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Revista Electrónica Bilingüe       Nº 12     Febrero 1997

Titular Economía y Petróleo
Declaraciones del Doctor Antonio Casas González, Presidente del Banco Central de Venezuela del BCV, sobre Política Cambiaria
Antonio Casas

A partir del mes de abril de 1996, el tipo de cambio no se fija por acuerdos entre el Ejecutivo y el Banco Central, como era habitual en los períodos en que existió control de cambios, sino que se deja libre. de tal modo que fluctúe según influyan en cada momento la oferta y la demanda de moneda extranjera. Este hecho introduce una distinción importante con los sistemas de cambio fijo, ya que ahora el precio de la divisa asume el papel principal de reequilibrador, por lo que las reservas internacionales se ven menos afectadas que antes.

La modalidad de sistema cambiario aplicada desde julio de 1996 -después de dos meses de flotación del tipo de cambio absolutamente libre- se basó en un sistema de bandas. En una forma muy simplificada, se trata de un sistema que intenta lograr lo mejor de dos mundos posibles: por una parte, aprovecha las ventajas del tipo de cambio fijo en cuanto a la estabilidad de precios, a cuyo logro contribuye. Por la otra, posee en buena medida las virtudes del cambio libremente fluctuante, en el sentido de que transfiere al tipo de cambio la carga que de otra manera soportarían las reservas internacionales, además de que preserva un aceptable grado de competitividad externa e interna, evitando exportaciones. Sin embargo, como todo híbrido, no posee en el mismo gradoque los modelos ìpurosî las virtudes que se les atribuyen a éstos, pero, de la misma manera, tampoco adolece en igual grado de sus defectos.

El compromiso que asumió el BCV bajo el sistema de bandas fue mantener el precio de la divisa dentro de sendos límites, alrededor de una paridad central. Si el precio de la divisa en el mercado tendiera a elevarse hasta tocar el nivel superior de la banda, el Banco Central vendería divisas más allá del suministro normal requerido por el mercado, evitando con esta intervención que el bolívar se devalúe por encima de lo establecido por las bandas. Al contrario, si el tipo de cambio se reduce hasta tocar la banda interior, el BCV intervendría comprando divisas a ese precio, para impedir una excesiva revaluacón. En el primer caso, el objetivo principal es antiinflacionario; en el segundo se busca preservar la competitividad del sector productivo.. En nungún caso podría el Instituto fijar precio y cantidad simultáneamente, tal como lo han demostrado fallidos intentos de control de cambios que trataron de regular ambas variables, con el resultado de que surgieron de manera inevitable los mercados negros.

El sistema de bandas tiene la ventaja de que es autorregulable. Con ello quiero decir que una vez que se establece la regla cambiaria de manera transparente y ésta es verdaderamente creíble por los operadores económicos, el mercado se autocontrola dentro de las bandas definidas. Y esto ocurre porque cuando la tasa de cambio se acerca a cualquiera de los dos ectremos de la banda, los agentes económicos saben con certeza que el Banco Central intervendrá corrigiendo el desequilibrio, y antes de que se produzca la intervención del Instituto, los propios agentes privados se anticipan y corrigen con su conducta el desequilibrio. Por ejemplo, cuando el tipo de cambio se eleve hasta acecarse al límite superior, los agentes intervienen vendidendo divisas a este precio alto, estimulados por la obtención de una ganancia, pues tienen la seguridad de que el Banco Central no permitirá que la moneda nacional se devalúe aún más. Esta reacción incrementa la oferta de divisas en manos del sector privado y presiona el tipo de cambio hacia la baja.

Después de la exitosa experiencia de 1996, a partir de enero de 1997 se ajustaron dos de los parámetros que conforman el sistema de bandas. En primer lugar, la paridad central inicial para 1997 fue ajustada hacia abajo -lo que implica una revaluación- a Bs. 472 por dólar, para adaptar el modelo a la realidad que, gracias al aumento de los precios del petróleo, venia generando más divisas que las originalmente previstas. Este aumento inesperado de la oferta de moneda extranjera condujo necesariamente, al no haber cambios significativos en la demanda, a una disminución del precio de la divisa en el mercado, o, lo que es equivalente, a que su precio en términos de moneda nacional aumentara menos de lo previsto. En consecuencia, es razonable que el año se iniciara con una paridad central más baja que la que hubieran reflejado las previsiones de julio de 1996, que no contemplaban -ni podían hacerlo- el alza de los precios del petróleo.

En segundo lugar, se resolvió también que la pendiente de la paridad central se reduciría a 1,32% mensual, en lugar de 1,5% que fue la vigente hasta diciembre de 1996. Esta decisión se tomó respondiendo al hecho objetivo de que la inflación en 1997 será sustancialmente menor a la de 1996, sobre lo cual el Banco Central no tiene duda alguna. Por último, se mantuvo invariable en -7,5%- la amplitud de las bandas, por considerar que es conveniente que el tipo de cambio fijado por el mercado pueda moverse concierta holgura.

Cuando el Banco Central estableció el concepto de paridad central, lo único que hizo fue indicar a los agentes económicos que la tasa de inflación interna -estimada a su vez, con base en un conjunto de factores extremadamente variables- y la tasa de inflación internacional -más predecible- sugieren que el rumbo que podría seguir el tipo de cambio, si sólo estuviera afectado por la oferta y la demanda derivadas de transacciones normales, sería el indicado por la paridad central. Es, pues, apenas una referencia de hacia dónde pudiera moverse el tipo de cambio y de ninguna manera una cifra que constituya objetivo del Banco Central. El mercado actúa continuamente y día a día acuerda un precio de la divisa que raras veces coincide con la paridad central estimada para ese día. Aquel precio lo fija libremente el mercado, por lo que no puede afirmarse razonablemente que el Banco Central lo fija -o influye en su fijación- con el objeto, según algunos, de devaluar intencionalmente el bolívar.

Cuando si está previsto que intervenga el Instituto con toda la fuerza que le da su predominante posición en el mercado, es cuando el tipo de cambio se acerque mucho o toque los límites de las bandas, vendiendo dólares para evitar que la moneda nacional se deprecie más allá de lo previsto por el límite de la banda superior, o comprando, cuando el precio del dólar se coloque en el otro extremo.

El mercado cambiario venezolano tiene la particularidad de que la oferta de divisas proviene principalmente de la industria petrolera, la cual, por Ley, debe venderlas al BCV.

Por esta razón, el Banco es el principal suministrador de divisas


Enero 29, 1997
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