- Gobernabilidad para una Democracia Eficiente
y Participativa
- I. Introducción
- 1. Los Jefes de Estado y de Gobierno de los 21 países
iberoamericanos nos hemos reunido por sexta vez en el marco de la Conferencia
Iberoamericana, en las ciudades de Santiago y Viña del Mar, República
de Chile, los días 10 y 11 de noviembre de 1996. En este nuevo encuentro
confirmamos y realzamos los principios y objetivos que hemos adoptado en
Cumbres anteriores, que han consolidado la fuerza de nuestra Comunidad
Iberoamericana, como espacio de Concertación y cooperación
de características propias.
- 2. Reafirmamos nuestro compromiso con la democracia,
el estado de derecho y el pluralismo político, el respeto a los
derechos humanos y las libertades fundamentales, el imperio del Derecho
Internacional y de los principios consagrados en la Carta de las Naciones
Unidas y, en especial, los principios de soberanía, de no intervención
y de igualdad jurídica de los Estados, así como el derecho
de cada pueblo a construir libremente, en paz, estabilidad y justicia,
su sistema político y sus instituciones. Este conjunto de compromisos
y de principios, que se sustenta en el acervo cultural e histórico
que compartimos y que nos ha llevado a constituir la Conferencia Iberoamericana,
es la base fundamental y el marco conceptual que orienta nuestra reflexión,
decisiones y objetivos que nos hemos trazado en relación con el
tema de la gobernabilidad para un democracia eficiente y participativa.
- 3. En la Cumbre de Bariloche afirmamos que Iberoamérica
enfrenta un triple desafío en los umbrales del siglo XXI: la promoción
y la consolidación de un desarrollo económico y social sostenido
y sostenible; la profundización, ampliación y consolidación
de los procesos de integración regional; y su inserción en
un mundo en profunda transformación tecnológica y productiva.
A estos inmensos desafíos se les une el imperativo de impulsar el
desarrollo político, capaz de atender las demandas de una sociedad
más participativa, como condición básica para asimilar
e incidir positivamente en estos cambios de escala global. La necesidad
de consolidar nuestras democracias, haciéndolas más eficientes,
participativas y transparentes, se constituye así en una tarea permanente
y en un obligado espacio de reflexión y cooperación para
nuestros pueblos.
- II. Gobernabilidad para una democracia eficiente y
participativa
- 4. En Iberoamérica existe la convicción
de que la independencia de poderes, su mutuo control, la adecuada representación
y participación de mayoría y minorías, las libertades
de expresión, asociación y reunión, el pleno acceso
a la información, las elecciones libres periódicas y transparentes
de los gobernantes, constituyen elementos esenciales de la democracia.
Hoy somos conscientes que la consolidación de la democracia es una
tarea permanente en que cada pueblo, de acuerdo con su tradición
política, debe avanzar resueltamente.
- 5. Nuestras democracias tienen desafíos tales
como asegurar una representación y participación efectiva
de la población, procurando que las opiniones y las iniciativas
-que son condiciones esenciales para el debate abierto y transparente de
la vida pública- fortalezcan a las sociedades. La gobernabilidad
democrática supone también transformaciones sociales, económicas
y culturales profundas que conduzcan a disminuir las desigualdades y los
problemas de exclusión social. En este punto corresponde a nuestros
Estados una importante e intransferible función.
- 6. A estos desafíos se suman nuevas exigencias
derivadas tanto de la globalización como de los propios ajustes
económicos, las que hacen urgente e imperativa la cooperación
iberoamericana. Asimismo, nuestras democracias deben hacer frente a los
retos que suponen la superación de la pobreza, el mejoramiento de
la seguridad pública y de la administración de justicia,
así como el combate contra la corrupción, el terrorismo,
las drogas ilícitas y sus problemas conexos, el lavado de dinero
y otras formas de delincuencia organizada internacional.
- 7. Esta Cumbre persigue establecer un amplio programa
de cooperación política para Iberoamérica. Se fundamenta
en una reflexión sobre la marcha de la democracia, que nos señala
en qué materias podemos cooperar y las condiciones que permiten
que esa cooperación sea posible y eficaz. Tenemos la convicción
que podremos realizar un vasto intercambio de experiencias nacionales relacionadas
con el fortalecimiento de nuestras instituciones políticas, con
la formulación y aplicación de políticas públicas
y con la intensificación de nuestras instancias de concertación.
