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Política y Elecciones (1897-1997) /I

Jesús Sanoja Hernández

Entre 1897 y 1947 transcurrieron cincuenta años, la mayoría de ellos de oscuridad política (1899-1935), de controversias y convulsiones otros (1897-1899), con el alzamiento del Mocho Hernández y la invasión castrista, y 1936-41 con el período de transición de López Contreras. En cuanto al período medinista, inconcluso debido a la irrupción de la logia militar y AD, y que cubrió entre 1941 y 1945, con él empezó en serio la discusión acerca del voto directo, universal y secreto que la Junta Revolucionaria de Gobierno consagró por decreto del 15 de marzo de 1946 al convocar a elecciones (27 de octubre) para Asamblea Nacioal Constituyente.

De manera pues, que entre las elecciones de septiembre de 1897, donde participó en condiciones desiguales el Mocho Hernández, el político de masas de aquel tiempo, y las de diciembre de 1947, en las cuales resultó electo Rómulo Gallegos, el novelista más popular que ha tenido el país el proceso fue altamente contradictorio, con balance negativo hasta 1946. Sólo en este año los venezolanos pudieron votar libremente y escoger por voto directo y secreto a los miembros de la Constituyente, para un año más tarde hacer lo mismo con los miembros del Congreso y el Presidente de la República.

Ramón J. Velásquez, en La caída del liberalismo amarillo, hizo descripción viva y emocionante de lo que fue el proceso electoral de 1897. La figura estelar, por supuesto, era el Mocho Hernández, cabecilla del Partido Liberal Nacionalista, y no el candidato oficial del presidente Crespo, que lo fue Ignacio Andrade. Aquellas resultaron elecciones sospechosas de fraude. No era posible que con la popularidad de Hernández, con su s innovaciones propagandísticas traídas de EEUU y con lo grisáceo de Andrade, éste obtuviera "oficialmente'' 406.610 votos contra apenas 2.203 del Mocho.

Escribió Velásquez acerca de aquel evento extraordinario: "Hernández recorre el país de pueblo a pueblo, realizando por primera vez en Venezuela una campaña electoral de tipo moderno. "Después de 50 años de inacción, de marasmo, se vuelve a movilizar el pueblo'', apunta un periódico hernandista recordando la campaña presidenciaal de Antonio Leocadio''.

No esperó mucho el caudillo nacionalista para alzarse en armas, ya que además de tribuno excepcional, era militar de sangre hirviente, aunque sin la marca del éxito en la frente. Cerca de Valencia, en la hacienda de Queipa, lanzó el grito de guerra el 2 de marzo de 1898. Crespo mismo salió a combatirlo pero cayó en combate el 16 de abril en La Mata Carmelera.

Con el fraude de 1897 y el alzamiento mochero comenzó una etapa de enormes convulsiones y largas dictaduras en el país. (Castro, a su vez, se alzara el 23 de mayo de 1899, en invasión que, relampagueante y con enemigo demoralizado, triunfaría el 22 de octubre. Los andinos llegaban al poder, aunque durante su gobierno, el llamado Círculo Valenciano funcionase como "entourage'', como anillo de hierro político.

De modo que Venezuela entró al siglo XX con una tiranía que ni siquiera terminaría con la asunción del compadre Gómez. El golpe rehabilitador de diciembre de 1908 lo que logró fue prolongar la dictadura, ahora sí más andina, por 27 años, hasta el 17 de diciembre de 1935.

Hubo elecciones entonces entre 1899 y 1935? No las hubo. Para quedarse con el poder conquistado por las armas, Castro impuso la reforma de la Constitución en 1904, que le facilitó dos maniobras que el suponía salvadoras: la Presidenta provisional y la elección (reeleción) para un período más dilatado que el habitual, de 1905 a 1911, para así creía él culminar con la celebración del centenario de la Independencia.

