar la figura de Simón Bolívar. El  autor no esconde su simpatía por su objeto de estudio, sin embargo en ningún momento se deja cautivar por la palabra del Libertador. No es, en lo absoluto, una obra apologética ni una semblanza lineal de la vida de Bolívar, sino un análisis concienzudo, actualizado, crítico y profesional de un proceso y un personaje que, desde hace varias décadas, han sido estudiados y pensados por John Lynch y que permiten al lector, no solamente conocer la mirada de este historiador sobre Bolívar, sino también sobre la época y circunstancias de la Independencia, sin desatender, tampoco, las implicaciones contemporáneas y políticas que tienen las tergiversaciones y usos que se le han dado a su discurso y trayectoria histórica.

No cabe duda, pues,  que para el caso de la historiografía sobre la Independencia de Venezuela el tratamiento crítico de la figura de Bolívar, su desmitificación y el proceso de desmontar y dejar al descubierto las peripecias del culto han sido determinantes a la hora de replantear el estudio de la Independencia, secuestrado desde el siglo XIX por la hagiografía bolivariana y cuyas manifestaciones en el presente forman parte insoslayable de la agenda historiográfica, máxime cuando se acerca el bicentenario de las Independencias, coyuntura que dejará al descubierto la permanencia del culto, más allá de los esfuerzos que ha hecho y sigue haciendo la historiografía desde hace cuatro décadas por desmontarlo.

Despejado el camino del mito fundacional, la historiografía de la Independencia ha transitado otros caminos dignos de atención.

La crítica historiográfica

Muy cercana a esta preocupación sobre el culto a Bolívar y los usos que se han hecho de su discurso y acción han sido los estudios sobre la historiografía acerca de la Independencia, no desde una perspectiva general sino abordando tópicos específicos. Vale la pena mencionar el trabajo de Gilberto Quintero Lugo, profesor de la Universidad de Los Andes, titulado “La leyenda negra y su influjo en la historiografía venezolana de la Independencia”; en el cual recoge lo que ha sido, junto con la apología y culto al héroe, una de las visiones más arraigadas y sólidas de la historiografía sobre la Independencia: la satanización de España como el origen de todos nuestros males; la demonización de la cultura hispánica y el retorno maniqueo a la leyenda negra de la conquista como fundamento justificador y legitimador de la causa independentista, argumentos estos que nutrieron los documentos políticos de la Independencia y que pasaron sin variaciones ni matices a los alegatos testimoniales y de allí directamente a los contenidos maniqueos difundidos hasta el presente por la Historia Patria.

Una preocupación similar se percibe en el trabajo de Ángel Lombardi “Principales valoraciones historiográficas de la presencia española en América y del proceso emancipador”. Aun cuando el articulo no pretende asociar el tema con la leyenda negra sobre España, tal como lo hace Quintero Lugo, sí deja ver lo que ha sido la recurrente omisión en la historiografía venezolana sobre la otra cara de la moneda: la presencia española en tiempos de la Independencia, ya que, la historiografía se ocupó de España o de los “españoles”, exclusivamente para emitir juicios adversos en virtud de su condición de enemigos de la causa patriota. El ensayo pretende hacer una crítica sobre este vacío historiográfico. De hecho, como veremos más adelante, el mismo Lombardi se ocupó de estudiar este aspecto en su tesis doctoral, publicada parcialmente este año 2006.( sobre esto haremos un comentario más adelante)

Dos visiones de conjunto sobre la producción historiográfica del período ofrecen Elina Lovera y Alicia Ríos. La primera en un ensayo titulado “Diferentes posiciones historiográficas sobre el proceso independentista venezolano”, en el cual insiste sobre el tema de las omisiones respecto al partido realista y a la ausencia de noticias y referencias sobre el proceso de la Independencia, en las provincias que formaban parte de la Capitanía General de Venezuela, más allá de la provincia de Caracas, única presente en los textos de las Historias Generales. El segundo es más bien una mirada general sobre el tratamiento dado a la Independencia en algunas de las más importantes Historias Generales de la Historiografía venezolana, comenzando con Rafael María Baralt en el siglo XIX y concluyendo con la Historia Fundamental de Venezuela de Salcedo Bastardo escrita en el último tercio del siglo XX. El ensayo de Ríos no  pretende ser exhaustivo ni se ocupa de las tendencias recientes.