Estos intercambios, que ya existen a diferentes niveles y con diverso grado
de desarrollo, deben ser impulsados con el único fin de ayudar a
que nuestras democracias sean expresión de un gobierno efectivo
para nuestros pueblos.
- III. Condiciones para una cooperación política
iberoamericana
- 8. La cooperación política implica una
interacción entre las naciones, que se fundamenta en el respeto
irrestricto a la soberanía, la integridad territorial, la autodeterminación
y la independencia de cada país. Ella exige que las tradiciones
nacionales arraigadas en cada una de nuestras sociedades sean respetadas,
y que se posibilite la elección de los medios, los instrumentos
y los mecanismos que cada Nación considere más idóneos.
- 9. Esta cooperación política se funda en
criterios desarrollados en Cumbres anteriores que rechazan cualquier forma
o intento de alterar el orden institucional, que establecen un mecanismo
de consultas en casos de especial urgencia y relevancia y que han permitido
gestiones y posiciones comunes en defensa de los valores democráticos
y de la soberanía, fundadas en compromisos aceptados por nuestros
países.
- IV. Dimensiones internacionales de la gobernabilidad
en democracia
- 10. La experiencia política de los países
iberoamericanos pone de manifiesto que la gobernabilidad democrática
se fortalece en un entorno de paz y seguridad internacionales. Asimismo,
valoramos que el régimen democrático contribuye decisivamente
a las relaciones pacíficas entre los pueblos.
- 11. La globalización se ha convertido en un elemento
característico de la sociedad contemporánea que incide en
la vida de nuestros pueblos y en las acciones de los gobiernos. Sólo
una comprensión cabal de los alcances de este proceso, nos permitirá
encarar sus riesgos, aprovechar sus oportunidades y amortiguar los efectos
que inciden sobre los sectores más vulnerables de la población.
- 12. En el marco del regionalismo abierto y con el propósito
de integrar a nuestros países en un sistema económico interdependiente
y crecientemente globalizado, nuestros gobiernos han suscrito e impulsan
activamente diversos acuerdos de liberalización de intercambios
comerciales a nivel mundial, regional y subregional.
- 13. En este sentido, rechazamos la aplicación
de medidas unilaterales, particularmente las coercitivas, contrarias al
libre comercio. Ellas constituyen un factor adverso al crecimiento y estabilidad
de Iberoamérica, que afecta la gobernabilidad en democracia.
- 14. Destacamos los esfuerzos binacionales y subregionales
para desarrollar las infraestructuras de transportes y comunicaciones,
que promueven los intercambios económicos, sociales y culturales,
tanto entre los países de Iberoamérica como con otras regiones
del planeta. De este modo, se está construyendo una red de relaciones
cada vez más densa y multifacética, que aproxima el anhelo
de integración de nuestros pueblos a un horizonte de realización
más cercano.
- 15. Nos comprometemos a intensificar los lazos de cooperación
internacional en la lucha contra la corrupción, el terrorismo, las
drogas ilícitas y sus problemas conexos, el lavado de dinero, el
tráfico de armas y otras formas de delincuencia organizada internacional.
Para ello, conforme lo permitan nuestras legislaciones nacionales, buscaremos
los mecanismos de cooperación policial y judicial que permitan el
intercambio de información sobre las actividades delictivas; el
mejoramiento de la coordinación entre las autoridades judiciales
y policiales; y la puesta a disposición de las autoridades judiciales
competentes de los responsables de los actos criminales para su enjuiciamiento
y cumplimiento de penas en sus correspondientes países o mediante
la extradición. Asimismo, desarrollaremos, mejoraremos y promoveremos
los convenios bilaterales y multilaterales sobre este tema, con el fin
de intensificar esta cooperación.
- V. Dimensiones socioeconómicas de la gobernabilidad
en democracia
- 16. Reafirmamos el hecho de que la estabilidad democrática
y el desarrollo económico y social son conceptos que tienden a reforzarse
mutuamente, ya que las democracias requieren de políticas sólidas
que aseguren un desarrollo económico integral de la sociedad.
