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VENEZUELA ANALITICA en su tercera edición aniversaria se enorgullece en ofrecer a sus lectores, amantes del arte el texto de los curadores de la exposición GENIO Y GLORIA de ARTURO MICHELENA 1863-1898 EN EL CENTENARIO DE SU MUERTE.

INTRODUCCIÓN- ALGUNAS PREMISAS SOBRE LA EXPOSICION

I. EL RECONOCIMIENTO INETERNACIONAL PARIS 1886-1892.

II. LA ADMIRACIÓN NACIONAL: VENEZUELA 1890-1898

Algunas primicias sobre la exposicisión.
RAFAEL ROMERO DIAZ- JUAN IGNACIO PARRA SCHLAGETTER

Aquel viejo proverbio que reza "nadie es profeta en su tierra", encuentra su más rotunda excepción en el caso del pintor venezolano Arturo Michelena. Laureado y reconocido en París, donde transcurrió parte de su formación como pintor y de su madurez creadora, fue también objeto, en vida, de apoteosis, homenajes e innumerables muestras de afecto colectivo en su país natal. Fue celebrado desde niño en Valencia, la ciudad donde nació, se inició en la pintura y transcurrieron sus primeros veintitrés años; y también en la capital donde residió los últimos seis, dejándola a su muerte en luto colectivo. La de Michelena fue una carrera breve pero llena de éxitos. Agobiado por una enfermedad fatal, vivió apenas treinta y cinco años. Sin embargo, su corta vida fue compensada por un indiscutible talento, una gran productividad, una sorprendente versatilidad y la admiración de sus contemporáneos que le valieron la gloria.

Para resaltar los atributos de esta notable figura de nuestra pintura del siglo XIX, la Galería de Arte Nacional ha organizado la exposición "Genio y gloria de Arturo Michelena (1863-1898) en el centenario de su muerte". Concebimos la muestra siguiendo las sugerencias de Alfredo Boulton, desaparecido historiador del arte venezolano, quien nos impregnó de su entusiasmo y curiosidad por la obra de Michelena y nos contagió del interés por difundir la creación del pintor entre las nuevas generaciones. Igualmente valiosas para el desarrollo del proyecto nos han sido las orientaciones de Francisco Da Antonio, presidente de la Fundación Museo Arturo Michelena, conocedor y amoroso crítico de la obra de Michelena

En 1986 la Galería de Arte Nacional presentó una muestra retrospectiva de la obra de este artista, la cual dio cuenta de los diferentes aspectos temáticos de su creación y recorrió su producción desde los momentos iniciales de su carrera, cuando era aún un precoz niño en Valencia, hasta sus obras finales. Para la presente exposición antológica, hemos optado por presentar al público una selección de las obras capitales de Arturo Michelena,con el propósito de destacar la genialidad y el talento indiscutible del pintor,enmarcando en el momento histórico artístico en el cual le toco actuar:el último tercio del siglo XIX en Francia y Venezuela, período de la historia del arte oficial caracterizado por la hegemonía de los preceptos de la Academia francesa.

En esta oportunidad, hemos querido subrayar especialmente la significación de las participaciones de Arturo Michelena en diversos eventos artísticos internacionales de alta concurrencia y gran competitividad, y resaltar particularmente el valor de las diferentes distinciones que recibió Michelena dentro del marco de los Salones de la Sociedad de Artistas Franceses de París (1886-1889 y 1891-1893), de la Exposición Universal Internacional de 1889 en París y de la Exposición Mundial de Chicago (1893), eventos en los cuales participó en vida. Para sustentar la importancia de estos hechos, queremos poner en evidencia dos aspectos reveladores: 1) el Salón es para el momento el máximo evento del arte oficial o académico francés y el más competido concurso de arte europeo, y 2) cuando Arturo Michelena envía sus dos obras al Salón de 1887, y obtiene una medalla de oro de segunda clase por su pintura El niño enfermo, compite con otras 5.316 piezas aceptadas en el Salón de ese año, de las cuales 2.521 son pinturas (MAINARDI, p. 47). Por otra parte, justo es señalar que estos galardones constituyen el primer reconocimiento internacional notorio a la obra de un creador venezolano. Otro de nuestros propósitos curatoriales es destacar la contribución plástica e iconográfica de Michelena a la pintura venezolana, particularmente en lo que se refiere al género histórico, aporte que le valió en vida y le sigue valiendo el elogio de la crítica nacional y el reconocimiento de sus compatriotas.