Finalmente, Tomás Straka hace una crítica historiográfica al discurso marxista de la Independencia en un artículo titulado “Los marxistas y la guerra de independencia: política e historiografía en Venezuela 1939-1989”. El artículo destaca cómo la lectura marxista de la Independencia desde sus orígenes en 1939 cuando sale a la luz la primera interpretación marxista de la Historia de Venezuela escrita por Carlos Irazábal, el tema de la Independencia surge intervenido por los partidarismos políticos del momento. Hace Straka un seguimiento de los alegatos marxistas sobre el período destacando fundamentalmente la politización como recurso de explicación historiográfica.

El partido realista y la defensa del Rey: la otra cara de la moneda

Precisamente este aspecto que aparece en las criticas historiográficas como una omisión recurrente en las obras sobre la Independencia de Venezuela, ha sido uno de los que ha comenzado a ser atendido por la historiografía reciente, aun cuando hace ya varios años se habían comenzado a publicar algunos de los más importantes testimonios realistas de aquellos años. Las primeras publicaciones se hicieron incluso en el contexto de la conmemoración del Sesquicentenario de la Independencia por la Academia Nacional de la Historia en 1960. Ese año y  en los años siguientes salieron a la luz Recuerdos sobre la Rebelión de Caracas de José Domingo Díaz, seguramente el alegato más feroz contra la Independencia escrito por un criollo enemigo vehemente e implacable de la gesta emancipadora; también la Academia publicó Memoriales sobre la Independencia de Venezuela de Narciso Coll y Pratt, el Obispo de Caracas en tiempos de la Independencia en la cual da su visión, como máxima autoridad eclesiástica de los sucesos acaecidos en aquellos años y finalmente las Memorias del Regente Heredia también un testimonio crucial escrito por un testigo de excepción: el regente de la Audiencia de Caracas durante los años de la guerra. Cada uno de estos textos salió publicado en su momento con estudios críticos que más que una reflexión sobre la complejidad de los hechos terminaban siendo un juicio sumario a sus autores como enemigos de la gesta emancipadora o como testigos blandos antes las atrocidades cometidas por los defensores del Rey.

Desde un espíritu mucho menos partidario y como parte de esta preocupación por rescatar la otra cara de la moneda, Germán Carrera Damas propició la publicación en 1967 en el Anuario del Instituto de Antropología e Historia de la Universidad Central de Venezuela de dos tomos que recogían valiosos testimonios realistas sobre la Independencia precedidos de un ensayo suyo titulado “La crisis de la sociedad colonial”;  que servia de presentación a los textos escritos por estos hombres, la mayoría funcionarios de la Corona o comprometidos oficiales que combatieron en defensa del Rey.

Pero no será sino en tiempos más recientes cuando la publicación de estas fuentes comenzaron a rendir frutos. Varios trabajos que recuperan las vivencias del otro lado de la contienda han surgido en los últimos años y varios de ellos ligados también estrechamente al desarrollo de los estudios regionales, otro de los aspectos que la crítica historiográfica sobre la Independencia ha señalado como una de las carencias en los estudios sobre estos años.

De Tomás Straka publicó la Universidad Central de Venezuela, La voz de los vencidos. Ideas del partido realista de Caracas, 1810-1821 el año 2003. El estudio de Straka, como su título advierte es un ensayo que analiza los argumentos en defensa de los valores antiguos esgrimidos por quienes asumieron la defensa del Rey y se opusieron a la desintegración del imperio. Straka se ocupa de los orígenes de este pensamiento, de sus fundamentos doctrinarios y de cómo estos se expresan por diferentes vías: la prensa, el discurso religioso, las proclamas y edictos, con la finalidad expresa y militante de  rechazar, combatir y desmontar la oferta republicana. Es, pues, la presentación del otro discurso, el discurso de la tradición en contraposición con las ideas de “libertad” “igualdad” que pregonaban el partido contrario: los republicanos.

Ángel Lombardi en su libro Banderas del Rey, publicado por la Universidad Cecilio Acosta y la Universidad del Zulia, se ocupa más bien de estudiar la actuación política y militar de los defensores de la Monarquía.. No es un estudio que se ocupa de las ideas sino de la actuación pública de quienes asumen la defensa del orden monárquico y del funcionamiento institucional, político y  militar de las instancias de poder de la monarquía en estos territorios. Ofreciendo así una lectura complementaria y poco conocida acerca de lo que fue el desenvolvimiento de los hechos desde el otro bando de la contienda: aspecto que no solamente había sido desatendido por la historiografía sino que además, como ya se ha dicho, había sido satanizado y descalificado como parte de la “barbarie” y la “opresión” características del dominio español sobre estos territorios.

