El Ruedo Político abre un espacio para el intercambio
entre quienes son los políticos por excelencia: los ciudadanos.
El espacio público ha sido retenido ya por demasiado tiempo por
los políticos profesionales. No se trata aquí, sin embargo,
ni de desplazarlos ni de negar su papel, sino de recuperar para el ciudadano
un privilegio que no debe rendir jamás: su preeminencia como fuente
de poder, el ejercicio de la soberanía, que reside en él,
según el mandato constitucional.
Invitamos desde este nuestro número 20 a nuestros
lectores a incorporarse a este ejercicio enviándonos sus opiniones,
críticas, respaldos y adiciones a lo que exponen los textos, que
presentamos a continuación no como sentencias definitivas sino como
estímulos para el inicio de una conversación mutuamente enriquecedora.