La producción pictórica de Arturo Michelena es amplísima. La catalogación más completa que existe de su obra, realizada por Enrique Planchart en 1948, registra más de setecientas obras, incluyendo pinturas y dibujos, obras conclusas e inconclusas, así como bocetos, estudios y apuntes. Esta cifra se ha ampliado en el curso de los años con el aporte de las más recientes investigaciones, a las cuales hemos sumado nuestros propios hallazgos. Por ello, con miras a alcanzar las metas que nos propusimos, nuestra primera tarea fue realizar una selección muy restringida de obras, de manera que el conjunto pudiera evidenciar al espectador muy claramente las destrezas plásticas y compositivas de Arturo Michelena, su diestro manejo de las técnicas pictóricas, así como su contribución a la iconografía histórica y al desarrollo de otros temas del arte venezolano. Para ello escogimos cuarenta y cinco pinturas del artista, ejecutadas entre 1887 y 1898. Este lapso comprende los dos momentos que consideramos fundamentales en su carrera y que se resaltan en esta exposición: la conclusión de su formación académica en la Academia Julien de París, bajo las enseñanzas del maestro Jean-Paul Laurens; y el apogeo de su genio artístico, desarrollado en París y Caracas, truncado tempranamente por la muerte del artista.

En lo que respecta a su etapa de formación inicial transcurrida en la ciudad de Valencia, auspiciada por la figura clave del escritor don Francisco de Sales Pérez, la misma está ampliamente reseñada en la cronología de esta publicación. Este período concluye con la exitosa presentación de su obra La entrega de la bandera invencible de Numancia al batallón Sin Nombre, en la Gran Exposición Nacional de Venezuela. Por este cuadro obtiene Medalla de plata en esta muestra conmemorativa del centenario del nacimiento de Simón Bolívar, la cual tuvo lugar en 1883 en Caracas. Este triunfo le facilitará su posterior viaje a Francia, al otorgarle el presidente Joaquín Crespo una beca de sesenta pesos. Michelena parte entonces por primera vez a París, donde desarrolla gran parte de su obra madura, que es el motivo principal de esta exposición.

Siguiendo los criterios rectores y atendiendo los propósitos de la muestra, incluimos en esta antología mayoritariamente obras pictóricas conclusas y en gran parte de gran formato. Sólo se incluyen bocetos en dos casos por razones didácticas: para indicar la escala de la versión final de El niño enfermo, una obra que no se presenta en la muestra; y, para ejemplificar el proceso académico de elaboración larga y meticulosa de las obras que año a año Michelena presentó en el Salón de la Sociedad de Artistas Franceses, exhibimos varios estudios y bocetos de La vara rota. Aunque inconclusas, hemos incluido también La última Cena, por constituir ésta un magnífico ejemplo de la pintura religiosa de Michelena, al mismo tiempo que del dominio magistral del dibujo que poseía el artista; y El panteón de los héroes, ya que se trata de una alegoría histórica inusual en nuestra pintura decimonónica.

Dentro de la selección, quedan incluidas todas las pinturas de Michelena que participaron en los Salones de la Sociedad de Artistas Franceses, y que fueron localizadas y cedidas en préstamo por sus propietarios. Lamentablemente, algunas de ellas, como Retrato de Henri D... (1886) y Una visita electoral (1887), participantes en estos Salones, no han podido ser localizadas aún. También incluimos en esta sección Los morochos que, aunque pintada en Caracas, fue enviada al Salón de 1893.

Asimismo, forman conjuntos privilegiados en la muestra una selección de obras encargadas a Arturo Michelena por el Estado venezolano o por particulares, específicamente las de asunto histórico y los retratos de héroes o personajes de relevancia en el ámbito político, eclesiástico o social venezolano; las más importantes pinturas de tema religioso encargadas por la Iglesia; y finalmente una antología de obras que estimamos significan un aporte a la pintura venezolana, como las de tema paisajístico, o que bien constituyen un ensayo del artista con experiencias pictóricas contemporáneas, como los cuadros de tema oriental pintados por Michelena durante su primera estadía en París, al margen de sus envíos al Salón de la Sociedad de Artistas Franceses.