A estos dos estudios se suman otros que aun cuando trabajan el partido realista o el desenvolvimiento de las autoridades de la monarquía en el marco de la Independencia, lo hacen exponiendo de manera explícita la relevancia de los estudios regionales, es decir no se trata de desentrañar la otra cara de la moneda sino, más bien, destacar la especificidad de las ocurrencias regionales de la Independencia en contraposición con la versión convencional y generalizadora de las historias nacionales, constreñidas fundamentalmente a las vivencias políticas de la capital.

La Historia de la Independencia vista desde las regiones.

El desarrollo de los estudios de historia regional ha tenido entre sus preocupaciones fundamentales, como ya se dijo, atender el período de la Independencia visto desde la especificidad de las regiones. Desde Maracaibo, en el Centro de Estudios Históricos de la Universidad del Zulia, se han adelantado varias investigaciones cuya motivación ha sido analizar el proceso de Independencia en la región, no solamente por el hecho de haber sido la provincia de Maracaibo la primera en manifestarse leal a la Regencia cuando los sucesos de Caracas de 1810 sino por haber sido también la última en incorporarse al proyecto republicano. La provincia ofrece así la peculiaridad de haber sido un territorio ininterrumpidamente fiel a la Monarquía y, por tanto, espacio de análisis privilegiado para estudiar el período a la luz de lo que fueron las prácticas políticas e institucionales de las autoridades de la Corona mientras ocurría la confrontación armada en la mayoría de las provincias que formaban la Capitanía General de Venezuela.

Forman parte de esta orientación los trabajos de Ligia Berbesí: “Maracaibo ante la Independencia Nacional”; “Independencia y conflictos locales en las provincias de Venezuela (1808-1821). Estudio de Caso”;  “Ilustración e Independencia en Maracaibo”, así como su tesis doctoral sobre el Gobernador de Maracaibo Fernando Miyares próxima a publicarse de la cual salió un adelanto bajo el título “Actuación del brigadier Fernando Miyares en el gobierno provincial de Maracaibo. 1799-1810”.

También de la Universidad del Zulia y sobre la especificidad regional de Maracaibo durante la Independencia, así como respecto al tema de los autonomismos provinciales se ha ocupado Germán Cardozo Galué en algunos trabajos de su autoría: “Actitud autonomista de Maracaibo ante la independencia de Venezuela” y  “Alianzas y disidencias durante la emancipación en Venezuela”; el mismo Cardozo Galué en coautoría con Arlene Urdaneta ha publicado también, bajo este mismo signo de los autonomismos y los conflictos y tensiones regionales el artículo “Las soberanías de los pueblos durante la independencia de Venezuela: de las regiones a la nación”. Arlene Urdaneta, por su parte, es la autora de un ensayo titulado “.Federalismo y constitucionalismo  en los primeros intentos republicanos en Venezuela (1811-1830)” en el cual se aborda el tema de los autonomismos en el contexto de los debates constitucionales de la época y asociado a la defensa del federalismo como opción política para preservar las autonomías históricas de las regiones.

Belín Vásquez de Ferrer ha adelantado también trabajos de historia regional para este período en la provincia de Maracaibo tomando en consideración el proceso de transición que ocurre en las décadas finales del siglo XVIII hasta que se disuelve de un todo la República de Colombia en 1830. El ensayo se titula: “El proceso político de Maracaibo en una época de transición. 1799-1830”.

Es importante señalar que los resultados de investigación que se han dado en Maracaibo forman parte de líneas de investigación y proyectos colectivos de trabajo que se vienen desarrollando en la Universidad del Zulia desde hace varios años algunos de los cuales son los siguientes: La región zuliana en la formación del Estado y en la construcción de la identidad nacional en Venezuela, coordinado por Germán Cardozo Galué; Colectivos sociales, formación de la conciencia ciudadana y nuevos espacios públicos (1811-1836), coordinado por Arlene Urdaneta y Construcción social de poder, espacio público y redes sociales en Maracaibo (1780-1860) coordinado por Belín Vásquez de Ferrer.