- En este contexto, el tema de la igualdad de oportunidades
se plantea con fuerza en la agenda pública, más aún
cuando la aplicación de políticas y de prácticas inadecuadas
agravó los problemas sociales existentes. La democracia requiere
de un Estado que, promoviendo la equidad, concilie los imperativos de crecimiento
económico y desarrollo social, privilegie la inversión en
el campo social, promueva la igualdad de oportunidades y responda eficazmente
a las aspiraciones legítimas de los hombres y mujeres de nuestra
región. Ello significa un vasto intercambio de ideas y experiencias
en torno a temas tales como: adecuados sistemas tributarios; formas efectivas
de gasto social; focalización sectorial y territorial de políticas
sociales; educación; salud; lucha contra la pobreza y formas de
contribución solidaria de la sociedad civil.
- 17. En Iberoamérica existe actualmente una comprensión
más amplia de los agentes del desarrollo y de las políticas
públicas. Se acentúan la conciencia de que tareas como el
crecimiento económico, la creación de más y mejores
empleos, y la promoción de la igualdad de oportunidades, no son
exclusivas del sector público o del sector privado.
- Destacamos las experiencias positivas de la acción
conjunta del Estado, los empresarios y otras entidades privadas y de las
organizaciones sociales, en el diseño, la gestión y la evaluación
de diferentes políticas públicas. Cada vez más la
comunidad organizada, a nivel municipal y regional, quiere tener voz y
acción en la solución de los problemas que la aquejan. Estos
son cambios que debemos reconocer y valorar positivamente.
- 18. El crecimiento y la equidad son exigencias compatibles,
de allí la importancia de que el Estado contribuya a garantizar
la complementariedad entre ambas: el mantenimiento de los equilibrios macroeconómicos;
la inversión en recursos humanos; la generación de empleo
productivo y la modernización tecnológica. Esta confluencia
entre democracia y modernización se facilita cuando el gobierno
y la sociedad jerarquizan un conjunto consistente de propuestas de transformación
productiva con equidad, colaborando así a una mayor certidumbre
de expectativas y acciones.
- VI. Dimensiones políticas de la gobernabilidad
en democracia
- 19. La gobernabilidad en democracia supone la representación
y participación de todos los habitantes de nuestros Estados, sin
consideración de origen, raza religión o sexo, con especial
consideración a las poblaciones indígenas, pues ello refrenda
la legitimidad de la democracia política. Ello implica reconocer
la contribución de las mayorías y de las minorías
al perfeccionamiento de nuestros modelos democráticos. Compatibilizar
estos requerimientos con el respeto al principio de la igualdad entre todos
los hombres y mujeres que habitan Iberoamérica, constituye un desafío
para nuestras sociedades.
- 20. Uno de los mayores logros históricos de nuestras
naciones ha sido el paso de una política basada en el conflicto
a una política basada en la cooperación, que busca poner
en común las ideas y los esfuerzos y resolver los conflictos dentro
de cauces institucionales, respetando los derechos al debate político.
Valoramos, asimismo, que la búsqueda de acuerdos se haya convertido
en una práctica en otros ámbitos de la sociedad, como por
ejemplo en el área sindical y empresarial.
- 21. Estamos convencidos de que la dignidad de las personas,
la igualdad y la participación plena de mujeres y hombres en la
política, la economía y la sociedad, son fundamentales para
la práctica democrática. La noción de que ningún
ciudadano puede verse afectado en sus derechos fundamentales en nombre
de una visión dogmática acerca de la sociedad, del Estado
o de la economía, debe afianzarse hondamente en la cultura democrática
de nuestros pueblos.
- 22. Al respecto, señalamos la importancia de instituciones
que faciliten una defensa más eficaz de los derechos humanos y de
las garantías fundamentales, como los Defensores del Pueblo y los
Procuradores de Derechos Humanos. Al mismo tiempo, consideramos imprescindible,
para el desarrollo de la gobernabilidad de la región, garantizar
también los derechos sociales, económicos y el respeto a
la diversidad cultura.
- 23. La raíz ética de la actividad política
-la exigencia de valores y de sentido de vocación por la acción
colectiva-, constituye el fundamento más importante del respeto
hacia esta actividad. Elevar la calidad de la política, de la dirigencia
y del debate público debe ser una tarea compartida por todos. Por
ello, nos comprometemos a promover el prestigio de la política,
para revalorizar su papel en la vida diaria de nuestros conciudadanos,
y a estimular su participación política y social. En este
sentido, fortaleceremos, desde la más temprana escolaridad, los
programas de formación ciudadana y de educación para la democracia
y la participación.