De esta manera y gracias a un enorme esfuerzo institucional y del equipo organizador de la muestra, la selección conformada permitirá al público de la Galería de Arte Nacional ver reunidas por primera vez las más significativas obras del maestro Arturo Michelena. Por una parte, se exhiben creaciones muy familiares para el espectador nacional que, por la gran difusión que muchas de ellas han recibido, se han erigido en verdaderos íconos de nuestra pintura, como Miranda en La Carraca, Vuelvan caras, Carlota Corday y La joven Madre, entre otras. Por otra parte, presentamos pinturas menos conocidas por el gran público, o que sólo lo han sido a través de reproducciones. En algunos casos se trata de imponentes obras, como Pentesilea, que no ha sido exhibida en museos o ámbitos públicos desde los comienzos de este siglo; como La última Cena, que nunca antes ha sido mostrada fuera del sitio donde fue instalada originalmente, la Iglesia Catedral de Caracas; o como La Multiplicación de los panes y los peces, de la Iglesia Santa Capilla, exhibida en una sola oportunidad, en 19 11. En otros casos se trata de obras prácticamente inéditas para nuestro país, como es el caso del retrato del Mariscal Antonio José de Sucre. Este magnífico retrato regresa temporalmente a Venezuela desde Bolivia, donde ha permanecido en la Cámara de Diputados del Congreso de esa nación desde 1895, cuando fue obsequiada por Venezuela al gobierno de ese país.

Como mencionamos antes, dos momentos o períodos de la vida de Arturo Michelena constituyen el centro de atención preferencial de nuestra proposición curatorial y ellos están reflejados en la museográfica de la muestra:

EL RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL. PARIS 1886-1892

Arturo Michelena residió en dos oportunidades en la "ciudad luz". La primera de ellas entre 1885 y 1890 y la segunda de 1891 a 1892. Circunstancias biográficas importantes a subrayar en este período son, por una parte, la reducción en 1886, y luego suspensión en 1887 de la pensión otorgada al joven pintor por el gobierno venezolano para seguir estudios en París, lo que le obligó a realizar obras por encargo y a ejecutar trabajos de ilustración, a fin de poder continuar en esa ciudad unos meses más y participar en el Salón, como anhelaba; por otra parte, en 1892, el diagnóstico de la tuberculosis, la cual lo aquejará hasta su muerte y lo obligará a dejar la capital francesa para temperar a la orilla del mar, en Normandía, y luego regresar definitivamente a Venezuela.

Fue durante esta etapa crucial de su carrera, cuando Michelena ejecutó un significativo conjunto de pinturas con el cual participó en los Salones de la Sociedad de Artistas Franceses de 1886-1889 y de 1891-1893, y en la Exposición Universal Internacional de 1889 en París, eventos donde logrará obtener un reconocimiento sin precedentes en la historia artística nacional hasta ese momento.

Puede resultar ilustrador mencionar algunos aspectos relacionados con el desarrollo y la evolución de estos eventos artísticos en el último tercio del siglo XIX. Desde la década de los años setenta se hicieron cada vez más frecuentes en Francia los "salones de rechazados", instaurados a solicitud de los numerosos artistas que no lograban ser aceptados por los severos jurados -de filiación académica- del salón anual.

Título: Niño enfermo.
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"El niño enfermo."
Oleo sobre tela 80cm x 85cm
París, 1.896

El año 1874 es recordado en la historia del arte por la exposición organizada por un grupo de artistas disidentes del Salón, el cual luego sería conocido como los Impresionistas. A partir de 1881, y hasta su declinación a finales de siglo, los Salones Oficiales de Arte Francés dan paso a los Salones de la Sociedad de Artistas Franceses. Esta agrupación gremial se encargó desde entonces de la gestión de este evento anual, con características organizativas y conceptuales similares a las del Salón Oficial, pero con una representación mayor de los artistas -no estrictamente académicos en los jurados de selección y calificación.

