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Revista Electrónica Bilingüe       Nº 8     Octubre 1996
Economía
La soberbia y su impacto económico
Alejandro J. Sucre


Cada gobierno pretende crear un clima de optimismo haciéndonos creer que los inversionistas extranjeros están haciendo cola por tener el privilegio de invertir en Venezuela Luego de la paralización de las inversiones privadas y la masiva fuga de capitales y talento que experimenta nuestro país, pareciera que nuestros gobernantes no se sienten profetas en su propia tierra y desean que se les reconozcan sus grandes dotes de dirigentes coqueteando y buscando en los inversionistas extranjeros los aplausos que no les otorgan los ciudadanos del país.

Un país destruido por soberbia
Detrás de todo este coqueteo gubernamental con las inversiones extranjeras existe implícito un mensaje de soberbia política muy arraigado en nuestra población: Venezuela no cuenta con suficientes empresarios de primer orden en el sector privado que inviertan y generen riqueza y empleo sin sustentarse en los típicos del estado... Es por lo pusilánimes que son nuestros empresarios, la razón por la cual el estado - a través de sus dirigentes políticos - tuvo que tomar un papel estelar en la economía y hacer las veces de empresarios, tanto como gerentes y fuente de última instancia para generar empleos. Igualmente, ahora los políticos de esta democracia estamos todos unidos en la importante tarea de atraer inversionistas extranjeros y junto con las empresas del estado proveeremos el empleo y la riqueza que todos anhelamos. Este pensamiento considero que es la base filosófica que impone la dirigencia política del país y ha que ha encontrado un gran apoyo en la ciudadanía del país, en el FMI y hasta dentro de las élites; económicas e intelectuales tradicionales del país Pero ese razonamiento que sustenta el capitalismo de estado y que ya el venezolano lleva dentro de la piel es el que nos ha empobrecido al trasegar ­como si fueran una sola cosa­ las funciones de estado con aquellas pertinentes para los ciudadanos.

Un repaso a la historia de la soberbia económica en Venezuela
Desde la independencia de Venezuela las élites económicas ­los llamados conservadores­ aunque eran buenos administradores no habían avanzada ni como inversionistas ni como innovadores y menos su labor empresarial permitió crear una economía donde el talento ciudadano fuese incorporado a un proceso autosostenido de creación de riqueza Nuestras élites empresariales cercanas al poder realmente poco cambiaron, luego de la independencia, las costumbres e instituciones económicas feudales que impusieron nuestros colonizadores. Esta falta histórica de una élite ciudadana creadora de riquezas y que permitiera igualdad de oportunidades a todos los ciudadanos -permitió que la oposición política populista - los liberales - fuesen tomando el estado venezolano (en proceso de creación). Los funcionarios públicos liberales fueron alimentando el odio a las clases mantuanas y poco a poco fueron creando un ambiente de irrespeto a la propiedad privada -con el fin teórico de resarcir a las clases sociales oprimidas. La realidad de las políticas de expropiación, endeudamiento extremo, altos impuestos, empréstitos forzosos y medidas populistas de liberales es que los funcionarios públicos se fueron convirtiendo en los grandes empresarios y comenzaron a monopolizar-poyados por el control de las instituciones del estado- todos los recursos del país. Al pueblo, acostumbrado a no recibir oportunidades de las élites mantuanas, veían el proceso de apoderamiento de los recursos del país en manos del estado como una nueva esperanza que les garantizaría un mayor bienestar ciudadano.

Con los años, el estado venezolano fue apartando al históricamente poco emprendedor sector privado como motor de la economía. Y los líderes políticos de nuestra democracia ­ luego de haber derrocado a la dictadura ­ ha mantenido esta misma dinámica económica que se exacerbó con la privatización del petróleo en 1976, manipulando la esperanza en un pueblo espoleado por sus élites ­ que en toda su historia no han ido mucho más allá que la de ser feudoempresarios reproduciendo los patrones de conducta económica de las colonias.