- 24. Las agrupaciones y los partidos políticos
tienen un papel esencial en el desarrollo democrático. Por ello,
reforzaremos sustantivamente la responsabilidad de estas agrupaciones y
partidos en la mediación, en la representatividad nacional y en
la selección de los liderazgos, de conformidad con la legislación
y las tradiciones políticas de cada uno de nuestros países,
para fortalecer su prestigio y legitimidad entre la población.
- 25. Para ello, es necesario que las agrupaciones y los
partidos refuercen la definición de sus programas, modernicen sus
organizaciones, establezcan modalidades transparentes de financiamiento
y refuercen su capacidad de adaptación a las nuevas exigencias de
la economía mundial y a las reformas institucionales de cada país.
Son también indispensables programas que desarrollen el carácter
de derecho público de los partidos.
- 26. El carácter representativo y participativo
de la democracia ha tenido un sólido fortalecimiento en Iberoamérica
con la celebración periódico de elecciones libres y competitivas,
así como mediante el recurso frecuente, en algunos países,
a referéndum y consultas directas a la población. Existe
un notable mejoramiento de la organización y administración
electorales, a través de una moderna institucionalidad de sus organismos,
que han permitido la realización de procesos transparentes con pleno
respeto a los requisitos esenciales del derecho electoral. Por otra parte,
han existido debates e inciativas para reformar los sistemas electorales
hacia modalidades que permitan una representación más democrática
de la población y una mayor relación entre los electores
y los elegidos. En esta materia, la disponibilidad de información
confiable -acerca de las tasas de abstención electoral, del nivel
de inscripción en registros electorales, en los partidos y agrupaciones
políticas- constituye un paso adicional para el fortalecimiento
de la democracia.
- 27. La consolidación de la democracia implica
el desarrollo de una cultura de la responsabilidad mutua entre los ciudadanos
y las autoridades. Esta es una de las áreas más inexploradas
de nuestros esfuerzos políticos. En el caso de los cargos elegidos,
debe asumirse plenamente la esencia del mandato, con las correspondientes
obligaciones de las partes. Los representantes del pueblo, junto con cumplir
su cometido, deben dar cuenta pública y periódica de su gestión.
A su vez, los ciudadanos deben conocer sus derechos y ejercerlos, así
como respetar las facultades de las cuales están investidos los
órganos públicos y sus titulares. En esta mutua responsabilidad
reside en gran parte la transparencia que se hace exigible actualmente
como una de las principales bases de la democracia.
- 28. La democracia se fortalece en nuestras sociedades
cuando la probidad, la responsabilidad y la transparencia se afirman y
se consolidan como rasgos esenciales del servicio público y de las
prácticas de la sociedad civil y de nuestra cultura política.
Reafirmamos especialmente las medidas que toman nuestros Estados para estimular
estos comportamientos y prevenir la corrupción. La Convención
Interamericana contra la Corrupción, suscrita en Caracas, el 29
de marzo de 1996, nos muestra que es posible tener criterios compartidos
y abrir espacios a la cooperación en estas materias. Nos comprometemos
a continuar realizando el mayor esfuerzo en esta tarea, y en especial a
adoptar las acciones necesarias para lograr la pronta ratificación
adhesión a esta Convención, por los países signatarios.
- 29. En Iberoamérica se realizan numerosas reformas
en las diferentes instituciones políticas y en la administración
y descentralización del Estado, a partir de las particularidades
y necesidades específicas de cada sociedad en el ejercicio de sus
derechos soberanos. Estas transformaciones se sustentan en el consenso
existente acerca de la supremacía y del fortalecimiento del poder
civil como elemento base de la democracia.
- a. El fortalecimiento de las instituciones políticas
- 30. El fortalecimiento de la democracia en Iberoamérica
ha traído consigo una nueva valoración de las instituciones
políticas como pilares esenciales del régimen democrático,
y un interés generalizado por el perfeccionamiento de los regímenes
políticos, de las formas del Estado y de los órganos y estructuras
que lo conforman.
- 31. La reforma del Estado abarca a los Poderes Ejecutivo,
Legislativo y Judicial. Los países han fortalecido las estructuras
de apoyo al titular del Poder Ejecutivo en la coordinación interministerial,
en la formulación de las políticas públicas, en el
procesamiento de información y en sus tareas de comunicación
con los ciudadanos.