Lo que no le resultó a Castro, depuesto por su compadre Gómez, a éste sí le resultaría: Gómez no fue derrocado por nadie sino por la muerte, ni fue electo por el pueblo sino por Congresos ad hoc, nombrados a dedo, sumisos y vergonzantes. Veamos: primero, el 19 de diciembre de 1908 se quedó con el mando por golpe palaciego; segundo, en agosto de 1909, tras reforma constitucional que limitaba el período a cuatro años, fue elegido Presidente Provicional "por el Congreso'', y Presidente Constitucional el 27 de abril de 1910 para el período cuatrienal 1910-1914.

Se suponía entonces que en 1913 habría elecciones, pero no las hubo. Inventó Gómez una invansión castrista, o si realmente estaba en curso, la tomó como pretexto y se declaró en campaña para salvar a la patria de aquel monstruo que había sido amigo, compadre y jefe de la invasión que lo trajo desde Colombia hasta Caracas. Se marchó a Maracay, a la que convertiría en la plaza fuerte del régimen, y dejó como Presidente del Consejo de Gobierno y Presidente de la República (interino digamos) a Gil Fortoul, ilustre historiador, que con Vallenilla Lanz, Arcaya y otros positivistas formaba la élite: eran y seguirían siendo "los ideológos del régimen''.

Este de 1913, al cual Pocaterra llamó "segundo golpe de Estado'', sirvió para que no hubiese proceso electoral alguno y para que Arévalo Gonzalez, quien había propuesto la candidatura de Félix Montes, en editorial de El Pregonero, fuese encarcelado por ocho años y el periódico, de gran tradición, cerrado para siempre. Gómez armó un Congreso de Plenipotenciarios y propuso que éste nombrase a Márquez Bustillos Presidente Provisional y que a él lo designase como Jefe del Ejército Nacional.

Desde el mismísimo 1908 comenzó en Venezuela la obsesión por el Jefe Unico, consagrado poco después con nombre propio: Gómez Unido, según la fórmula de Ezequiel Vivas. Gómez escogía a los Congresos y los Congresos lo escogían a él como Presidente Provisional, Presidente Constitucional o Jefe del Ejército, o estas dos últimas cosas al mismo tiempo.

Fíjense lo que de su estrategia escribió Pocaterra: "La labor quedó rematada en mayo de 1915, cuando el Congreso eligió Presidente Constitucional para el período 1915-1922 a Gómez, si bien él no se apresuró a encargarse del Poder, conservando aquella cómoda actitud: Presidente Electo de la República y Comandante en Jefe del Ejército Nacional, acampado en Maracay, y apareciéndose a veces inesperadamente en Caracas para ver "cómo iba el amigo doctor Márquez Bustillos", que seguía en virtud de la ex elasticidad del "Estatuto Provisorio'' fingiendo de Presidente Provisional con sus dos vicepresidentes, Caracciolo Parra y Rojas Fernández''.

Así se llegó a 1922, transponiendo la I Guerra MUndial, el complot de enero de 1919, las largas y severas prisiones en La Rotunda y la llegada del Minotauro, es decir, del petróleo, con el reventón de Los Barrosos. Gómez, como si estuviera en la Presidencia o en la Comandancia del Ejército por mandato divino, estaba ahora en la Presidencia, por período de siete años y con dos auxiliares pertenecientes al clan: Juancho, el hermano, y José Vicente el hijo, uno como primer y el otro como segundo vicepresidentes.

¡Habráse visto tal descaro! Sin embargo, no faltan quienes añoran un tipo de gobierno como el gomecista, pues parece ser moda impuesta por el deterioro de la democracia y el desprestigio de los partidos, que se mire a lo peor del pasado en busca de lo mejor (en teoría) del futuro. Si no, tampoco se explicaría por que cierta ola de neoperezjimenismo ha llegado a las playas de la nostalgias. Como sea, a esta primera parte sobre el medio siglo de política y elecciones, 1897-47, le seguirán otras, para después llenar el otro medio siglo que va de 1947 a 1997.


Economía Hoy, 17 de octubre de 1997


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