La soberbia de banda a banda:
Sin embargo, luego de 37 años de democracia bajo el modelo de estado y funcionarios públicos empresarios que suplen las deficiencias del sector privado para crear empleos y desarrollo a través de las empresas del estado, Venezuela ahora despierta de otra gran catástrofe histórica: el estado empresario también demostró ser un estrepitoso fracaso. Luego de haber administrado US$ 300.000 millones de ingresos petroleros, varios de los funcionarios públicos empresarios quedaron multimillonarios y dejaron una marginalidad que llega al 80% de la población, una inflación y una devaluación que se dispara alrededor de 1 2.000%, unas deudas externa e interna que alcanzan U$$ 52.000 millones, una corrupción y ­ lo que es más preocupante ­ una falta de motivación empresarial que ha permitido que las cuantiosas inversiones del estado se han convertido en chatarra ­ o en el mejor de los casos empresas castradas como las petroleras que apenas extraen petróleo del subsuelo igual que lo hacían hace 75 años.

Adicionalmente a la catástrofe descrita tenemos otra más dura realidad; el poder político incubado en la esperanza de la democracia política y económica, se desvirtuó en un nuevo feudo y ahora controla ­ con toda la soberbia que podría crititicársele a los mantuanos del siglo pasado ­ tanto el poder económico, como el legislativo, el judicial y las instituciones electorales de Venezuela de manera de impedir que el país y sus instituciones sea dirigido por los más talentosos, honrados y creadores ciudadanos. E estamento político ­ a través del estado ­ se convirtió en un opresor constante a las iniciativas ciudadanas (aumentar impuestos mientras mantiene el monopolio de los recursos naturales en manos del estado a través de empresas que en su mayoría generan pérdidas) y en muchos casos para lograr mantenerse en muchos casos para lograr mantenerse en el poder han tenido que llegar a acuerdos con la vieja dirigencia empresarial, de manera de cartelizar la economía.

Es por esta cartelización de la economía entre políticos y dirigentes del sector privado que en Venezuela no funciona el libre mercado para generar empleo y bajar el precio de los bienes. Es por esto que la población venezolana paga las tarifas de teléfono y electricidad más altas del mundo, los ahorristas venezolanos ni siquiera son compensados por el efecto inflación, mientras que los empresarios comunes tienen que pagar las más elevadas tasas de interés, es por esta cartelización de la economía entre políticos y dirigentes del sector privado que el ciudadano común esta sometido a pagar altísimos impuestos y a la vez financiar enormes pérdidas que acometen los funcionarios públicos en las empresas del estado que mantienen un control monopólico de los recursos naturales del país.

Es por esto que se firman acuerdos con el FMI (como el Gran Viraje y la Agenda Venezuela) que descalabran la pequeña y mediana industria . Es por esto que las privatizaciones en Venezuela empobrecen a los ciudadanos venezolanos al dejarlos sin empleo (como en México y Argentina). Es por estos que la apertura petrolera sea sólo negociaciones entre transnacionales y funcionarios públicos. Es por esto que los ­ altos funcionarios públicos tratan los bienes del estado como si fuesen propio En realidad en Venezuela las petroleras no son del estado sino que ya está privatizada, pero en manos de los ciudadanos sino del poder político de turno (recordar caso del uso de aviones de PDVSA).

Sin soberbia económica para el año 2.000
Los venezolanos hoy pagamos mayores tasas de interés, mayores precios de vehículos electricidad, teléfonos, y contamos con peores servicios y menos accesos a los recursos del país que cualquier ciudadano de países desarrollados.

Hay otras dos verdades verdades que contradicen el modelo de desarrollo adoptado por nuestros gobernantes: 1.­ los propios venezolanos hacen cola por colocar sus ahorros en bancos extranjeros y estos superan en 8 veces a los depósitos locales (los depósitos de ahorros de los venezolanos en el extranjero se estirnan en US$ 60.000 millones mientras en Venezuela apenas llegan a US$ 7.800 millones), y 2.­ la fuga de talento.