- 32. Los Parlamentos experimentan con gran fuerza las
transformaciones de nuestras sociedades. Su función representativa
es hoy más complicada de los que fue en el pasado puesto que deben
articular una mayor multiplicidad de intereses y de grupos. Sus labores
-entre las que sobresale la función legislativa- son cada vez más
complejas, debido al incremento de los aspectos técnicos y especializados
de estos procesos. Ello hace imperativo ampliar las iniciativas tendientes
a apoyar mejores niveles de información y conocimiento para el proceso
legislativo, para la correcta fiscalización y para una apropiada
comunicación con la opinión pública.
- b. La reforma de la Administración Pública
- 34. Las tareas del Estado están igualmente sujetas
a transformaciones para actualizar antiguas funciones y enfrentar otras
nuevas. Obligaciones que el Estado realizaba en forma directa, hoy pueden
necesitar solamente una supervisión y un marco regulatorio claro,
menos burocrático y más indirecto; en otras, como en las
referidas a las políticas sociales, el fomento del progreso técnico
y el apoyo a la inserción económica internacional, se desarrollan
nuevas modalidades más eficientes. En este marco de transformaciones,
resulta necesario redefinir las fronteras entre lo público y lo
privado; las experiencias intentadas -establecimiento de marcos regulatorios
transparentes incorporación de recursos privados a inversión
pública, focalización de subsidios- deben ser incentivadas,
teniendo en cuenta las tradiciones nacionales de nuestros Estados.
- 35. El cambio en la Administración apunta a mejorar
la calidad y eficiencia de su capacidad de gestión, especialmente
en lo que hace al digno trato de los usuarios de los servicios públicos.
Ello es especialmente relevante para la calidad de vida de los sectores
menos favorecidos, quienes recurren masivamente a estos servicios.
- c. La descentralización del Estado
- 36. Al igual que en otras regiones del mundo, en Iberoamérica
han surgido o se encuentran en pleno desarrollo procesos de descentralización
del Estado, que caminan a la par con la consolidación democrática
y las reformas económicas que tienen lugar en la región y
que buscan superar una tendencia centralista. Así, en Iberoamérica
avanza la descentralización, desarrollando espacios políticos,
económicos administrativos y territoriales viables para hace al
Estado más eficiente, para promover la igualdad de oportunidades,
para el pleno ejercicio de la ciudadanía y para consolidar una democracia
participativa con bases locales y comunitarias.
- 37. En este esfuerzo de modernización y descentralización
del Estado en el que estamos empeñados, consideramos al municipio
como uno de los elementos fundamentales del proceso de reformas. No hay
descentralización sin fortalecimiento de la vida comunal, porque
el desarrollo regional se basa en medida importante en la participación
ciudadana a través de municipios eficientes, conocedores de las
necesidades y aspiraciones propias de sus respectivas comunidades. El potencial
del municipio, como uno de los ámbitos de política pública
y de participación y ejercicio de los derechos ciudadanos, se verá
favorecido si se refuerza su capacidad de gestión.
- En este sentido, valoramos también la emergencia
de asociaciones de ciudadanos a nivel comunal, cuya protección y
promoción, coadyuva al desarrollo local.
- 38. Al mismo tiempo, los procesos de descentralización
deben tener presente -en el marco de una estrecha colaboración entre
la Administración Central y las Administraciones Descentralizadas-
el principio de solidaridad, con objeto de evitar posibles desequilibrios,
así como salvaguardar, en el proceso, el principio básico
de la igualdad entre todos los ciudadanos, más allá de su
origen étnico o de su residencia geográfica, al interior
de nuestros Estados.
- VII. Nuestro compromiso
- 39. Como Gobernantes nos comprometemos a fortalecer decididamente
nuestras instituciones y cultura democráticas; a mejorar la calidad
de la política, de sus comportamientos y de sus estilos; a modernizar
la gestión pública y a apoyar los procesos de descentralización;
a crear las condiciones necesarias para aumentar los niveles de equidad
social, consolidar las bases socioeconómicas que harán posible
una democracia integral; y a asumir las oportunidades que ofrece la globalización.
Nuestros colaboradores directos, en coordinación con las sucesivas
Secretarías Pro Tempore, serán los encargados de la promoción
y seguimiento de los lineamientos centrales de esta Cumbre.