Retrato ecuestre del libertador
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"Retrato ecuestre de Bolívar"
Oleo sobre tela
305cm x 211cm
París, 1.888

Otro hecho importante a destacar es que, durante el Segundo Imperio (1852-1870), los Salones Oficiales se caracterizaron por una presencia creciente de la pintura de género, paisajes y naturalezas muertas, en detrimento de lo que se consideraba la "gran tradición" en el arte de la nación gala. El regreso a esta tradición "( ... ) significaba que la pintura de historia, siempre sinónimo de la Escuela Francesa y por ende de la identidad nacional, sería reinstalada como la más alta categoría de arte" (MAINARDI, p. 41). Y en efecto, a lo largo de la Tercera República (1870-1890), la presencia decisiva de la pintura histórica marcó los años finales de salones de arte en Francia, hecho que agudizó el enfrentamiento entre las posturas académicas tradicionales y las vanguardistas.

Es necesario tener en mente estas circunstancias artísticas para comprender y apreciar justamente la importancia de este momento de la carrera artística del recién llegado a París. A ello habría que agregar dos aspectos que resultan esclarecedores por su influencia directa sobre las características de la obra de Michelena. Pudiéramos decir que el primero de ellos es de orden restrictivo. Michelena produjo su obra en París con miras a ser enviada al Salón anual, en busca del triunfo. Era éste un evento artístico oficial donde reinaba, como señalamos, la pintura académica, de corte realista y prevaleciente temática histórico-anecdótica.

Nuestro pintor debió entonces estudiar, asimilar y cumplir con las exigencias conceptuales, temáticas y técnicas que le impuso la participación en el Salón. Ello explica su firme adhesión al realismo oficial, los asuntos históricos, mitológicos y de género que abundan en esta etapa de su creación, el famoso fini o acabado impecable y reluciente de sus cuadros y los formatos sorprendentes de las telas, tal como lo imponía la Academia. Es necesario recordar que el Salón francés era auspiciado por el Estado. "Por su capacidad para encargar y adquirir obras de arte, organizar exposiciones (y especialmente el Salón), otorgar títulos honoríficos ( ... ), el Estado tenía virtualmente el privilegio sobre todos los dominios de la vida artística del siglo XIX" (JONES, p. 55). El Salón era el momento ideal para la escogencias de artistas susceptibles de ser beneficiados por las bondades de la Administración.

Granizo de Reims
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"El granizo de Reims"
Oleo sobre tela
197cm x 224cm
París 1.889

La joven madre
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"La joven madre"
Oleo sobre tela
172cm x 141cm
París 1.889

Este comentario referido a Francia, puede perfectamente ser desplazado a Venezuela, un hecho que debió tener en cuenta Michelena a la hora de ejecutar sus envíos al Salón y pensando en su ulterior establecimiento definitivo en Venezuela.

El segundo aspecto es de orden más bien generativo para su carrera. Arturo Michelena realizó su obra en París bajo las enseñanzas de uno de los más exitosos maestros del academicismo francés, Jean-Paul Laurens. Este pintor fue " ( ... ) uno de los ejemplos más coherentes y más convincentes de la evolución de la pintura histórica en los años 1880-1890 hacia una dramatización expresiva, condición necesaria de la última reinvención del género" (DE CARS, p. 16). La influencia del maestro Laurens.se siente más en la pintura histórica desarrollada por Michelena en París, y a lo largo de su carrera, en la cual representa el hecho o suceso como un momento dramático, escenificado dentro de un sorprendente marco arquitectónico, y dirigido a emocionar e incluso conmover al espectador.

Es importante aclarar, sin embargo, que Arturo Michelena, conocedor de la tradición neoclásica en el arte francés -su talento dibujístico así lo revela- e impregnado del aliento post-romántico de la época, fue uno de esos artistas que no adoptaron a ultranza los preceptos del arte académico, oficial o pompíertantas veces atacado por la crítica de este siglo por constituir una vuelta constante hacia el pasado y sus formas ya caducas y disueltas, y que tampoco buscaba insertarse en la vanguardia del momento. Más bien, Michelena asumió una tercera vía, el famoso just milieu (justo medio), término acuñado por la crítica francesa de la época, que " ( ... ) buscaba dar una representación del mundo moderno conforme a su propia realidad interior" (DE CARS, p. 13). Esta postura artística le llevó a asumir un estilo ecléctico para representar sus asuntos, una manera académicamente virtuosa en la técnica, y una expresión llena de matices románticos, a veces literarios e incluso poéticos.