El exagerado interés por las inversiones extranjeras y la exagerada desidia por atraer inversionistas venezolanos que muestran nuestros políticos podría interpretarse como lo siguiente: ìCon el cuento de que en Venezuela no hay empresarios ya los políticos tradicionales lograron desprestigiar al máximo al sector privado y la iniciativa general y desplazaron al sector privado creando empresas del estado que controlan monopólicamente los principales recursos económicos del país. Ahora con 80% de pobreza y empresas del estado quebradas ­ que además no generaron empleos bien remunerados

y crearles normas especiales para ver como ponen a andar esta ya destruida máquina que se llama Venezuela." Esto es ya vaciados los bolsillos de los venezolanos para el manejo de esos recursos (vía Recadi, Otac, auxilios bancarios, impuestos, deuda pública externa e interna) ahora una parte del estamento político requieren sangre nueva ( o venaditos) en la forma de inversionistas extranjeros para seguir explotándolos ­ como ya hicieron con el ciudadano de Venezuela ­ a través de su injusto sistema de leyes e instituciones que están diseñadas para ir picando a los que trabajan.

Ellos saben que la gran pobreza existente ­ producto de acaparar el poder político legal y económico en las mismas manos ­ amenza la estabilidad de las instituciones creadas a partir de la democracia.

Líderes políticos sin ninguna ciencia
Físicos como Alquímedes 2000 años A.C, Aristóteles, Ptolomé, Keplen, Newton y Einsten han evolucionado con el tiempo, desde creer que las fuerzas primarias de la naturaleza eran tierra, agua, aire y fuego, hasta ahora entender que otros parámetros más relevantes y menos obvios son los elementos que componen la naturaleza; la fuerza eléctrica, la atómica, la cuántica y la gravitacional. Esta evolución del pensamiento físico ha posibilitado el surgimiento de las computadoras, los viajes espaciales, la robótica, la bioenergética, la química y otros conocimientos que han colaborado drásticamente a mejorar nuestra calidad material de vida. Estos avances científicos han ido lográndose a través de comunidades científicas que debaten abiertamente (en foros, artículos, investigaciones, etc. ) las distintas promesas sobre las cuales se deben erigir los principios de esta ciencia de manera de poder entender la naturaleza y dominarla con mayor precisión.

Igualmente, las ciencias políticas se desarrollaron con el fin de permitir el avance del hombre en sociedad. Desde Aristóteles, Platon, San Apustín. Rosseau, Smith, Hume, Locke, Montesquie, Marx, Hegel, Hamilton, Madison, Freud, etc., han discutido ­debates tras debates ­ a lo largo de la historia los principios humanos y sociales que permiten que los individuos y sus sociedades avancen. Entre todos estos pensadores han logrado discernir cuales principios individuales o ciudadanos que se deben preservar y garantizar de manera de lograr un mayor progreso económico y social en cualquier sociedad. Este avance en el pensamiento político no ha permeado en las mentes de nuestros dirigentes En este sentido muchos políticos todavía creen en que aire, fuego, agua y tierra son los elementos que impulsan y componen la naturaleza de las sociedades la mentalidad Marxista colectivista penetra cada institución política y económica de nuestro país a través de nuestros líderes Todavía demasiados líderes venezolanos sostienen que es a través del estado que se genera riqueza y van a la contraria de lo que los grandes pensadores políticos del pasado y presente descubrieron: que la iniciativa privada, la libertad individual y la propiedad privada eran los motores del progreso social.

Cuando esta mentalidad colectivista de algunos de nuestros líderes se ve confrontada por crisis económicas que ellos mismos producen, entonces actúan como siempre: destacando el rol mesiánico del estado. Así por ejemplo cuando quiebran las empresas del estado que algunos líderes tradicionales crearon, entonces estos mismos líderes ponen de moda las privatizaciones. Pero estas privatizaciones sólo las conciben a través de funcionarios públicos y para exprimir nuevos ingresos para el fisco, sin importar el desempleo que causen. Cuando otros políticos descentralizan no transfieren la propiedad de las escuelas y hospitales a los profesionales que administran esas instituciones, sino que más bien las transfieren del funcionario público central al local. Cuando hay que cerrar el déficit fiscal, éste se hace sólo a través de mis impuestos sin importar que ya el estado sea el principal dueño de todas las empresas del país. Cuando el FMI presta dinero a Venezuela, éste lo hace para apuntalar las reservas internacionales del país. Sin embargo, estos préstamos ­ o inversiones con garantías ­ a su vez subsidian al tipo de cambio y como consecuencia abaratan las importaciones haciéndolas competir deslealmente con el empresario local hasta acabarlo y generar crisis bancarias creando un estado general de morosidad.