- 40. El fortalecimiento y consolidación de la democracia
requiere una gran confluencia de nuestra energía colectiva. Los
dirigentes y ciudadanos de Iberoamérica debemos, sin tardanza, sumar
nuestros esfuerzos a esta tarea crucial para nuestro futuro. Convocamos
a los partidos, a los parlamentos, a las variadas organizaciones de la
sociedad civil, a los organismos internacionales, a desarrollar con fuerza
y creatividad múltiples iniciativas que garanticen la gobernabilidad
democrática en toda Iberoamérica. Tenemos la firme convicción
de que la cooperación política democrática enriquecerá
los horizontes de nuestra Comunidad Iberoamericana y abrirá nuevos
caminos para la anhelada integración de nuestros pueblos.
- VIII. Reuniones Sectoriales. Agradecimientos. Convocatoria.
- 41. Al destacar la riqueza de intercambio de ideas realizados
en las reuniones sectoriales de esta VI Cumbre, hacemos nuestra la Declaración
de Managua, adoptada por el II Encuentro de Ministras y Secretarias de
Estado de Iberoamérica y nos felicitamos de la institucionalización
de esta importante instancia de reflexión en torno a la igualdad
de oportunidades.
- Asimismo, tomamos nota con gran interés de la
"Declaración de Valdivia", adoptada por el Foro Iberoamericano
de la Vivienda y del Desarrollo Urbano.
- Hacemos nuestra la "Declaración de Santiago
para el Desarrollo Sustentable de la Agricultura y del Medio Rural"
y nos felicitamos de la decisión de los Ministros de Agricultura
de Iberoamérica de institucionalizar la existencia del Foro Iberoamericano
de Agricultura, entendido como una instancia permanente de diálogo
acerca de este importante sector de nuestras sociedades.
- Acogemos las conclusiones contenidas en la "Declaración
de Iquique", adoptada por el Foro Iberoamericano de Desarrollo Social.
- Al tomar nota, con interés, de la "Declaración
de Concepción", adoptada por la VI Conferencia Iberoamericana
de Educación, señalamos la importancia que revista para nuestras
sociedades el profundizar la cooperación en torno a la educación
y al patrimonio cultural común iberoamericano.
- Reiteramos que el conocimiento adquirido, a través
de la investigación científica y el desarrollo tecnológico,
cumple un papel fundamental en la gobernabilidad de nuestros países,
por medio de su aplicación en la satisfacción de las demandas
sociales y en la optimización de las capacidades productivas, propiciando
una mayor calidad de vida y la equidad social. Por ello, al hacer nuestras
las conclusiones y recomendaciones de la Conferencia Científica
"El Gobierno de la Ciencia y la Tecnología", reafirmamos
nuestra voluntad de seguir impulsando los esfuerzos en investigación
y desarrollo, la cooperación iberoamericana en este ámbito
y la adopción de medidas que favorezcan el fortalecimiento de los
sistemas científico-tecnológicos de los países de
nuestra comunidad.
- Al tomar nota de las conclusiones de la Conferencia Iberoamericana
de Montevideo sobre Derecho de Asilo, realizada en esa ciudad, expresamos
nuestro interés para que las regulaciones internas en materia de
asilo y extradición sean estudiadas, a fin de lograr una armonización
de ambas instituciones en el ámbito de la cooperación iberoamericana,
atendiendo al debido respeto de la naturaleza de cada una de ellas.
- Nos felicitamos de la realización del V Congreso
Iberoamericano de Academias de Historia.
- 42. Manifestamos nuestra gratitud al Excelentísimo
Señor Presidente Don Eduardo Frei Ruiz-Tagle y por su intermedio
al Gobierno y al pueblo de la República de Chile por la calidez
y gentileza con que hemos sido recibidos en Santiago y Viña del
Mar. Asimismo, deseamos expresar nuestro especial agradecimiento a la Comisión
Organizadora de la VI Cumbre Iberoamericana por la excelencia de la organización
de esta Cumbre y por el desempeño de la Secretaría Pro Tempore
de la Conferencia Iberoamericana, durante 1996.
- 43. Convocamos a todos los Jefes de Estado y de Gobierno
de Iberoamérica a la VII Cumbre Iberoamericana, en la República
de Venezuela, en 1997.
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