Carlota Corday
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"Carlota Corday"
Oleo sobre tela
234cm x 314cm
París 1.889

Con esta perspectiva más comprehensiva la crítica aborda hoy el arte del siglo XIX, especialmente el producido en Francia: no con una visión dicotómica (academia/vanguardia), evolucionista y lineal de la historia del arte, sino con un acercamiento abarcador y comprensivo de la pluralidad de manifestaciones estéticas y personalidades artísticas que se dieron simultáneamente en ese momento de la historia del arte occidental.

LA ADMIRACIÓN NACIONAL: VENEZUELA 1890-1898

En su etapa inicial, transcurrida en Valencia, el joven Michelena se inspiró paar su pintura en el entorno histórico, social y geográfico que le rodeaba. En el año 1890, íntermezzo venezolano de sus estadías en París, y fundamentalmente a partir de su regreso definitivo al país en 1892, Michelena crea un amplio conjunto de obras cuyos temas están de nuevo ligados a la realidad venezolana. Pinturas históricas, retratos y paisajes, así como óleos de tema religioso, son ejecutadas tras la perdurable experiencia plástica y artística que significó el período parisino de su carrera, pero desprendido ahora de las exigencias del Salón. Este hecho le confirió una mayor libertad expresiva y técnica a su obra, al mismo tiempo que una intensificación de su eclecticismo estilístico.

La muerte de Sucre en Berruecos
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"La muerte de Sucre en Berruecos"
Oleo sobre tela
120cm x 175cm
Caracas 1.895

Miranda en la Carraca
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"Miranda en la Carraca"
Oleo sobre tela
197cm x 245cm
Caracas 1.896

También en el caso de esta producción venezolana, puede señalarse la existencia de un par de hechos que resultan determinantes para la obra del pintor. Primero, muchas de estas pinturas le fueron encargadas al triunfante maestro por el gobierno nacional, la Iglesia o por particulares. Si bien Michelena se encuentra libre de las presiones impuestas por el Salón, aparecen ahora las limitaciones e imposiciones propias del encargo, en lo relativo al tema o motivo. Pero no podemos olvidar que, al mismo tiempo, la comisión le permitió al pintor desarrollar su producción, reafirmar su técnica, asegurar su modus vivendi (con lo cual puede dedicarse a asuntos de su mayor interés), además de constituir un síntoma ostensible de su éxito como pintor. Aunque el historiador Juan Calzadilla ha comentado también cómo los numerosos encargos recibidos por Michelena en los últimos meses de su vida -una ayuda que el artista debió recibir más bien cuando no contaba con suficientes medios de subsistencia en París- han debido contribuir a minar la salud del pintor y producir el desenlace fatal.
Como lo refiere él mismo, Michelena no mostró particular predilección por el género retratístico, sin embargo recibió una notoria demanda para ejecutar innumerables semejanzas de muchos compatriotas del pasado o sus contemporáneos. Pero es sin duda en aquellos realizados por libre escogencia, como el de su esposa Lastenia Tello de Michelena (1890), donde podemos evidenciar más fácilmente el regocijo del pintor ante el objeto de su arte. También en la pintura de paisajes, pintada al aire libre, el artista se muestra desenvuelto y transparente, como el aire que el artista agobiado por la tuberculosis solicitaba del campo. El paisaje en Michelena es esa hermosa obra, relativamente pequeña en dimensiones, donde plasmó sus íntimas miradas sobre el colorido y la atmósfera de Caracas y sus cercanías; pero es también el sobrecogedor o musical, siempre cuidado trasfondo escenográfico que enmarca sus épicos óleos como Vuelvan caras y La muerte de Sucre en Berruecos, los mitológicos como Diana cazadora o los bíblicos como La multiplicación de los panes.