Son dignos de destacar también los trabajos que se han hecho sobre la provincia de Coro, otra de las localidades que se mantuvo leal a la Regencia y que constituyó uno de los bastiones desde donde se inició la guerra contra los insurgentes de Caracas. Un primer artículo de Elina Lovera Reyes, bajo el título "Autonomismo y Realismo en la provincia de Coro durante la Independencia", aborda el tema específico de la provincia de Coro y su negativa a seguir las directrices de Caracas, aspecto que profundiza y amplía la misma autora en su tesis doctoral próxima a publicarse por la Academia Nacional de la Historia bajo el título De leales monárquicos a ciudadanos republicanos. Coro 1810-1858, allí la autora estudia las incidencias de la provincia desde el momento inicial de la Independencia, hasta el estallido de la Guerra Federal, cincuenta años más tarde y constituye uno de los primeros abordajes sistemáticos sobre el autonomismo coriano, antes, durante y después de la Independencia. Otro trabajo también sobre la misma provincia es el de María A. Martínez “La actitud de los corianos durante la Independencia”.

La singularidad o relevancia de estos trabajos radica en su novedad ya que con anterioridad no se había tomado en consideración las experiencias políticas de las regiones en virtud del interés por “lo nacional”, pero a ello se suma otro aspecto y es que en los casos de Maracaibo y Coro, como también ocurre con Guayana, el hecho de que estas tres provincias no se hubiesen incorporado a la propuesta independentista las dejó, por así decirlo, fuera del ámbito de estudio de la Historia Patria, y no ha sido sino hace pocos años que fueron atendidas por  parte de la historiografía profesional.

Otros estudios, también de carácter regional sobre la Independencia son los adelantados por Eda Samudio en la Universidad de los Andes sobre los constitucionalismos provinciales, titulado “.Las constituciones provinciales en la Independencia de Venezuela. El caso de Mérida” y la investigación que adelanta Ezio Serrano en la Universidad Simón Bolívar sobre el tema de la legitimidad política y las provincias, uno de cuyos resultados lleva por título “Provincialismo y legitimidad en Venezuela, 1810-1821”

En los párrafos precedentes nos hemos limitado a mencionar un número acotado de trabajos, expresión representativa pero incompleta de una corriente historiográfica que en la actualidad es mucho más frondosa y numerosa que la que aquí brevemente hemos descrito y que seguramente se ampliará y enriquecerá en los próximos años como resultado del crecimiento de los estudios regionales.

Otro de los aspectos que en los últimos años ha comenzado a tener nuevos desarrollos ha sido el del estudio de las prácticas y las formas de representación política en tiempos de la Independencia, sin duda un tópico que hasta hace poco tiempo no había sido objeto de atención por parte de la historiografía venezolana.

Juntismo, representación y soberanía en tiempos de la Independencia

Algunas de las más sólidas convenciones historiográficas sobre la Independencia están directamente relacionadas con los años iniciales del proceso. Una de ellas se refiere a la caracterización de los sucesos juntistas del año 1808 como el preludio de la Independencia o también como movimientos preindependentistas; de la misma manera que el 19 de abril de 1810, cuando se constituye una nueva Junta conservadora de los derechos de Fernando VII, ha sido interpretado como un acto de ruptura con la Corona, inicio inequívoco de la Independencia, largamente acariciada por las elites provinciales como respuesta a 300 años de ignominia y despotismo. A estas dos premisas inconmovibles se suman todo un conjunto de valoraciones respecto a las causas de la Independencia y al peso determinante que en ella tuvieron la Revolución Francesa, la Independencia norteamericana, las ideas de la Ilustración, las demandas por el libre comercio y la insalvable enemistad existente entre criollos y autoridades peninsulares.

Todavía en el presente esta lectura de nuestra Independencia sigue teniendo un peso determinante en los textos de enseñanza y en las obras generales que tratan sobre estos temas. Sin embargo,  en los últimos años ha habido un esfuerzo por discutir estas premisas a partir de una reflexión que establece la estrecha conexión existente entre los sucesos ocurridos en la península a partir de 1808 y el proceso juntista que se da en toda Hispanoamérica cuyo desenlace finalmente conducirá a las Independencias. Igualmente, como parte de esta reflexión se ha dado un intenso proceso de discusión y de producción historiográfica que da cuenta del complejo debate que generó la crisis de la monarquía española respecto a aspectos claves del desenvolvimiento político en uno y otro lado del Atlántico. El debate sobre la soberanía, las prácticas electorales, el inicio de inéditas formas de representación, el surgimiento de nuevas  formas de sociabilidad política, la presencia de representantes americanos en las instancias de poder de la monarquía, el debate sobre la “cuestión americana” en las Cortes de Cádiz, el impacto de la Constitución de Cádiz en los territorios americanos y muchos otros aspectos forman hoy parte de una agenda común que ocupa a los estudiosos de las Independencias hispanoamericanas.