Peor aún, cuando nuestros líderes tradicionales se ven obligados ante las crisis por ellos creadas a cambiar de principios políticos de conducción social (i.e. de estatizadores a privatizadores), ellos lo hacen diciendo que son las realidades las que cambian y que no han sido ellos los equivocados (pero resulta que China y Japón se estancaron durante el renacimiento europeo debido a la aplicación de políticas estáticas). Incluso, estos dirigentes impulsan las reformas sin cambiar los personajes. Vemos personajes comunistas impulsando privatizaciones y empresarios pidiendo subsidios a los organismos multilaterales con garantías del estado. E1 presidente Caldera hoy quiere atraer inversiones extranjeras sin siquiera contradecir al Procurador de la República cuando dijo que la propiedad privada en Venezuela no era un derecho fundamental.

De esta forma, constitucionalmente Venezuela es un país pasmado. No se consagran los derechos que promueven mayor progreso social como la propiedad privada de todos los recursos del país. Se consagra el derecho del estado sobre todas las riquezas mineras e hidrocarburos del país, se desestimula al ciudadano a ganarse su propio pan, a pagarse su educación, salud y vivienda con su trabajo y se le incentiva a un pensamiento difuso de cómo se genera el bienestar colectivo.

Para que vengan las inversiones extranjeras....
¿Serán los misrnos líderes que consagraron 1os atropellos del estado y falsearon la fuerza del individuo los que atraerán inversiones extranjeras y nacionales? ¿Será el presidente Caldera con ministros postcomunistas ­que no han hecho una oposición profunda a estos falsos principios Constitucionales de 1960 ­ los que atraerán inversiones de venezolanos?

¿O es que pensamos multiplicar por 10 nuestra producción nacional propulsados en la energía rnarxista que promulga nuestra Constitución de 1960?. Esto sería igual a pretender lanzar una nave espacial a la Luna, impulsada por combustión a carbón y no por la energía cuántica que representan la libertad individual y la propiedad privada como fundamento del estado.

Nuevas inversiones vendrán sólo....
Cuando hayan nuevos partidos y nuevos líderes desarrollen una nueva visión y consagren el trabajo individual y la propiedad privada como base del progreso social. Pero hoy por hoy en Venezuela nisiquiera hay oposición política. La falta de oposición en el país es tan profunda que todavía hay quienes creen que ìadeco es adeco hasta que se mueraî o quienes explican cualquier barbaridad anti­ciudadana resignadamente corno diciendo ... ìestamos en Venezuelaî como si el talento individual poco puede hacer por cambiar el nefasto sistema político que nos empobrece. En este sentido, reconstruir los principios fundamentales sobre los que estamos tan atrasados como cociedad - la falta de fuerza del individuo y el irrespeto a la propiedad privada­ tomará muchos años ya que hoy por hoy nisiquiera hay una verdadera crisis del modelo constitucional colectivista que nos ha hundido.

Es por esto que hago tan malos pronósticos y con tanta seguridad cuando se presentan nuestros líderes tradicionales con nuevas reformas modernizadoras del estado y endosada por el FMI. Pienso que bajo sus principios sociales nada saldrá bien. Mientras en Venezuela no haya una rectificación profunda de los principios constitucionales que la empobrecen, nuestro país se verá sometido a estar en la cola de las inversiones extranjeras, esto es a aquellas inversiones que germinan de la miseria como el narcolavado, los casinos y las inversiones delictuosas. Nunca debemos pretender que otros extranjeros hagan lo que no somos capaces de hacer nosotros mismos.

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