Diana cazadora
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"Diana cazadora"
Oleo sobre tela
351cm x 296cm
Caracas 1.896

Joaquín Crespo
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"Retrato ecuestre del General Joaquín Crespo"
Oleo sobre tela
346cm x 253cm
Caracas 1.897

Por otra parte, en la pintura de tema venezolano desarrollada por Arturo Michelena, interviene un factor de orden emocional insoslayable. Pues, a decir de Enrique Planchart, " ( ... ) Michelena no puede encontrar allí (en París) sino el reflejo de escuelas europeas, ninguna de aquellas obras despertará en su conciencia el recuerdo de la luz del trópico, ni aún de los aspectos fácilmente típicos de la vida venezolana. Nada había allí capaz de estimularlo o impulsarlo a solicitar en nuestro ambiente temas fundamentales en lo pictórico para sus obras futuras" (PLANCHART, pp. 23-24). Es quizás ese estímulo de la historia y la tierra patria, cercanas, estudiadas, vividas y amadas por el pintor lo que agudiza su creatividad de este momento; " ( ... ) sus mejores aciertos -señala Boulton- los logra al tratar los temas de su patria, al pintar a sus compatriotas. Es entonces cuando su pintura se hace venezolana, al crear Vuelvan caras, Miranda en La Carraca( ... ) En estos lienzos se encontrará una fibra recóndita, en la cual el artista vibra al unísono con el sentimiento del pueblo, y es cuando su obra, en verdad, se transmuta en símbolo popular y nacional" (BOULTON, p. 18 U. Se trata ciertamente de una obra plena de elocuencia narrativa, cercana a nuestra idiosincrasia y que responde al gusto de su época, pero no por ello podemos concluir que el artista buscó una realización ligera y fácil. Michelena, perseverante y creativo, siempre aportó más de lo que se le exigió y se afanó en superarse constantemente a sí mismo, contra todos los impedimentos que en vida confrontó.
Finalmente, queremos dedicarle unas palabras a la investigación que emprendimos especialmente para esta exposición. La bibliografía sobre Arturo Michelena es abundante e incluye importantes y serios trabajos de Enrique Planchart, a quien debemos la primera catalogación exhaustiva de la obra del pintor, realizada en 1948; así como de Juan Róhl, Alfredo Boulton, Cornelis Goslinga, Juan Calzadilla y Francisco Da Antonio, entre otros agudos historiadores del arte en Venezuela. Todos ellos han abundado en su biografía, en las características plásticas de su producción, y en las circunstancias históricas que vieron surgir su obra. Sus más importantes opiniones y hallazgos nos han servido en muchas ocasiones como punto de partida, y las hemos

Panteón de los héroes
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"Panteón de los héroes"
Oleo sobre tela
135cm x 168cm
Caracas 1.898

El desván del anticuario
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"El desván del anticuario"
Oleo sobre tela
69cm x 53cm
Caracas 1.893

En esta oportunidad, nuestra búsqueda ha sido dirigida especialmente a localizar información hasta ahora no conocida sobre las obras fundamentales de Michelena. Para ello, hemos debido recurrir a las fuentes documentales primarias ubicadas en archivos de París, Nueva York, Caracas y Valencia. Ello nos ha permitido en algunos casos precisar o complementar los datos disponibles, despejando las inconsistencias de los mismos o las disparidades existentes entre diferentes autores; en otros casos hemos tenido la fortuna de descubrir datos inéditos. Los resultados de nuestra investigación están recogidos fundamentalmente en el catálogo de obras que elaboramos para esta publicación, el cual incluye comentarios históricos y plásticos sobre cada una de las obras expuestas; también hemos incluido otra parte del material en la sección documental de esta publicación.

Finalmente, los curadores de esta exposición queremos dejar testimonio de nuestro agradecimiento a la directiva de la Galería de Arte Nacional por haber acogido este proyecto expositivo, así como al personal de la institución por habernos brindado un profesional y entusiasta respaldo.

Caracas, 27 de julio de 1998

Bibliografía

BOULTON, Alfredo. Historia de la pintura en Venezuela, tomo 2.

DE CARS, Laurence. "Jean Paul Laurens et la peinture d'histoire sous la TroisiémeRepublique".En:Jean-Paul Laurens. 1838-1921. Peintre d'histoire (catálogo de la exposición).

JONES,Kimberly."Jean-PaulLaurensetl'Etat".En:Jean-Paul Laurens. 1838-1921. Peintre Whistoire (catálogo de la exposición).

MAINARDI, Patricia. "The end of the Salon. Art and the State in the Early Third Republic."

PLANCHART, Enrique." La pintura en Venezuela."