En el caso de Venezuela las experiencias juntistas del año 1808 han sido trabajadas por Inés Quintero en el libro La Conjura de los Mantuanos. Último acto de fidelidad a la monarquía española; y en varios artículos que discurren sobre el mismo tema en los cuales  analiza el debate y los sucesos que tienen lugar en Caracas  luego de que se conocieron las renuncias forzadas de los reyes borbones. La respuesta fue exactamente la misma que se había dado en la península: primero de lealtad al monarca depuesto y luego constituir una Junta que fuese la depositaria de la soberanía, recurriendo a la misma argumentación elaborada por las Juntas que se constituyeron en la península, desmontando por tanto la falsa percepción de una temprana vocación independentista por parte de las elites provinciales.

Otro foco de interés ha sido el del surgimiento de nuevas  formas de sociabilidad política como parte del proceso generado por la crisis de la monarquía y la transición hacia la modernidad política. Estos aspectos han sido trabajados por Carole Leal Curiel, de la Universidad Simón Bolívar en varios artículos en los cuales se analizan distintas experiencias de sociabilidad política y de formación de espacios públicos durante los años iniciales de la Independencia, así como un análisis pormenorizado de la compleja trama de situaciones y conflictos que se suscitan en la provincia de Caracas en  esos difíciles y contradictorios años de la Primera República (1810-1812). Estos aspectos están recogidos en varios trabajos de su autoría: “Los peldaños de la libertad”; “Tertulia de dos ciudades: modernismo tardío y formas de sociabilidad política en Venezuela” y “Del Antiguo Régimen a la 'Modernidad Política' (Cronología de una transición simbólica)”

Otro aspecto qua ha despertado interés ha sido el de la representación americana en las Cortes de Cádiz. Al respecto se han elaborado varios trabajos cuyo interés fundamental es analizar la actuación del representante electo a las Cortes de Cádiz  por la provincia de Maracaibo,  José Domingo Rus. A partir del análisis de su participación en las Cortes se hace un estudio de las demandas y expectativas autonomistas de la provincia así como el interés que suscita la oferta gaditana en territorios como el de Maracaibo dispuesto a mantenerse leal a la monarquía en el contexto de la mudanza que comienza a operarse en la península. Son varios los trabajos que se han hecho sobre este diputado americano: Frederique Langue publicó en 1995 un ensayo titulado “La representación venezolana en las Cortes de Cádiz: José Domingo Rus”; Zulimar Maldonado de la Universidad del Zulia hace un estudio comparado entre los casos de Maracaibo y Tabasco “La representación americana en las cortes de Cádiz y la lucha por la autonomía provincial: casos de Maracaibo y Tabasco, 1810-1814” y Germán Cardozo Galué en coautoría con Zulimar Maldonado también se ocupa de José Domingo Rus en un ensayo que lleva por título “José Domingo Rus: su actuación como diputado por la provincia de Maracaibo en las Cortes de Cádiz 1812-1814”.

Estos trabajos tienen en común un interés acotado. Los estudios se refieren exclusivamente al episodio particular de Rus, al margen o sin atender  la dimensión política que constituyó el proceso gaditano, así como la significación de los debates y la presencia americana en esta primera experiencia política que integró en un mismo cuerpo a representantes de ambos hemisferios para transformar la monarquía y dar una salida conjunta a la crisis política por la que atravesaba la península.

Hasta la fecha no se han hecho estudios que analicen desde la historia el efecto o impacto de la Constitución de Cádiz en las provincias pertenecientes a la Capitanía General de Venezuela  durante años de 1812 a 1814. Los estudios regionales elaborados en la Universidad del Zulia sobre el período de la Independencia,  los trabajos que se ocupan de manera general de estos años de nuestra historia y tampoco  aquellos que trabajan las ideas o las actuaciones de quienes se mantuvieron fieles a la Corona se han ocupado de este tema. Sin embargo es una temática que ha empezado a cobrar interés entre los estudiosos del período. De hecho varios tesistas de Maestría en la Universidad Central de Venezuela están orientando sus tesis en esta dirección. Ellos son Ángel Almarza quien trabaja los procesos electorales ocurridos entre los años de 1808 a 1810 en Venezuela y Enrique Ramírez quien estudia el mismo tema a partir de 1810.

En la actualidad Robinzon Meza, profesor de la Universidad de Los Andes, quien se encuentra concluyendo su tesis doctoral, está trabajando el tema de los Cabildos y ha podido rastrear y analizar, a partir de los Cabildos, el impacto de la constitución gaditana en las diferentes provincias de Venezuela incluso en medio de la guerra. También se ocupa Meza en este trabajo -del cual ha presentado un avance todavía sin publicar-  de analizar la actuación de los representantes de Venezuela en las Cortes del año 1821-23 y de estudiar los procesos eleccionarios y la constitución de ayuntamientos constitucionales y diputaciones provinciales que tuvieron lugar en Venezuela  justo antes de que concluyera la guerra de Independencia. Este último trabajo se titula Las políticas del trienio liberal español y la Independencia de Venezuela 1821-1823 y está en proceso de publicación.

Este mismo tema es abordado por Carl Almer, tesista de Jaime Rodríguez en un trabajo titulado “La confianza que han puesto en mí. La participación local en el establecimiento de los ayuntamientos constitucionales en Venezuela (1820-1821)”. La revisión de archivos hecha por Almer así como el contenido de su estudio permite constatar la celebración de procesos electorales y la constitución ayuntamientos constitucionales en varios de los pueblos de las cercanías de Caracas así como el interesante debate que suscita la experiencia gaditana transcurridos casi 10 años de confrontación armada en estos territorios. El artículo es un avance de la investigación que se encuentra en ejecución de manera que todavía habrá que esperar el resultado final para llegar a conclusiones definitivas respecto a este tema, sin duda, uno de los que se había encontrado inexplorado hasta el presente por la historiografía de la Independencia.

Un último aspecto que hasta el presente había sido parcialmente desatendido por la historiografía ha sido el de los actores sociales y el proceso de la Independencia y unido a ello la dimensión social de la Independencia.

Independencia y sociedad

Como ya se ha dicho, son muchos los tópicos que quedaron fuera del análisis que privó durante muchos años en los estudios sobre la Independencia. La dimensión social de la Independencia, los actores sociales y su desenvolvimiento durante esos años, es uno de estos aspectos, aun cuando finalizando la década del sesenta ya Carrera Damas había publicado su estudio Boves: aspectos socio económicos de su acción histórica, en el cual hacía  un análisis del impacto y contenido social de la actuación de este caudillo realista en los llanos de Venezuela y se habían dado a conocer los ensayos de Charles Griffin recogidos en el libro Ensayos sobre Historia de América, en los cuales hacía un conjunto de precisiones acerca de la dimensión social del proceso de Independencia en Hispanoamérica. A estos trabajos se suma el libro de  Federico Brito Figueroa,  Historia económica y social de Venezuela. Una estructura para su estudio, en el cual aborda desde el marxismo el proceso histórico venezolano y trata, por consiguiente, la estructura social de Venezuela durante el período de la Independencia.

Los estudios más recientes sobre el tema social de la Independencia abordan desde diferentes ángulos el problema. Empecemos por el tratamiento de los pardos. En el caso de Venezuela el tema de la participación de los pardos en el proceso de Independencia así como el de su exclusión en el tratamiento historiográfico ha sido materia de estudio en los últimos años. Frederique Langue se ocupa de los pardos en su artículo “La pardocratie ou l'itineraire d'une "classe dangereuse" dans le Venezuela des XVIIIe et XIX siècles”. Allí deja ver las percepciones que había sobre este sector de la sociedad y cómo durante la Independencia y a raiz de la importante presencia de los pardos en los ejércitos del Rey el asunto de los pardos se convierte en motivo de discusión y preocupación por parte de las elites. Igualmente, el artículo de Inés Quintero  « Sobre la suerte y pretensiones de los pardos », analiza el debate que se suscita en el Congreso Constituyente de Venezuela cuando se discute el tema de la igualdad y las prevensiones que genera entre los diputados la posibilidad de eliminar la organización jerárquica de la sociedad sostenida sobre el principio de la desigualdad y cómo finalmente termina aprobándose una Constitución en la cual quedan abolidas todas las leyes antiguas que imponían limitaciones y exclusiones a los pardos, aun cuando no se se les incorporó al disfrute de la ciudadanía.

En esta misma temática que atiende el tema de los pardos  se inscribe la tesis de maestría de Alejandro Gómez, Ciudadanos de color: del affaire de los mulatos al asunto de los  pardos, 1787-1912, defendida en la Universidad Simón Bolívar en 2004. Si bien la tesis no ha sido publicada, dos artículos del autor abordan la problemática de los pardos  no solamente en la Independencia de Venezuela sino en la cuenca del Caribe, el primero de ellos publicado titulado “Del affaire de los mulatos al asunto de los pardos” en donde  resume los contenidos esenciales de su tesis bajo y el segundo titulado “La ley de los franceses: una reinterpretación de las insurrecciones de inspiración jacobina en la costa de Caracas”. Ambos trabajos constituyen un aporte novedoso y original de las estrechas relaciones que pueden advertirse entre los movimientos insurreccionales de la cuenca del Caribe y la preocupación que suscita en Venezuela la presencia de los pardos en el proceso de Independencia, así como lo que podrían ser sus consecuencias para la sociedad resultante. Este aspecto, por lo demás, está analizado en el libro ya citado de John Lynch Simón Bolívar. A life, en el cual dedica un capitulo entero al análisis de las reservas que suscitaba en Bolívar la presencia y beligerancia de los pardos en la guerra de Independencia.  

Otro enfoque social sobre el período de la Independencia es el que he tenido ocasión de desarrollar en los últimos años y que está recogido en la tesis doctoral defendida en la Universidad Central de Venezuela el año 2005 con el título Nobleza y Sociedad en la provincia de Venezuela, en proceso de publicación. De este trabajo han salido publicados algunos avances: Los nobles de Caracas, presentado como discurso de incorporación  a la Academia Nacional de la Historia en octubre del 2005 y el libro El último marqués. Francisco Rodríguez del Toro 1761-1851.

La orientación que anima estos estudios ha sido analizar la actuación de los blancos criollos en el proceso de Independencia con el fin de problematizar y discutir la versión convencionalmente difundida de que era un proyecto largamente acariciado por los mantuanos caraqueños  insertando los sucesos en el contexto de la crisis política de la monarquía.  Por otra parte se procura también discutir la idea de la existencia de un proyecto homogéneo y claramente definido por la élite criolla a  fin de ofrecer una lectura en la cual se insiste sobre la profunda complejidad y las dramáticas contradicciones que suscitó la formulación de un proyecto republicanos para quienes habían sido los más irrestrictos defensores del orden antiguo.

Desde una perspectiva diferente pero atendiendo también el proceso social de la independencia se encuentra el libro de Rogelio Altez El desastre de 1812 en Venezuela. Sismos,vulnerabilidades y una patria no tan boba, en el cual se hace un estudio pionero en el tema de la sismología histórica y se analiza el impacto del terremoto sobre la sociedad de entonces desde la orientación e implicaciones metodológicas que conlleva el estudio histórico de los desastres.  

Comentario final

Esta apretada descripción y balance de las tendencias recientes de la historiografía sobre la Independencia de Venezuela, con toda seguridad deja por fuera importantes trabajos sobre tópicos y problemas que no hemos abordado en las páginas precedentes ; igualmente habrá artículos o ensayos que hemos pasado por alto, ofrecemos de antemano excusas a sus autores, no ha sido por desinterés sino, con toda seguridad, producto de una omisión involuntaria o por falta de conocimiento de su existencia. En todo caso, la intención de este resumen temático y de este inventario de títulos y autores no ha sido otro que dar una primera organización a lo que son algunos de los derroteros por los cuales transita nuestra historiografía sobre la Independencia y abrir la discusión sobre sus alcances, pero también dar inicio a un debate que nos permita ir incorporando nuevos temas y perspectivas de análisis a la luz de lo que son los avances y los problemas planteados por otras historiografías nacionales sobre este proceso quizá uno de los que más posibilidades ofrece para la elaboración de variadas y sugerentes miradas compartidas.

 

Obras citadas

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